ENIGMA, el blog de Celso Alcaina

Tsunami

29.02.12 | 19:39. Archivado en Iglesia, Vaticano
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“Señor Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor…Acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, consciente de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma” (Juan Pablo II, Jornada del perdón, 12/02/2000)

Al tiempo que el papa pronunciaba estas palabras, el ex Santo Oficio de Ratzinger enjuiciaba a numerosos eminentes teólogos y los relegaba al silencio o a la canónica disidencia.

Al respecto, estimo oportuna la reflexión partiendo de mis vivencias. No pretendo que todos mis lectores, ni siquiera muchos, suscriban mis apreciaciones. Basta que las conozcan. Me uno a un puñado de estudiosos. Intentamos descubrir la originaria esencia del Cristianismo, elaborado, con mayor o menor éxito, por discípulos y admiradores de Jesús. Buceamos en la “ortodoxia”, a menudo superándola. Vigilados, arrinconados, amonestados, censurados, prohibidos, castigados. Afortunadamente, ya no quemados. Algunos, los más prolíficos, con su voz o con sus escritos, serán oráculo en el Vaticano III. Así sucedió en el Vaticano II. Prefiero no aventurar nombres porque soslayaría a alguno. A largo plazo – hoy los plazos históricos se acortan - , la heterodoxia gana. En todos los campos.

Presente, el Cardenal Ottaviani. Un amplio salón tapizado de rojo. Sobre la ovalada mesa, un crucifijo de marfil y un viejo libro abierto. “Iusiurandum contra errores modernismi” (Juramento antimodernista). En latín, durante siete minutos, recité cuanto, 60 años antes, el papa San Pio X había impuesto a quien accediera a responsabilidades en la Iglesia. Pablo VI me había nombrado para el cargo de “aiutante di studio”. Ocho años dentro del Palazzo. Mi equipo - 12 funcionarios, capitaneados por Jozef Tomko, hoy cardenal – constituía la “Sezione Dottrinale”. De nosotros dependía tomar o no en consideración las denuncias sobre libros y autores presuntamente heterodoxos. Algo así como un juzgado de instrucción. Las siguientes instancias colegiadas – consultores y cardenales - tampoco merecen la calificación de independientes y solventes. Lo puse de manifiesto en varios escritos. Ahora me asombro del poder, prácticamente arbitrario, que yo tenía para derivar escritos a un proceso que conducía a la censura y a la condena. Y a su autor, a la postración, acaso a la “apostasía”. También a la notoriedad. En mirada retrospectiva, me avergüenzo. Un solo ejemplo de contrario. Las reiteradas denuncias contra Miret Magdalena eran archivadas porque yo informaba de su condición de laico. Como tal, era invulnerable por la Jerarquía. En cambio, otros muchos teólogos, con sus obras, eran objeto de examen inquisitorio y, finalmente, de sanción. Podría traer a colación tantos y tantos conocidos autores, incluso famosos autores. B. Häring, E. Schillebeeckx, H. Küng, L. Boff, Ch. Curran, G. Gutierrez, C. Floristan…

Mi vivienda estaba en la planta primera del renacentista “Palazzo del Sant'Uffizio”. Exactamente debajo, unos sótanos. Los visité. Lúgubres, húmedos, ventanucos enrejados a ras de calle. Fueron calabozo de indiciados y enjuiciados de la Santa Inquisición. Giordano Bruno y Galileo Galilei, entre otros. Los habitaron durante años, pendientes de sentencia o de su ejecución. Como sabemos, el primero, filósofo ecologista y creyente teocéntrico, defendió sus tesis incluso en la pira del romano “Campo dei Fiori”. Galileo fue condenado y encarcelado. Luego, a causa de su ancianidad y dolencias, confinado en su domicilio de Florencia. Bajo amenazas de tortura y para evitar su ejecución, se había retractado ante los inquisidores. Dicen que, después de su forzada abjuración, pronunció la famosa frase “eppur si muove” para sostener la teoría heliocéntrica de Copérnico por él desarrollada. Los fantasmas de Bruno y Galileo – y de otros, víctimas de la Inquisición- se colaban en mis nocturnas pesadillas. De día, creía ver, detrás de cada gruesa columna, catecismo en mano, a San Roberto Belarmino, “martillo de herejes”, fiel ejecutor de la Contrarreforma.

