Me crucé con él en las escaleras. Unas regias escaleras de piedra. Van del claustro a la planta principal, la segunda. Estoy en el renacentista Palazzo del Sant'Uffizio. Don Álvaro Portillo, llamado “del Portillo” desde su incorporación al Opus, sube jadeante. Un manojo de papeles en mano. Me saluda en castellano. Desde hace más de cinco años, nos encontramos cada lunes. Es el día semanal de la “Consulta”. La “Feria IIª”, la “reunión de consultores”. Asisten unos 20 clérigos. Son curiales de alto rango, representantes de institutos religiosos y profesores de universidades romanas. Estudian y proponen la heterodoxia o la ortodoxia. Luego, en “Feria IVª”, los Cardenales, entre 15 y 20, decretan. Normalmente asumen el dictamen del “coetus consultorum”.
Ese día Don Álvaro llega con retraso. “Tranquilo, Don Álvaro, Mons. Hamer todavía no se ha movido”. Hablo del arzobispo-secretario. Preside y modera la reunión. Su despacho es contiguo al mío. Acabo de verlo. Está ordenando los papeles relativos al tema de hoy: “ordenación sacerdotal de mujeres”.
El Papa había pedido su estudio al Santo Oficio. En pocos años Montini exploró eventuales cambios en materia disciplinaria, litúrgica o doctrinal. Lo hacía acudiendo al dicasterio competente, la redenominada “Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe”. Parece como que Pablo VI bombardeara aquel viejo Palazzo con sugerencias provocativas. Lo hizo también con otros temas sensibles: sustitución de las especies eucarísticas allí donde no hay vino ni cereales, la abolición del celibato obligatorio o los métodos artificiales anticonceptivos. Es aventurado diagnosticar las profundas convicciones e intenciones de Montini. Muy probablemente quería ejecutar el espíritu del Concilio Vaticano II. Pero, dado que él conocía la constitución y la mentalidad de la Congregación, no es descabellado pensar que pretendiera justificar su inmovilismo anticonciliar escudándose en el ex-Santo Oficio, la ex-Santa Inquisición.
Don Álvaro del Portillo era el secretario general del Opus Dei, la mano derecha del “Padre”. El Cardenal Ottaviani había pedido a Escrivá un representante de la Obra. Se integraría en el “coetus consultorum”. Fue designado Don Álvaro. No era teólogo. Era ingeniero de Caminos. Había estudiado lo más elemental de Teología en un cursillo cuando, por voluntad discrecional del fundador, iba a ser ordenado sacerdote en 1944. Posteriormente obtendría la licenciatura en Derecho Canónico en el Angelicum.
La circunstancia de no tratarse de un entendido en Teología era extensible – y se repite - en la mayor parte de los consultores. En su designación pesa la representación institucional, más que la competencia intelectual. La mitad de ellos son curiales de carrera, normalmente con doctorado en Derecho Canónico. Otros, superiores de órdenes religiosas, como el Maestro General de los dominicos. Algunos son expertos en materias no teológicas, como sociología o filosofía. Y es que para observar (superficialmente!) la coincidencia o discrepancia de una doctrina con los dogmas, bastaba tener presente un Denzinger y una Biblia. Y ésta, interpretada en la línea de los concilios, particularmente el Tridentino y el Vaticano I. Sobre la naturaleza y la aparente incompetencia de la “Consulta” he colgado un artículo en mi blog (“Teólogos en pelotas ante el Santo Oficio”). También he publicado un largo artículo en la revista Compostellanum, vol. LIII, 2008, pp.187-245 (“Procedimiento doctrinal en el Santo Oficio”).
Sintetizando, el procedimiento doctrinal, trátese de un libro, de un autor o de un tema concreto, comienza por una denuncia o una propuesta. Los oficiales curiales - por entonces yo entre ellos - recopilamos todo cuanto pueda referirse al tema y lo exponemos en un cuadernillo impreso. El cuadernillo es entregado a dos consultores (raramente a un experto externo) para que elaboren sus ponencias por separado. Recibidas las dos ponencias, se añaden al cuadernillo impreso y se reparte íntegro a todos los consultores. En una sucesiva Feria Iiª se debatirá y sus conclusiones se elevarán a la Congregación de Cardenales.
