ENIGMA, el blog de Celso Alcaina

Francisco, papa. Bergoglio, "jesuita"

27.06.14 | 08:49. Archivado en Acerca del autor

Isidro llegó muy indignado a mi despacho. Pretendía iniciar un contencioso contra un notario. Estaba convencido de la irregularidad cometida por el fedatario público. Con malas artes lo había despojado de bienes y derechos. "Ese notario es un jesuita". Me dijo, como resumiendo la mejorable personalidad de su malhechor. La instancia al Colegio corporativo había sido inadmitida. No voy a revelar la secuencia del asunto. No es ése mi propósito. Ni debo hacerlo. Sólo quiero incidir en la frase lapidaria: "es un jesuíta". Un significado claramente peyorativo de "jesuita". Un insulto. A la sazón, una novedad para quien había realizado los estudios superiores en centros jesuíticos.

El término "jesuita" no fue utilizado por Ignacio de Loyola ni por los cofundadores de la Compañía de Jesús. Tampoco en los cuatro siglos que siguieron a su canónica aprobación en 1540. En las Constituciones S. J. de 1554, sus miembros son "los de la Compañía". Y, hasta los años 70 del siglo XX, los documentos oficiales, de la propia Orden o de la Santa Sede, los identifican como "religiosos de la Compañía de Jesús". Denominaciones coloquiales fueron: "seguidores de San Ignacio", "iñiguistas", "papistas", "sacerdotes reformados", "teatinos", "apóstoles". Bajo la presidencia de Pedro Arrupe, la palabra "jesuita" entra en el léxico oficial, ya desprovisto de su connotación peyorativa.

Allí donde la Reforma protestante había triunfado los miembros de la Congregación aprobada por Paulo III fueron calificados despectivamente de "jesuitas". Sobre todo, en Austria y Alemania. Esta ha sido la evolución semántica del término "jesuitas". Inicialmente comportaba fechorías de todo género. Luego, equivalía a astuto e hipócrita. Finalmente, pasó a ser un modo coloquial de designar a los seguidores de Ignacio de Loyola.

Algunos escritores se refieren al "mito jesuita", una corriente de anticlericalismo vigente hasta bien entrado el pasado siglo. Según esta teoría conspirativa, los jesuitas, desde las sombras, controlaban la Iglesia y aspiraban a controlar la política de los países en los que actuaban. La propaganda antijesuita fue muy fuerte. Se los acusaba de ser imperialistas, hipócritas, falsos, arteros y hasta criminales. Los más prudentes les atribuían la facultad de nadar y guardar la ropa simultáneamente. Las traumáticas expulsiones, incluso la supresión de la Congregación por decreto del papa Clemente XIV (a. 1773), dan el grado de cuanto venimos apuntando.

La Congregación jesuítica tiene como norma no optar ni aceptar cargos eclesiásticos de obispo y cardenal. La excepción está en el imperativo papal. Acontece en países de misión o en casos muy puntuales en Europa. Además, desde hace siglos, en el Colegio cardenalicio siempre hay un jesuita. Que Jorge Bergoglio haya sido elegido papa constituyó una novedad. Es el primer jesuita que ocupa la imaginaria silla de Pedro. Algunos miembros de la Compañía se manifestaron como pidiendo perdón por ello. Los vaticanistas se han esforzado por aclarar que Bergoglio fue elegido no por ser jesuita sino a pesar de serlo. Era, dicen, el mejor situado entre los cardenales recluidos en la Capilla Sixtina.

En cuanto a la secular práctica de los jesuitas de no ocupar cargos jerárquicos cabe dar una explicación. Como ejército al servicio del Vaticano, la Congregación considera más eficaz trabajar sin comprometer o comprometerse. Una estrategia para evitar el desgaste. El cuarto voto, obediencia ciega al papa, cualquiera que éste sea, y diga lo que diga, les deja galvanizados. Con Arrupe y bajo Juan Pablo II, la "entente" atravesó una peligrosa crisis. Ningún cambio institucional, pero los lazos aflojaron.