Hay que reconocer lo mucho de positivo aportado por el Cristianismo y, particularmente, por el Catolicismo. En diversos órdenes. Incluso en el espiritual. Negarlo sería injusto y ridículo. Pero, tales logros se ven seriamente oscurecidos por los históricos (o actuales) errores, delitos y crímenes, con firma católica, igualmente indiscutibles. De ellos, en mayor o menor grado, fueron (son) responsables el papa de turno, los demás obispos, el clero, las órdenes religiosas, las universidades católicas. En suma, la institución eclesiástica, la Iglesia católica. La que se proclama fundada por Jesús y única verdadera. Sorprende que tal institución haya crecido enormemente, se haya inflado, en vez de evaporarse como sucedió con instituciones hoy olvidadas. Que el “pusillus grex”, la secta de catacumbas, haya logrado abarcar el mundo occidental. Primero, por imposición imperial. Luego, por propia imposición ideológica, diplomática, política, militar, moral. Y siempre, aprovechando la inercia, pasividad, ignorancia o miedo del pueblo. A veces, también por arrimarse al poder, a la púrpura. Porque, como estima un congolés otrora mi huésped, donde está la riqueza allí deberá estar Dios. Sorprende que los “fieles”, particularmente los ilustrados, hayan obviado el aforismo evangélico “árbol bueno produce frutos buenos”. Sorprende que seres racionales, abdicando del propio criterio, hayan transigido con que “doctores tiene la Iglesia”, que “fe es creer lo que no vimos” (¡ni entendemos!), que alguien sobre la tierra puede representar a Dios y asumir sus poderes, que un ser humano es infalible, que Dios se comunica preferentemente con los poderosos (incluso delincuentes). Sorprende, particularmente, que los que se han acercado al Evangelio hayan estado tan ciegos como para dar por buenas algunas doctrinas y prácticas que contradicen el sencillo y transparente mensaje del Nazareno. Sorprende que inclusive los doctos hayan tenido por real e histórico lo que había surgido como metáfora, poesía, mito o entretenimiento literario. Uno se maravilla pensando que durante diecisiete siglos, los pueblos hayan soplado la burbuja, sin reparar en la cerrazón, la persecución, los escándalos morales, los errores institucionales, a veces incluso admitidos por la cúspide de la misma institución.

No se trata sólo de “algunas épocas de la historia”, como literalmente dijo Juan Pablo II. Tampoco es exacto decir que “los cristianos han transigido”, como minimiza el papa, echando balones fuera. El actual Vaticano, el vivido por mi, sigue anclado en el pasado. Lamenta no poder actuar con el poder de antaño. Lamenta tener que dar explicaciones y excogitar razonamientos. Lamenta verse cuestionado. Lamenta el protagonismo de la mujer. Lamenta la contestación interior y exterior. Lamenta el Concilio Vaticano II. Lamenta la pérdida de la hegemonía salvífica. Se opone a toda democratización eclesial. Añora el nacional-catolicismo de los estados, mientras reclama democracia y libertad religiosa allí donde el catolicismo es marginal. Arremete contra los teólogos y pensadores vanguardistas que desmitifican el Cristianismo “reinante” o lo equiparan a otras religiones. No soporta que piensen, que reflexionen, que cuestionen sus estructuras. Que se menoscabe su autoridad, su infalibilidad, su santidad, su poder.

Humberto Giannini, reconocido filósofo chileno, en un artículo publicado en “El Mercurio”, se une a otros autores y, particularmente, al filósofo italiano Carlo Ginzburg. La Jerarquía – dice - no sólo debe pedir perdón, sino también manifestar vergüenza profunda. Giannini va más allá. Concluye: “Los principios básicos de la Iglesia han sido siempre los mismos y no cambian con la historia”. Wojtyla invoca “épocas de la historia”. “A mí, que me registren”, viene a decir. Propone actuar ahora sabia y prudentemente. Parece como si diera un salto de siglos, admitiendo un sano paréntesis de cordura, en realidad inexistente. Insisto. Ha sido en el pontificado de Wojtyla cuando más teólogos fueron amordazados con firma de Ratzinger. La conclusión de Giannini se me antoja válida. Lamentablemente.