Lo habitual era que los consultores se resistieran a aceptar ser ponentes. Unos, por falta de tiempo, dadas sus perentorias ocupaciones de gobierno o de docencia. Otros, porque se consideraban ignorantes o poco capacitados en el tema. Eso restringía el número de ponentes disponibles. Don Álvaro estaba siempre dispuesto. No importaba la materia o su complejidad. Lo mismo en dogmática que en moral, en disciplina que en liturgia, en Biblia que en patrística. Nosotros íbamos a lo fácil. Sabíamos que Don Álvaro nos aceptaría el cuadernillo y que puntualmente nos traería una extensa ponencia. Sospechábamos que en Bruno Buozzi disponía de un equipo que le preparaba los trabajos. Por el nivel de los escritos, debían de ser estudiantes de la Obra. Don Álvaro firmaba.
Las ponencias elaboradas por otros consultores eran de reducidas dimensiones, entre cinco y treinta páginas. Las de Don Álvaro solían superar las cincuenta, a veces las cien páginas. Resultaba chocante la seguridad con la que exponía y dictaminaba doctrinas, actitudes y motivaciones. Su fundamentación se reducía a un elenco de textos bíblicos, de santos padres, de concilios, de autores escolásticos. Todo, acrítico. Si los evangelios ponen en boca de Jesús una palabra, un dicho, una enseñanza, eso era precisamente lo que sucedió. Si un santo padre o filósofo afirmó algo, aunque hoy sea considerado anacrónico, eso iba a misa. Si un concilio definió algo en base a un texto bíblico traído en un sentido tendencioso o erróneo, nadie debería discutirlo.
Sus ponencias rezumaban Denzinger, Concordancias de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) y Mansi. Así era como llenaba páginas y páginas. Sus conclusiones ponían en aprieto al resto de consultores. Éstos no se atrevían a pronunciarse contra la Biblia, contra los concilios, contra los santos padres, contra los papas. Y, si alguno discrepaba, Don Álvaro se sulfuraba. Defendía la ortodoxia y la tradición. Llegaba a tacharlos de herejes. Por lo demás, el resto del “coetus consultorum” no había dedicado tanto tiempo al tema como los ponentes. Era de esperar, y así sucedía, que las conclusiones de los ponentes prevalecieran.
Entre Don Álvaro y yo las relaciones eran cordiales. Interiormente lo consideraba no capacitado en el campo teológico. Algunos de mis compañeros pensaban lo mismo. En sus dictámenes y en sus intervenciones nunca citaba el Vaticano II. Como si no hubiera sucedido. Un día barajábamos nombres para la renovación de la “Consulta”. Yo propuse los españoles Marcelino Zalba, S.J. y Antonio Mª Javierre, S.D.B. Fue entonces cuando el prefecto, Cardenal ´Seper, manifestó que “Don Álvaro del Portillo huele a polilla, algo así como un armario que se abre después de muchos años de estar cerrado”. Sus palabras nos dejaron perplejos. Don Álvaro, quien había dominado doctrinalmente la Congregación desde 1965, no fue sustituido. Continuó su labor hasta 1975, cuando sucedió a Escrivá al frente del Opus.
Este lunes, Don Álvaro defenderá su ponencia sobre el sacerdocio de las mujeres. Yo ya conozco sus razonamientos. Estoy seguro de que el “coetus consultorum” concluirá que las féminas están excluidas del sacerdocio. Por designio divino. Los miembros de la “Consulta” pronunciarán el “placet” a la conclusión de Don Álvaro. Ermenegildo Lío, O.F.M., el otro ponente, se muestra menos contundente, pero llega a la misma conclusión en su breve ponencia. Según ambos, Jesús escogió a doce hombres, no mujeres, para constituir y continuar su Iglesia. La Jerarquía no tiene poder para cambiar el plan de Jesús. Eso, envuelto en una nube machista de afirmaciones, frases, razonamientos, humillaciones e insultos hacia la mitad del género humano.