El papa Francisco, moldeado en la forja ignaciana, no logra liberarse de la ambivalencia jesuítica. En 16 meses, ha propalado gestos, palabras, actitudes. Ha creado comisiones integradas por "barones". Ha pedido ideas y consejos al pueblo. Todo, medianamente encomiable. Pero no ha dado pasos a decisiones, a hechos, a visibles reformas. Ha escandalizado con canonizaciones, algunas de ellas endogámicas. Ha reconocido milagros, eventos sanitarios cuya explicación debiera quedar fuera del dictamen jerárquico. Ha creado cardenales, en reconocimiento de un arcaico Colegio históricamente desprestigiado y eclesiásticamente artificial. No ha tenido valor para contradecir, con gestos o con palabras, la misógina decisión de Wojtyla con respecto al sacerdocio femenino. No ha suprimido ni debilitado dicasterios que impiden o ralentizan la descentralización ideada por el Vaticano II y deseada por el mismo Bergoglio. No ha suscrito la Declaración Universal de Derechos Humanos ni otros 15 convenios de la ONU en la línea de la misma Declaración. No ha suavizado la verticalidad centralista en nombramientos episcopales. Y podría seguir enumerando temas cuya solución constituye un desideratum de quienes trabajamos por una Iglesia distinta: jesuánica, ejemplar, auténtica. Decisiones y reformas que caen dentro del ámbito de las actuales competencias personales del papa, sin necesidad de un concilio o de la avenencia de sus colaboradores.

"Potuit, voluit ergo fecit"
. Es el sofisma scotista sobre el que un papa megalómano fundamentó un dogma mariano indigerible. En nuestro caso, pretendemos que el axioma sirva a mejores fines, a reformas eclesiásticas ineludibles.
1) Aparentemente, Bergoglio quiere
2) Dudosamente, Francisco quiere
3) Legalmente, canónicamente, el Papa puede.
FIAT

Celso Alcaina,
durante 8 años, oficial del Vaticano con PabloVI


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Celso Alcaina [Blogger] 02.07.14 | 10:59

    Gracias, Martín, por participar en mi reflexión y por los halagos. Yo tambien te quiero.
    En efecto, tu planteamiento va a la raíz. Es mucho más profundo que la casuística por mi enunciada y discutida en este hilo. Además, siendo yo biblista, me siento tocado de manera especialísima. Tú estás en la línea de mi paisano Torres Queiruga. En su libro “Repensar la Revelación” afirma y argumenta cuanto tú propones y defiendes en pocas líneas. Toda sacralización selectiva es errónea. Si algo hubiera que sacalizar sería la Humanidad, el Universo, nuestras relaciones de personas. Nunca ritos, creencias y libros caducos, surgidos por intereses circunstanciales, a veces inconfesables.

  • Comentario por Martín Barbero 01.07.14 | 23:19

    La solución para la (s) iglesia(s), también para Francisco, y para todos…, la única solución para la humanidad, para nosotros… es abrirse a la revelación cotidiana y continua de nuestro tiempo, de nuestro destino, jesuánico y cualquier otro que han existido y existirán… Yo estoy abierto a esa revelación, y lucho, igual que tú y la mayoría…, abiertos para crear – es una constante creación – nuestro destino común: es la mejor hermandad en el mundo…
    Gracias, un abrazo, Martín”

  • Comentario por Martín Barbero 01.07.14 | 23:17

    Muy bien, Celso, te felicito.
    Echo en falta que los comentarios-istas no entren en cuestiones de fondo: ¿por qué Francisco no firma la Declaración Universal de los Derechos Humanos?, etc. Francisco no puede firmarla, eso significaría renunciar al Derecho Natural, del que la Iglesia se considera guardián absoluto, más allá de cualquier “democracia”.