Me permito hacer una precisión sobre la palabra “cristianos” en Juan Pablo II y la palabra “Iglesia” de Giannini. En ambos casos, debe entenderse “Jerarquía romana”. Evitemos la ambigüedad o la reticencia. En propiedad, “cristianos” e “Iglesia” somos todos los creyentes, también los amonestados, los enjuiciados, los condenados por esa Jerarquía que pretende apropiarse en exclusiva la Iglesia de Jesús.

Es cuestión de tiempo. Cabe esperar que la “católica” institución no obstaculizará eternamente la formación del “resto”, la purificación de las comunidades evangélicas. En cualquier caso, la razón vencerá al oscurantismo. Mi optimismo surge de la reciente historia. Desde nuestro gran inquisidor Torquemada o desde el papa Sarto, autor de erróneos o/y miopes documentos (“Syllabus”, “Lamentabili”, “Pascendi”, “Sacrorum antistitum”), hemos avanzado en la senda de la racionalidad. Libertad, justicia, igualdad, democracia. Valores universales. También, evangélicos. Hoy el tsunami es más fuerte y más rápido. Los siglos se convierten en décadas. Como tal tsunami, surge de lo profundo. Avanza hacia arriba. Sin tregua. Los que moran en colinas tienen motivos para estar alerta y programar mudanza. Y las modernas instituciones civiles se alían con el terremoto. Continuarán profundizando en su laicidad. Desistirán de alentar el inmovilismo religioso por motivos ajenos a lo espiritual, tales como crecimiento, tranquilidad y dominio.

Celso Alcaina

Madrid, marzo, 2012

33 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco 23.03.12 | 22:59

    Al elenco de despropósitos y escándalos eclesiásticos propuesto por Alberto habría que añadir otros muy actuales: el prurito de infalible, de soberbia intelectual, el ocultamiento de la pederastia clerical, la avaricia económica centrada en el Banco Vaticano y las operaciones financieras ilegalers y opacas. Y no vale decir que la Iglesia realiza una labor encomiable en el mundo. No es la "Iglesia". Es la "iglesia". Son esos buenos discípulos de Jesús que, a pesar de la "Iglesia" (jerarquía espuria institucional) realizan obras buenas que surgen de excelentes corazones buenos.

  • Comentario por Alberto 23.03.12 | 15:59

    Los últimos comentarios a este post han derivado por caminos lejanos al contenido del artículo. Aunque a destiempo, me permito participar para valorar las reflexiones del autor. Parece increíble que un movimiento tan limpio, tan justo, tan desinteresado, tan horizontal, tan humano, como fue el iniciado por Jesús de Nazaret, haya sido sustituido por algo tan sórdido, tan injusto, tan elitista, tan vertical, tl an material como hoy es la Institución católica. Los que reflexionamos lo vemos. Las mitras doradas, los báculos de oro y plata, los cortejos sagrados, los viajes de jefes del Estado del Vaticano, las asambleas multitudinarias organizadas por naciones enteras, la segregación de las mujeres, los suntuosos templos construidos por esclavos u obreros explotados, la diferenciación entre clero y fieles, las indulgencias, el falso poder de perdonar pecados, los ritos mágicos, los pretendidos milagros que hipotecan el ser divino, los dineros que compran el cielo.¿Quien da más?

  • Comentario por Manuel V. 09.03.12 | 18:48

    Menos mal que ha venido un filólogo a liarlo un poco más.
    ¡No tiene razón! En esta ocasión.
    Ya que se etiqueta, yo también me dedico a estas cuestiones del lenguaje y su interpretación va justo en la línea opuesta de la de la profesora. No solo eso, para defender su línea argumental la señora no hace en momento alguno referencia a la omisión de su nombre y a su identificación contextualmente masculina. Ya que ella misma rechaza el masculino como "genérico" debería haber escrito en femenino ¿no?
    Bueno, hasta aquí llego. Creo que ni su aportación ni la mía sirven para nada, en este caso