Se remontaba al Génesis, al Levítico, a los patriarcas, a los sacerdotes de Israel. Citaba a San Pablo y su pretensión de silenciar a la mujer. Recorría testimonios patrísticos, tan evidentes y contundentes como el de San Agustín (“la mujer es un ser inferior y no está hecha a imagen y semejanza de Dios”), de San Jerónimo (“todo lo que toca una mujer con período lo convierte en impuro”). Y Santo Tomás, el padre de nuestra Teología: “la mujer es defectuosa y mal nacida y proviene de una falta de poder activo”. Todo corroboraba la masculinización del sacerdocio instaurado por Jesús y organizado por la Iglesia primitiva.
En su voto-ponencia, Don Álvaro no se atrevía a citar su “Camino” y las normas básicas del Opus Dei. Y, sin embargo, sospecho que condicionaban su argumentación y sus conclusiones. La espiritualidad inoculada en la Obra por José María Escrivá Albás (luego autollamado Josémaría Escrivá de Balaguer y Albás) no deja lugar a dudas. “Ellas no hace falta que sean sabias, basta que sean discretas” (Camino 946). “Eres curioso, preguntón, oliscón y ventanero. ¿no te da vergüenza ser tan poco masculino? Sé varón”(Camino 50). Y en sus normas internas, la Obra discrimina a las numerarias respecto de los numerarios. Así, a la hora de elegir el prelado, las numerarias han de contentarse con el mero voto consultivo. Hay otras normas que evidencian discriminación y recelo ante el sexo femenino. A diferencia de los varones numerarios, las numerarias dormirían en camas sin colchón, sobre tabla. No podrán hablar con nadie en su trabajo ni deben conocer el nombre de los residentes. El servicio doméstico (llamado de administración) está reservado a las mujeres. Finalmente, es significativo el texto diferente de la oración con que unos y otras finalizan sus reuniones. Para la sección de varones: “Santa María, esperanza nuestra, asiento de sabiduría, ruega por nosotros”. Y para las mujeres: “Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotras.”
Como es obvio, la negación del sacerdocio femenino no es achacable al Opus. Mi testimonio no va más allá de una anécdota curial. Como en otros temas doctrinales o disciplinares, el Opus ha dejado su impronta en éste, nada intrascendente. Lo he escrito más arriba. Puede que Pablo VI abrigara alguna esperanza de cambio en esta materia al proponer su estudio en el Santo Oficio. Puede que se haya llevado una desilusión. O no. La conclusión del “coetus consultorum”, confirmada por los Cardenales, sirvió al Papa Wojtyla para reafirmar y zanjar el asunto. En su “Ordinatio sacerdotalis” de 1994, Juan Pablo II se atreve a afirmar que “la Iglesia carece de facultad para conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y que este dictamen debe ser definitivo para todos los fieles”. Es cuanto concluía Álvaro del Portillo. Y el ex-Santo Oficio, en 1995, aclaró que la imposibilidad del sacerdocio femenino ha sido “propuesto infaliblemente por el magisterio ordinario y universal y exige asentimiento incondicional” Roma locuta. ¿Causa finita? Queda un futuro.
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Utilizar el nick para descalificar te descalifica de entrada. No has argumentado nada de lo que dije, solo has faltado al respeto. Bueno, tú eres así, yo, no.
1) No mezclo política. Lo que dije para de los partidos lo digo de los sindicatos o de un programa de televisión o de un club de fútbol. Decir que seguir a un líder es propio de una secta pues sí, pero también no. Es un argumento muy pobre
2) Supongo que para quitarme la razón habrá que explicarlo. Esas legiones de personas que te apoyan veo que han escrito cientos de comentarios.
3) SIempre defenderé la crítica (por cierto, el Opus la aguanta siempre en silencio), pero nunca la falta de respeto.