    A mi entender -aquí asoma mi deformación “sociológico-jesuítica”… – ni Francisco, ni cualquier hijo de vecino…, si no cambia el significado de “lo revelado” (divino, inmutable…), por una, la única y verdadera, “REVELACIÓN” – la revelación humana, que es la única real – la que los humanos construyen, desde el principio del origen, y hasta la consumación de los siglos…, a la par que todos los dioses que hayan existido y puedan existir, la que los humanos descubren como intento de vivir, individual y colectivamente…


    La solución para la (s) iglesia(s), también para Francisco, y para todos…, la única soluci...

  • Comentario por Félix 29.06.14 | 21:57


    (sigue)
    De Países Bajos, en 1818.

    De Rusia, en 1820.

    De Francia, en 1828.

    De Portugal, en 1834.

    De España, en 1835.

    De Suiza, en 1847.

    De Austria, en 1848.

    De Colombia, en 1850.

    De Ecuador, en 1852.

    De Alemania, en 1872.

    De Italia, en 1873.

    De Austria-Hungría, en 1874.

    De Francia, en 1880.

    De Brasil, en 1889.

    De Frtancia, en 1901.

    De Portugal, en1910.

    De España, en 1932 (disolución, no expulsión).


    A estas expulsiones, hay que añadir las ejecutadas en las colonias de los imperios español, francés y portugués como consecuencia de los decretos de las metrópolis o de la papal supresión..


  • Comentario por Félix 29.06.14 | 21:55

    Celso Alcaina rememora el histórico peyorativo significado de “jesuita” que llegó a convertirse en un insulto. Insinúa que Francisco podría cargar con el lastre que, con alguna o ninguna razón, colorea a los miembros de la Compañía.
    A este respecto me permito elencar las diversas expulsiones operadas durante varios siglos y en varios países. El número de expulsiones fue tal que permiten suponer que los jesuitas fueron conflictivos para los poderosos y probablemente tambien para el pueblo. El hecho de que un papa, Clemente XIV, haya suprimido la Orden en 1773 y que otro papa, Pío VII, la haya restaurado en 1814, da idea de la marejada “de fondo”. Estas fueron las expulsiones.

    – De Francia, en 1594.

    De Inglaterra, en 1605.

    De Japón, en 1615.

    De Malta, en 1639.

    De Portugal, en 1759.

    De Francia, en 1762.

    De España, en 1767.

    De Nápoles, en 1767.

    De Parma, en 1768.
    ...

  • Comentario por Carmen Pereira 28.06.14 | 22:34

    Es impensable esta discriminación en Jesús de Nazaret. Y, aunque Jesús lo hubiera hecho (supuesto negado), ello hubiera respondido a motivos circunstanciales epocales.

  • Comentario por Carmen Pereira 28.06.14 | 22:24

    De cuanto expone Don Celso Alcaina quiero detenerme en su alusión al sacerdocio femenino. El papa, en su regreso de Brasil, hace menos de un año, dijo que la Iglesia había cerrado esa puerta definitivamente y que sólo podremos aspirar a dar más protagonismo a las mujeres en la Iglesia. Quiero destacar que fue un papa, no la Iglesia, quien cerró esa puerta. Un papa, Wojtyla, a la sombra de la teología de Ratzinger, quien se distinguió por su cerrazón en materia de derechos humanos. Es improbable que un concilio actual cerrase esa puerta. Si un papa cierra un puerta, no se comprende por qué otro papa no pueda abrirla. Es verdad que las mujeres no tenemos especial interés en ser sacerdotes siendo así que el estatus sacerdotal está considerado artificial y sobrevenido, no jesuánico ni evangélico. Pero me revienta que las mujeres seamos consideradas incapaces o inhábiles y no podamos tener iguales roles que los hombres, salvo los evidentes biológicos. Es impensable esta discriminación (sigue)..