  • Comentario por Pablo, filólogo 09.03.12 | 16:45

    Por mucho que leo y releo los últimos comentarios que han derivado en polémica sexista entre C.Pereira y Maniel V. no logro entender el razonamiento de este último. Manel V. no se disculpa. Sólo se excusa y se justifica. Su argumentación no es atinente. Riega fuera de tiesto. El usar el masculino en abstracto y genericamente está aceptado comunmente, sin denigrar al otro sexo. Así, es correcto decir: "yo y muchos otros", "nos sirve a muchos", y el adagio "cree el ladrón que todos", incluyendo ambos sexos en "otros". en "muchos", en "todos", en "ladrón". Así, "los hombres no lo recibieron" se entiende que hombres y mujeres no lo recibieron.
    Muy distinto es el concretar el género en una persona determinada. Llamar "señora" a alguien supone que es de sexo femenino. Llamar "señor" a quien posiblemente es una profesora es incorrecto. Sería ofensivo si se hace conscientemente. Es un desliz en caso de tratarse de un descuido.

  • Comentario por Manuel V. 08.03.12 | 18:57

    Estimada Sra. profesora Pereira:
    No fuí yo quien escribió el día 02.03.12 a las 14:45; "...para que yo y muchos otros..." ¿otros y no OTRAS?
    Tampoco el que escribió el día 01.03.12 a las 11:45 "Ojalá nos sirva a MUCHOS para..." ¿muchos y no MUCHAS?
    Tampoco soy yo el que afirmó: "cree el ladrón que todos son de su condición"
    ¡Hágaselo mirar! y contemple su viga antes de mirar el ojo ajeno
    Un poco de calma "No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y ..."
    Le debe haber dado la vena linguística del Pais, digo yo, lo más rancio e ineducado del momento.
    No era un desliz, como ha comprobado
    Gracias

  • Comentario por C.Pereira 06.03.12 | 10:01

    Me sentó mal lo de "Sr. Pereira", escrito por Manuel V. Intenté olvidarlo. Hasta hoy que los periódicos inciden en el machismo, incluso en feminicidio mexicano por honor. Claro que no puedo llamarle "Sra. Manuel V." porque Manuel es claro nombre masculino. Pero, si fuera un nik, seguramente le molestaría que le llamara "señora" sin saber, a ciencia cierta, si era hombre o mujer. Pues bien, soy la profesora C. Pereira. Sé que no hubo intencionalidad. Pero el subconsciente le ha traicionado. Los varones, primero. En la duda, es varón. Las mujeres no cuentan. Tenemos que probar que somos, que estamos. Por lo demás, la rancia ineducada línea argumental de Manuel V., en éste como en otros posts, hace explicable el desliz.

  • Comentario por Iñigo 04.03.12 | 21:57

    Manuel V., gracias por tus comentarios. Lo que dices sobre la fe cristiana es acertado, pero en la realidad histórica, las cosas no siempre han sido así. Es importante que no cierres los ojos, que te des cuenta que el "cambio de era", esta vez es a nivel global (no sólo en culturas históricas aisladas, como ocurría en el pasado). Hay muy pocas personas que han reflexionado a fondo sobre esto, y hay mucho por aclarar. Saludos.

  • Comentario por Manuel V. 03.03.12 | 19:55

    Agradecido también, Iñigo.
    Era solo una apreciación de contenido, el diálogo ecuménico está esta establecido entre cristianos, como también existen otros diálogos, diferenciados, interreligiosos. Evidentemente ambos son aspectos de la necesidad del diálogo y no del enfrentamiento.
    El cristianismo no es una religión en el sentido en que se entienden las religiones, Uno de los verdaderos problemas que le afectan es y ha sido ese. Si la fe cristiana no es un "acontecimiento personal", un encuentro personal con Cristo, que nos transforma y nos condudce a una verdadera forma de amar a los otros "hasta el extremo", si se queda en meros ritos de clamar a la divinidad y/o calmanr nuestra conciencia; pues eso, se queda en una mera religión, con sus bondades y maldades.
    No tengo nada contra la afirmació del cambio de era y la crisis de las religiones; pero no es algon nuevo en la historia de la humanidad y de la Iglesia.

  • Comentario por Iñigo 03.03.12 | 18:50

    Manuel V., gracias por tu diálogo conmigo.

    Creo que el diálogo ecuménico, aunque empiece entre confesiones cristianas, si se basa efectivamente en la búsqueda de diálogo, y no en el enfrentamiento permanente (lo que más temo en primer lugar, es hacerlo yo con los demás), puede ser válido para la humanidad entera.