4) Si eres católico, la cabeza de la Iglesia (este y todos los Papas en 85 años) han apoyado con fervor al Opus Dei.TODOS. Eso querrá decir algo.
5) Desde luego que he leído lo que es una secta. El Opus está en las antípodas
Oye, cero (a la izquierda). Cada vez que escribes algo, más te embarras y te enredas. Lee y estudia la naturaleza y características de una secta. Y. por lo menos, no mezcles política y religión, tocino y témporas. Los que no conocen el Opus, leyéndote, van conociéndolo y confirmando mis asertos. Has tenido una magnífica oportunidad de callarte. Además, una cosa es respetar y otra no criticar o/y asentir. Me ratifico en cuanto escrito anteriormente.
1) Ese tipo de acusaciones son calumnias, vamos, delitos.
2) El PSOE o el PP ¿son sectas? Porque tienen las características que dices
3) Líder fue San Josemaría, fundador y santo. Lógico que fuese un líder
4) Autocomplacencia en el Opus muy poca; no conoces nada cómo es
5) Exclusivismo falso. Puede ser quien quiera y reúna las condiciones
6) ¿Estructura capitalista? No tienes ni la más remota idea de cómo se financia el Opus. Básicamente, los numerarios viven de su propio sueldo que ponen en comúN: vamos, más bien cooperativista.
7) La mejor reflexión crítica es el respeto. Puedes no compartir, pero debes respetar
8) Si hay un líder, a don ÁLvaro, tan líder, ¿le escribían los textos? Vaya líder
9) Conclusión: criticar sin estar informado suele acabar en la falta de rigor y la pérdida de credibilidad
Voy a hacer una reflexión que, aún siendo personal, la considero muy generalizada. El Opus Dei es una secta dentro de otra secta. Esta otra secta es lo que conocemos con el nombre de ICAR (iglesia católica apostólica romana). Su pensamiento cerrado, su incondicional dependencia de un leader, su exclusivismo, su autocomplacencia. Todo es propio de la ICAR, pero lo es en grado superlativo del Opus. Para más inri, el Opus (igual que Legionarios de Cristo y otras instituciones integristas) se han dado una estructura capitalista que lo hace fuerte y admirado en una sociedad materialista. Sólo cabe levantar la bandera de la libertad, también la de conciencia. No basta tener conocimientos. Hay que optar por la reflexión, por la crítica y, lo que no es despreciable, por la igualdad entre los humanos. Mons. del Portillo era un leal miembro del Opus. Repetía lo que el Opus le dictaba. Probablemente, como sospecha el autor del post, le escribían lo que debía pronunciar en el Palazzo.
Leí el artículo de Celso. Me gustó tanto que lo releí dos veces más. Es una delicia leer los escritos de Celso y no sólo este post. Aparte de un vibrante estilo que engancha, su contenido me adentra en el mundo medieval de la Inquisición, en un palacio en que fue prisioneo Galileo Galilei, con tribunales y mazmorras. Un museo que yo visito imaginariamente gracias a las pinceladas habilmente dadas por el autor. En ese ambiente anclado, nada tiene de extraño que el tema de fondo haya discurrido como se relata. Lo raro y estridente hubiera sido que el Santo Oficio se mostrara a favor de la igualdad de hombres y mujeres en la Iglesia. Aunque creo en la igualdad de los géneros y pienso que la discriminación no puede fundamentarse en un Jesús y unos discípulos que vivieron hace 2000 años, preferiría que todo siga así, como un museo, como una reliquia, algo folklórico que ya apenas se ve en el mundo occidental. Echo de menos las sotanas por la calle. Gozo viendo mitras, solideos,casullas y burkas!
1) María Assumpta: Las Iglesias que han adoptado el sacerdocio femenino estás, casi todas, en franca decadencia, y tratan de esquivarla con el sacerdocio femenino. Fuegos artificiales.