  • Comentario por Luis Álvarez 28.06.14 | 21:50

    Al final de este interesante artículo, el profesor Alcaina hace una breve y dura referencia al papa que declaró la Inmaculada Concepción de María como dogma de la Iglesia. Se trata de Pío IX, hoy beato por voluntad de Juan Pablo II. Es el mismo papa que protagonizó el Concilio Vaticano I (a. 1870). En ese Concilio el papa Mastai-Ferreti condicionó o forzó a los padres conciliares a otorgarle el primado absoluto y la infalibilidad. Tal fue la imposición papal que muchos obispos se ausentaron ostensiblemente del aula y crearon la Iglesia Vetero Católica, todavía existente en Suiza y Alemania. He leído que el papa Mastai (Pio IX) padecía disfunciones psíquicas importantes que lo habrían llevado a esa megalomanía y despotismo. Un libro teológico-histórico de August B. Hasler lo documenta muy seriamente. El libro se titula en español "Cómo llegó el Papa a ser infalible".

  • Comentario por Pedro 28.06.14 | 15:01

    Hasta estas fechas Francisco no se ha apartado de la ambigüedad del "jesuita". Más adelane lo veremos. "Como me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!". Un brindis al sol que conduce a ninguna parte. Sus actuaciones institucionales no se apartan de las de sus antecesores. Celso enumera varias reformas o actuaciones que el mismo papa podría acometer sin necesidad de un Concilio o de aprobación de sus adláteres. Por cierto, no incluye la abolición del celibato obligatorio y perpetuo para el clero latino. Francisco es anciano. Si de verdad está convencido de cuanto dice o deja entender, debería darse prisa. Su sucesor estará en la línea de Ratzinger o, peor, en la de Wojtyla.

  • Comentario por Cayo 28.06.14 | 12:31

    Bueno, Don Celso, lo que está haciendo Francisco no es poco. Hoy mismo se sabe que expulsó del episcopado y del sacercocio al arzobispo y nuncio en la República Dominicana Monseñor Jozef Wesolowski acusado de pederastia. Es algo, o mucho. Es verdad que la conclusión de este affaire se debe a presión de los medios y a la larga lista de eclesiásticos pederstas en todo el mndo, especialmente en Europa y en USA. Pero también hay que tener en cuenta que el dicasterio que ahora ha condenado al nuncio también ralentizó su persecución a los teólogos, acosados por Ratzinger hasta hace poco.
    Todo cuanto enumera el autor es urgente y sangrante. Una institución que sea remolona ante los derechos humanos, o que se atribuya directo contacto con Dios en asunto de canonizaciones, etc. se desprestigia. Claro que la Iglesia tiene un aguante increíble y sus tiempos se miden en siglos en vez de horas.

  • Comentario por Clemente Ruíz 28.06.14 | 12:12

    El excelente post de Celso Alcaina confirma la inmovilidad de la institución eclesástica. Las adaptaciones a los tiempos en que los fieles viven, nunca se hacen o se hacen a destiempo, cuando ya otras adapciones progresivas se harían necesarias. Desde e Concilio Vaticano I hasta el Vaticano II pasaron 90 años. Y desde el Tridentino hasta el siguiente Concilio (Vaticano I) transcurrieron 4 siglos. Y las verdaderas transformaciones de fondo se hacen o se deben hacer en Concilio ecuménico.
    Habida cuenta de los poderes atribuidos por el Vaticano I al papa, el Concilio se hace menos necesario. Casi todo cuanto es reformable está atribuido al Jefe. Por eso, el autor de este artículo apunta, con razón, que el papa puede hacer esas reformas sin necesidad de Concilio o de asentimiento de colaboradores.
    Se da la circunstancia de la edad de Bergoglio.Sus aparentemene buenas intenciones no se han traducido en hechos y se corre el riesgo de que, por ley de vida, no llegue a realizrlas.

Sábado, 25 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930