    No tengo muy claro que el cristianismo católico no sea una religión, o que las demás religiones, en su intuición originaria, no sean capaces de ir más allá de lo institucional.

    Por cierto, las reflexiones sobre el cambio de era y la crisis de las religiones, las he sacado del filósofo francés Jean Guitton, que aún siendo un pensador "ortodoxo" (con el defecto a veces de arriesgarse poco, más allá de su fidelidad a la jerarquía, y no estar entre los más creativos), anticipó en sus últimos escritos, que en el contexto actual de globalización acelerada, estamos en una situación anterior a una "mutación".

  • Comentario por Rafa 03.03.12 | 17:04

    Tanto,querisdo Celso,o que nos contas lembrándonos as contradiccións da Igrexa xerárquica coas escrituras fundacionais como os comemntarios que suscitas son para min uns momentos en que disfruto léndote,Espero que o día en que publiques as túas memorias non antes se che ocurra o que nos contou Martín Patino hai pouco de que o cardeal Tarancón as queimou porque considerou que non ían beneficiar a Igrexa.A ver se é certo,como bo final da década dos 50, que xorde un segundo Xoan XXIII para facer o Vaticano 3º que tanto se bota de menos para que volva sobre todo a esperanza e a caridade a Igrexa como consecuencia dunha fe
    non deturpada no evanxeo como na actualidade.

  • Comentario por Manuel V. 03.03.12 | 13:55

    Iñigo:
    No se trata de que "nos dejen tranquilos", se trata de que ellos se tranquilicen y puedan llevar a cabo sus intereses y vivir según ellos, sin esperar más.
    El diálogo ecuménico no tiene que ver con la globalización, es unaconsecuencia directa del mandato de Cristo "Que sean uno..." per o referido a los cristianos, no a las diversas religiones.
    Por otro lado, de acuerdo con la crisis global de las "religiones" con un único "pero": El cristianismo no es una religión, esa es la gran diferencia
    Saludos

  • Comentario por Iñigo 02.03.12 | 23:08

    La solución que proponen algunos, de que los heterodoxos se creen y se larguen a otra iglesia, para "dejar tranquilos" a los ortodoxos, es inviable en los tiempos actuales.

    Entre otras razones, por la necesidad de diálogo ecuménico entre las distintas iglesias, surgida desde finales del s. XIX.

    Como muy bien intuye y observa Celso Alcaina (y lo han anticipado también otros), estamos viviendo una época de globalización y de cambios acelerados. El "cambio global de era", no se limita sólo a una crisis política, económica, del medioambiente, etc. Sino que acabará provocando también una crisis global de las religiones, incluyendo la religión cristiana.

  • Comentario por Manuel V. 02.03.12 | 20:16

    Punto y final:
    Evidentemente que la Iglesai tiene que reformarse, lo ha hecho y lo hará, así ha sido por obra del Espíriitu a través de los siglos y con el aporte de todos los pecados de todos los que somos Igleis (como bien dice C. Celso)
    Al respecto y paa terminar una anécdota:
    A Teresa de Calcula le preguntaba un periodista qué es lo que había que cambiar hoy en la Iglesia. Ella le preguntó si era católico y él respondió que sí. Le respuesta fue contundente: "Lo primero que habría que cambiar es a usted y a mí"
    Feliz y santa cuaresma

  • Comentario por Manuel V. 02.03.12 | 20:08

    Sr Pereira:
    Segundo botón de muestra:
    ¿Quién es D. Celso para afirmar lo que copio a continuación, referido a TODO el Vaticano? ¿Quién es para juzgar y difamar de este modo? El "actual vaticano vivido por mí" dice, ¿actual? ¿vivido por él? ¿hoy? ¿Todo el Vaticano? ¿Todas las personas?
    La copio para que lo relea, si quiere:
    "El actual Vaticano, el vivido por mi, sigue anclado en el pasado. Lamenta no poder actuar con el poder de antaño. Lamenta tener que dar explicaciones y excogitar razonamientos. Lamenta verse cuestionado. Lamenta el protagonismo de la mujer. Lamenta la contestación interior y exterior. Lamenta el Concilio Vaticano II. Lamenta la pérdida de la hegemonía salvífica. Se opone a toda democratización eclesial. Añora el nacional-catolicismo de los estados, mientras reclama democracia y libertad religiosa allí donde el catolicismo es marginal. Arremete contra los teólogos y pensadores vanguardistas que desmitifican el Cristianismo “reinante” o lo equi...