2) Jaime: Si para criticar a don Álvaro cuestionas su preparación --que no admite dudas-- yo puedo cuestionar tu cordura (no lo hago). Hay que mejorar los argumentos
3) Ana Rodrigo: ¿Hace falta llamarlo San Josemari? ¿Hace falta faltar al respeto? ¿Hago yo lo mismo contigo? La Iglesia católica fue la primera institución en la historia que llevó la dignidad y los derechos a la mujer.
La decisión fue tomada por el Papa, no por don Álvaro, a ver si tenemos más rigor. Por cierto, Papa que aprobó el CVII, saco donde se acogen todos los progresistas desde la ignorancia.
Mi comentario es muy corto y surge de la reflexión sobre la Historia de la Iglesia y los cambios eclesiàsticos. Llegará un día en que el Opus Déi dirá SI a la Ordenación de la Mujer en la Iglesia. Únicamente es preciso que el Magisterio lo vea con realismo y decida en consecuencia. Entonces la Obra silenciará la decisión pero acatará la doctrina. Y dirá lo mismo: Roma locuta, causa finita.
Tenemos que saber que por el momento la Iglesia Catolica está a la cola de «todas las instituciones religiosas», en este tema. Contrariamente a la voluntad de Jesús de Nazaret de una comunidad de iguales ante Dios. Por lo que hace referencia al tema de la ordenacion de mujeres, el judaismo ordena tanto varones como mujeres para el rabinato al 50%; la mayoria de Iglesias de la Reforma están al 40% en la ordenacion de ambos sexos, con ventaja para los varones; la Iglesia Catòlica i el Islam van de la mano en el último puesto, al 0%. Día vendrá en que conoceran la verdadera voluntad de Jesucristo...
A Jaime:
¿Tu crees que el articulo que comentamos trata algo a fondo el tema de la ordenación de mujeres? Si es así, va de ala la progresia, porque no dice casi nada de fondo.
¿Que como se los doctorados de del Portillo? Con la misma veracidad que acepto los de Celso. Los de Celso están en las paginas web? Si mienten, sera tanto para uno como para otro.
¿Como se yo que Celso ha hecho tres doctorados? ¿Por que lo dice el? ¿Por que lo dices tu? Si tu no crees en los del Portillo yo no creo en los de Celso.
¿Y solo escribe articulos? Bueno, haya paz en la viña del Señor.
El resultado es que con la ayuda de San Agustín, San Jerónimo, San Josemari, los Papas y, según todos ellos, también con la ayuda del Espíritu Santo que está en todos ellos y cuyos voceros exclusivos son ellos, las mujeres en la Iglesia seguimos siendo de una especie inferior al homo sapiens, a la que pertenecen solamente los hombres.
A Pepe.Gava.
Qué manía de llevar todo al plano personal, en vez de tratar el tema de fondo: sacerdocio de las mujeres. Que si Don Alvaro era más docto que Celso. Que si las pelotas de los teólogos. Por favor Pepe! Además, estás ocupándonos todo el espacio y en números romanos.Tú sólo te fundas en páginas web. ¿Sabes que muchas están arregladas o trucadas? ¿Estás seguro de que Portillo llegó a hacer algún doctorado? Además, los cargos ostentados por Portillo en el Vaticano fueron "intuitu Dei Operis":Para tener presente al Opus. Igual que en el Santo Oficio están de consultores los secretarios de casi todos los dicasterios, y algunos ni siquiera son licenciados en Teología.
Por cierto, el blog de Celso fue abierto en enero 2010. Esos posts que citas son escritos recientes. Hizo 3 tesis doctorales: Comillas-Roma, Roma y Barcelona. Tiene publicados artículos bíblicos, jurídicos e históricos en unas siete revistas, y fue profesor universitario. Pero ése no es el tema a tratar. ¡Por favor,Celso, no lo escuches!
Teólogos en pelotas, ante el Santo Oficio
Ese de “teólogos en pelotas” debe ser trepidante…
Más adelante te dedicas a desprestigiar a Don Álvaro una y otra vez: sin rigor y con calumnias. Y luego tienes algunos coríferos comentaristas que cuando a algún otro comentarista se le escapa una salida algo destemplada les acusan de inquisidores, que no dejan opinar… ¿Y tú que haces?