  • Comentario por Manuel V. 02.03.12 | 20:02

    Sr Pereira:
    ¡Cálmese!
    Yo no he citado al cardenal Tomko, no me refiero a él en ningún momento.
    Aunque no le guste, no será la última, reitero lo dicho. A esa distancia de la Iglesia y con los planteamientos hechos antaño y hogaño, ... mejor que invente una iglesia a su medida.
    Mire, solo un botón, de tanto repetirlo algunos quieren que nos traguemos sus ruedas de molino: Cuando se habla de la mal llamada iglesia imperial por D. Celso y otros adláteres, se deja caer una gran mentira y se oscurece que si llegó ese momento, permitido sin duda por Dios en la historia, no por luchas de poder ni nada semejante sino porque hubo miles y miles de personas que amaron a sus enemigos hasta entregar su vida por ellos y por su fe, sin dudarlo, como un don gratuito, y se amaban y vivían como uno, eso es lo fundamental, lo demás... sencillo de hacer demagogia y planteamientos popularistas.
    Feliz viernes cuaresma

  • Comentario por jegran 02.03.12 | 17:38

    Sobrevivió España al adoctrinamiento ultramontano del clero franquista, enemigo de la libertad de religiòn, de la libertad de prensa, de las libertades. Era el opus.

  • Comentario por c.pereira 02.03.12 | 14:45

    A manuel V.
    No es la primera vez. Me gustaría que fuera la última para que yo y muchos otros dejemos de sentir vergüenza ajena.

  • Comentario por c.pereira 02.03.12 | 14:41

    El comentario de Manuel V. es tan reprobable que me atrevo a participar nuevamente para expresar mi indignación por su incalificable actitud. El comentario es de muy mal gusto. Es la típica reacción de quien carece de argumentos y la toma con la persona. Demuestra incapacidad de reflexión y de dialéctica. Opta por matar al mensajero en vez de analizar el mensaje. Desprestigia a la persona, incluso con calumnias, cuando no le gustan sus palabras. Insulta en vez de dialogar. Debería pensar que muy probablemente el autor del post está más cerca del mensaje de Jesús que él mismo y su Jerarquía. En particular y por tocar sólo un detalle. Celso dice expresamente que el capitán de su equipo doctrinal era J. Tomko, ahora Cardenal. Pues bien, Manuel V. dice que Celso está resentido porque un subordinado suyo ha progresado más que él. Es calumnia y demuestra ser atinente el dicho: cree el ladrón que todos son de su condición. Espero que Manuel V. recapacite y deje de verter comentarios insolente...

  • Comentario por Manuel V. 02.03.12 | 02:08

    D. Celso:
    Se sigue vendiendo usted a sí mismo.
    Me sigue asaltando una duda profunda que ya le he expresado en otras ocasiones ¿acaso está resentido porque un "subordinado" suyo llegara "más alto" que usted (según los baremos humanos que maneja). ¿Por qué no abandonó si tan claro lo tenía y esperó a que lo abandonaran para ahora difamar impunemente?
    Aproveche la Cuaresma que le vendrá bien... o, como ya le han propuesto, cree su propia iglesia con los criterios que le parezcan oportunos.
    Un saludo cuaresmal

  • Comentario por Yolanda 02.03.12 | 00:38

    Pignatelli, Claudia, OK. No añado porque lo habéis dicho muy bien

  • Comentario por Pedro 01.03.12 | 23:28

    Celso:
    Yo también me he sentado al lado de Giordano Bruno, yo también he atravesado el campo dei fiori y la piazza de la pilota, también he colaborado en otro palazzo, San Carlo, y también alguien de la Casa de Santiago y de la Secretaría del Vaticano me ofreció hacerme oficial de la SS, Santa Sede por lo que veían en mí, pero yo contesté que en mi tierra de campos las paredes se hacían de tapiales, yo había hecho con mi padre paredes de tapiales, y las piedras de marmol travertino a los mi pueblo les parecerían pedras "cocosas" y no se quedarían mucho tiempo a sostener esas piedras y ese templo. Mi tío, secretario del Cardenal Larraona, me contaba cuando era adolescente las entrañas e intrigas del Vaticano II, otros me contaron en el Vaticano las increibles historias que tú sabes. Hoy he hablado a mis alumnos de Galileo y de Bruno, cuando hemos entrado en en la web "lux in arcana", que han difuminado para que los ignorantes busquen "personajes" o "curiosidades"...