Si un día me encuentro deprimido me voy a leer tu artículo de “Teólogos en pelotas”: debe ser una maravilla de originalidad, progresía, etcétera, etcétera.
Simplemente te digo: me das pena… sobre todo ahora que estamos los dos en la recta final…
Para no ser un entendido en teología y para no ser un pensador, como tú apuntas, escribió:
(1969). Fieles y Laicos en la Iglesia,
(1990). Escritos sobre el sacerdocio.
(1982). Descubrimientos y exploraciones en las costas de California, 1532-1650,
Con Cesare Cavalleri (1993). Entrevista sobre el fundador del Opus Dei.
(1992). Una vida para Dios: Reflexiones en torno a la figura de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer,
Con José Morales (1988). Estudios sobre Camino,
En cambio tú, gran teólogo y biblista, tienes una web con unos artículos a cual más interesante. Sólo cito:
Mordaza o destierro
Pedro Arrupe, astuto y sencillo
Clara, la hija oscura del emigrante
Celibato opcional. La opción de Pablo VI
Los hijos de los clérigos son sobrinos
Canonizaciones. Milagros imposibles o pueriles
Cónclaves hoy? No, gracias
Munilla y sus otros males mayores...
En las etapas previas al Concilio Vaticano II fue presidente de la Comisión Antepreparatoria para el Laicado, y formó parte de otras comisiones preparatorias. Asimismo, durante los años de desarrollo del Concilio Vaticano II (1962-65), fue secretario de la Comisión sobre Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano, y consultor de otras comisiones conciliares. En 1963 fue nombrado, también por Juan XXIII, consultor de la comisión pontificia para la revisión del Código de Derecho Canónico, y como tal intervino en la elaboración del actual Código, promulgado por Juan Pablo II en 1983. Pablo VI, por su parte, le nombró consultor de la Comisión Postconciliar sobre los Obispos y el Régimen de la Diócesis (1966), y de la Sagrada Congregación para el Clero.
Sigues escribiendo: “La circunstancia de no tratarse de un entendido en Teología era extensible – y se repite - en la mayor parte de los consultores.
c) Conozco a pocas personas con el currículum de don Álvaro. Te lo transcribo: Ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que terminó sus estudios en 1941 y en la que fue profesor. Obtuvo también el título de ingeniero de Obras Públicas, y comenzó a ejercer la profesión tanto en las confederaciones hidrográficas del Júcar, Duero y Ebro, como en la Jefatura de Puentes y Cimentaciones. Sus compromisos laborales no impidieron que estudiara la carrera de Filosofía y Letras, en la rama de Historia, en la que se doctoró en 1944 con la tesis "Descubrimientos y Exploraciones en las Costas de California", y a la que se otorgó el Premio Extraordinario.
En 1953 obtuvo el doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Santo Tomás.
Durante el pontificado de Pío XII colaboró en varios dicasterios pontificios, y fue nombrado consultor de la Santa Congregación de Religiosos (1954-66). Juan XXIII le nombró consultor de la Santa Congregación del ...
Más adelante escribes: “Don Álvaro del Portillo fue el secretario general del Opus Dei. No era teólogo. Era ingeniero de Caminos. Había estudiado lo más elemental de Teología en un cursillo cuando, por voluntad discrecional del fundador, iba a ser ordenado sacerdote en 1944. Posteriormente obtendría la licenciatura en Derecho Canónico en el Angelicum”.
a) Don Álvaro curso los estudios de teología como cualquier sacerdote. Eso de que no era teólogo lo dices tú. Y que estudió un “cursillo” de teología es falso. Puedes encontrar referencias en la biografía de Escrivá y del Portillo de quienes fueron sus profesores (no me extiendo: está publicado).
b) Era Doctor en Derecho Canónico y no licenciado. ¡Pones en duda su competencia intelectual (y la de otros consultores)! ¿Y tú eras la excepción? ¿Te habían nombrado oficial por tu competencia o por tu incompetencia? ¿Eras un brillante teólogo?
c) Conozco a pocas personas con el currículum de don Álvaro. Te lo transcri...