  • Comentario por Celso Alcaina [Blogger] 01.03.12 | 20:15

    A hechicero y a cuantos sintonizáis con el contenido de mi post, gracias por los halagos. También, gracias a quienes discrepáis en algún punto o manera. Unos y otros me estimuláis.
    Pienso que los obispos, cuando visitan Roma, no van a Campo dei Fiori. Les importa más la Ciudad del Vaticano y Vía de la Conciliazione. Seguro que siguen creyendo que Giordano es vitando, por hereje.
    Yo sí, pasaba por Campo dei Fiori a diario durante dos años, de camino desde Via Giulia (Casa de Santiago y Montserrat) a Piazza della Pilotta (Univesidad Gregoriana).Muchas veces me sentaba al pié de la estatua de Giordano Bruno. Cuando voy a Roma, no dejo de visitar al utópico fraile. Me habla!.

  • Comentario por Pignatelli 01.03.12 | 20:06

    Si el problema es siemple el mismo, desde hace 1700 años, y las soluciones son siempre parecidas (atacar a la "católica" institución, romper sus "murallas"), ¿por qué sencillamente no toma el autor, o los lectores los caminos ya trazados por otros, por los luteros, calvinos, zwginglios, enriques; o por los arrianos, cátaros, los modernistas, los católicos viejos, etcétera, etcétera?

    Parece que estamos alumbrando lo nuevo, o recuperando lo primigenio y, sin embargo, nos atascamos en puntos idénticos que antaño.

    Creo que bastaría con fundar una nueva Iglesia evangélica. Pretender que ésta (la católica) está mal y hay que cambiarla de arriba a abajo caiga quien caiga (la jerarquía, o incluso laicos "carcas"), además de un acceso de soberbia, es algo ya muy manido.

    Por otro lado, los "reformadores" no fueron verdaderamente quienes reformaron la Iglesia católica. Fueron más bien católicos fieles como Ignacio, Teresa o también Roberto Bellarmino.

  • Comentario por El hechicero 01.03.12 | 19:55

    El problema es la serie de obispos que se han nombrado al dictado de una pretendida sana ortodoxia y que cuando no son unos bocazas, se convierten en unos pusilánimes cuya única norma es seguir fielmente la voz de "su amo".
    Esta "renovación" está muy planificada, con lo cual tienen asegurado el continuismo para unas décadas. Si a esto sumamos el apoyo a los movimientos neocon, en toda su variada fauna, el panorama es desolador. La "subida a Jerusalen" será de aupa. Con lo que estamos viendo, y con la edad que tenemos, no nos va a costar demasiado dejar esta vida.
    Una pregunta, Celso, cuando los obispos van a Roma ¿ se dan una vuelta por el Campo dei fiori, y les dice algo la estatua de Giordano Bruno?
    Muy bueno el artículo.

  • Comentario por Peter 01.03.12 | 17:53

    Leyendo este precioso artículo, siento escalofríos imaginando a los encausados por la terrible Inquisición. Siglos de persecución, de torturas, de asesinatos. Todo, en nombre de un Dios imaginario y en defensa de una Iglesia que no podía ser la que quiso Jesús. Terrible. Y, lo que es más noticioso, la persecución por ideas sigue contra teólogos que con buena intención y con argumentos sólidos buscan la verdad y el bien. Papas y Concilios se han equivocado, pero las autoridades eclesiásticas no quieren reconocerlo. Hacerlo significaría aceptar la falibilidad. El autor augura un tiempo en que todo esto cambiará. No lo veremos, pero cambiará.