A Celso Alcaina:
Escribes: “Es aventurado diagnosticar las profundas convicciones e intenciones (…) escudándose en el ex-Santo Oficio, la ex-Santa Inquisición”.
No se entiende o al menos yo no entiendo este párrafo.
1º) Si es aventurado diagnosticar las intenciones de Pablo VI, no hay que hacerlo y menos un teólogo de tanto renombre como tú... Recuerda: “Ab internis neque Ecclesia judicat” («ni la Iglesia puede juzgar la conciencia personal»)
2º) ¿Dices que Pablo VI tenía un “inmovilismo anticonciliar”? Además de ser una calumnia, demuestra tu soberbia y tu falta de conocimiento sobre Pablo VI.
3º) Lo de “el ex-Santo Oficio, la ex-Santa Inquisición” ya huele.
Es muy triste objetivar que ciertos varones de la jerarquia de la Iglesia Católica no han entendido todavia el mensaje evangélico de Jesús de Nazaret. Jesús nunca apartó a las mujeres de su grupo, mas bien compartió con ellas su vida, sus enseñanzas y les dió potestat y dignidad como personas,(no aceptada en el judaismo, religión de Jesús), junto al grupo de hombres "escogidos", muchos de ellos sin estudios rabínicos, gente sencilla con corazón amplio, noble, que fueron entendiendo lo de compartir y lo de no ser diferentes por motivo de género, entre otras cosas. Repito que es triste que hoy en dia todavia no se entienda el mensaje evangélico del compartir de forma igual por hombres y mujeres la fe y las responsabilidades propias como ekklesia. Solo deseo que no lean tantos "dogmas" y si más el evangelio que és la base de nuestra fe.
-El artículo adolece de falta de caridad. Esas referencias a que si don Álvaro olía a polilla o que si se sulfuraba. Lo primero, además de falso es valorativo;vale. Lo segundo, es falso a secas. Acusaciones de herejes a nadie es cosa imposible en el futuro beato ÁLvaro del Portillo.
-Decir que el Opus fue el que consiguió el rechazo al sacerdocio femenino es una manipulación. Don ÁLvaro defendía sus posturas como príncipe de la iglesia, no como miembro de la Obra, porque el autor del artículo se olvida de mencionar la estrictisima obediencia del Opus al Papa (al que sea), y el profundo respeto que el Padre le tenía a Pablo VI.
-Nada en el Opus está en contra del Concilio Vaticano II. Absolutamente nada
-EL Opus es conservador (en el mejor sentido de la palabra) en el aborto y progresista en lo social.
-80 años después siguen las contradicciones de los buenos.
"El que se pica ajos come" Quiero aplicar este adagio a quien se ensaña con el autor porque no le agrada lo que escribe. Digo que no le agrada, no que no tenga razón. Siento vergüenza ajena por intentar destruir al adversario ideológico porque me estorba. Por querer matar al mensajero. He leído y releído el artículo. Me parece excelente, con un conocimiento profundo del tema, como podría esperarse de un especialista en Biblia. Ningún motivo para desconfiar de la objetividad de las anécdotas relatadas. Cita nombres y hechos constatables. Mi sensación es que el autor se inclina por la posibilidad del sacerdocio de las mujeres en igualdad con los varones. Pero eso no resta credibilidad a un teólogo y pensador. Otros podrán contraponer sus argumentos. Sabemos, por otra parte, que los papas y la Iglesia, a lo largo de la historia, se corrigieron en varios asuntos, particularmente en materia disciplinaria como sería ésta.