  • Comentario por Jaime 01.03.12 | 16:31

    El teólogo Celso Alcaina nos regala un testimonio de primera mano y saca consecuencias nada descabelladas. Sabemos que el llamado "aparato" termina corrompiendo el más puro de los ideales fundacionales. En el pasado siglo sucedió con el Comunismo. Y los dictadores elegidos y deseados por el pueblo suelen devenir en explotadores del pueblo que los eligió. En esa dinámica, ninguna sorpesa si las evangélicas funciones y los cometidos de lo que el autor llama "pusillus grex", las comunidades cristianas primitivas, se han corrompido hasta el extremo descrito en este post. Ninguna objeción a cuanto apunta sobre la Inquisición, sobre la infalibilidad, sobre el poder, el boato y riqueza de la Iglesia. Nadie que se considere imparcial podrá negar esos desmanes y otros a los que alude el Dr. Alcaina. Hay que agradecerle su valentía en comunicar sus experiencias y sus valoraciones.

  • Comentario por claudia 01.03.12 | 14:27

    qualcuno censura gli interventi qui?così, ho questa impressione.

    Non posso essere d'accordo con lei.C'è odore di vecchio e di fanatico in quello che dice.
    Il sole dell'avvenire non esiste. E chi ha sposato questa utopia è rimasto subito vedovo.
    E il fatto che il potere civile diriga i cambiamenti nella chiesa mi fa orrore.
    I cambiamenti nella chiesa li conduce il Signore attraverso lo Spirito Santo e non questa o quella ideologia. La Chiesa come è storicamente con i suoi errori, i suoi peccati, i suoi santi e i suoi meriti esiste da 2000 anni ed esisterà fino alla fine dei tempi. Arriverà in porto magari su una zattera e non a bordo di un elegante galeone, ma arriverà.
    Mentre sognatori di ogni tempo malati di ideologia hanno portato solo al totalitarismo.

  • Comentario por Osacar 01.03.12 | 13:59

    Gracias por este artículo. Necesitamos muchos "convertidos" como usted. Un día llegará en que tendremos la alegría de ver proclamado Papa a un Juan XXIV. No para que convoque un nuevo Concilio, que también, sino para que renueve las instituciones y haga que los jerarcas de pronto, ante los nuevos aires, se proclamen demócratas de toda la vida. Gracias de nuevo

  • Comentario por JMS.- 01.03.12 | 13:27

    Parece que el caso de Celso es el de un arribista convertido. El espionaje involuntario de las entrañas curiales parece que le llevó a una reflexión más sensata que nosotros podemos considerar la acción del Espíritu Santo.

  • Comentario por car 01.03.12 | 12:44

    O estás con la curia, el aparato, la burocracia, o estás con el evangelio. La prelatura personal es discreta, no secreta. La secta no censura, sino que sus reglamentos son privados, sus miembros no son dominicos o salesianos, se esconden. Hermetismo insano. Consideremos la vida privada de Escrivá.
    Los principios básicos de la iglesia y del evangelio son opuestos. Decía la curia: Más vale un putero pedófilo que haga buenas leyes para la iglesia...

  • Comentario por c.pereira 01.03.12 | 11:45

    Es un gran artículo. Muy buena reflexión, surgida de la propia experiencia y gran conocimiento del tema. Ojalá nos sirva a muchos para abrir los ojos, despertar y despegarnos de tal institución engañosa, dominante, muchas veces malvada, y otra muchas empecinada en sus errores.

  • Comentario por Iñigo 01.03.12 | 11:27

    [...]

    Hoy en día, no hay otra solución que la Iglesia católica ponga en práctica internamente la defensa de los Derechos Humanos.

  • Comentario por Iñigo 01.03.12 | 11:26

    Estoy de acuerdo con su artículo. Me llevaron a su descubrimiento, primero la lectura del post "El Gran Inquisidor" de José María Castillo, y algunas búsquedas sobre el caso de Giordano Bruno.

    Creo que lo que más desacredita a la Iglesia, hasta el punto de que posiblemente provoque el hundimiento de su organización tradicional, ha sido su papel "inquisitorial", el coartar la libertad de las conciencias, lo que hace muy cuestionable la forma en que es predicado (i.e. monopolizado por los clérigos) y acogido (entre los laicos) el Evangelio.

    A menudo me pregunto por qué algunos santos canonizados (entre ellos S. Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, que supervisó los casos de Galileo y Giordano Bruno) no tuvieron en su época, la suficiente lucidez y valentía para denunciar y luchar contra el carácter profundamente anti-evangélico de la Inquisición.

    Hoy en día, no hay otra solución que la Iglesia católica ponga en práctica internamente la defensa d...

Martes, 29 de mayo

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