Asi actúan estos ultraconservadores, citándote la Biblia, los papas, el dezinger anacronicamente, la Biblia mal interpretada, y no siendo valientes para aceptar que los papas se equivocan, que los padres de la Iglesia se equivocan y que en esos tiempos no teníamos el conocimiento bíblico y teológico que hoy se tiene. Asi manipulan las coas y no permiten ningún cambio en la Iglesia y persiguen a los biblistas y teólogos que realmente piensan y conocen el tema. Cuando hablas con ellos, todos te contestas como Portillo y toman la misma actitud.
Celso:
Ya ve, con este tipo de defensores apologetas entiendo que ya no esté en su "cargo vaticano". En algún momento sería interesante que nos constase por qué le dimitieron o dimitió del mismo. No es baladí la cuestión
Saludos y que Santiago nos proteja
Ésto me suena. El régimen estalinista soviético diagnosticaba de enfermos mentales a los intelectuales disidentes. Los recluía en clínicas psiquiátricas. Con ello evitaba la propagación de la peste de verdad y libertad. La historia nos es cercana y elocuente. En este hilo hay quien juega a estalinista. Por suerte, sólo "rebuznan". No alcanzarán a dar coces, aunque lo pretentan e intenten.
Por favor, Don Celso, perdóneles. Haga oídos sordos. Y siga iluminándonos
A algunos de los comentaristas les diría que han perdido una gran oportunidad de callarse. En cambio, han preferido airear su ignoracia. A nada conducen las descalificaciones personales y los insultos. Son la prueba de la debilidad de quien los profiere. El autor del estupendo artículo es especilista en Teología y en Ciencias Bíblicas y tiene publicados buenos e interesantes artículos sobre la materia. Su curriculum de curial y profesor de universidades no lo hace sospechoso de las babaridades que se sugieren. Los que lo critican y vilipendian deberían demostrar estar a la altura y no sólo hablar desde las vísceras.
Celso, no los escuches.Sigue comunicándonos tu ciencia y tu experiencia. No toda la semilla caerá en pedregal o en erial.
Enhorabuena por los artículos. Los tomo como interesantes anécdotas muy ilustrativas de cómo funcionan estos temas en el interior de la Iglesia. Por alguien que con seguridad y por la nitidez de los detalles las ha vivido en persona.
Gracias y espero(esperamos -en mi entorno-) que sigas publicando.
El Vaticano II eligio Presidentes y Secretarios para las 10 comisiones del Concilio. Uno de los Secretarios fue Alvaro del Portillo. !Vamos, que también se equivocó el Vaticano II!
Si es qu eno dais una. Y además, mentís.
Iñaki
¡Matar al mensajero!Eso es lo que pretenden algunos comentaristas que me preceden.Sobre todo, Pepe y el que está detrás de Mero uso. Es ridículo y pueril, además de injusto e injustificable. Demuestran ignorancia e incapacidad dialéctica. El mensaje está dado. El testimonio está aquí.Los razonamientos pueden ser discutibles,pero habría que luchar con armas intelectuales, no con insultos y descalificaciones arbitrarias e inconsistentes. Conocemos la personalidad, capacitación y currículum de Celso. No sólo yo, también muchos que han expresado sus ideas en este y otros posts, apreciamos y anhelamos los escritos de Celso, el único español que ocupó cargo importante en el ex-Santo Oficio. Por cierto, no se prodiga en hacernos gozar de sus experiencias y testimonios, Por favor, Celso, sigue publicando, sigue orientándonos, sigue abriendo armarios malolientes. La transparencia es lo que necesitamos e inclusive el Papa está pidiendo. Hágase la luz. Ábranse los archivos. No te sientas atado con un juramento inicuo de secreto que pretende ocultarnos la podredumbre.
Das las impresión Celso de que en el ex-Santo Oficio todos son unos ignorantes. Es de risa tio. No te lo crees ni tu. A mí no me la das.
Lo que faltaba...resulta que el tema del sacerdocio femenino se anuló por el don alvaro ese.....venga ya hombre......esto es pa partirse de risa.....habéis leido mucho el codigo da vinci.....
Mas teología y menos novelas...seamos serios hombre...
Quisiera hacer unas puntualizaciones y preguntas a Celso:
¿Recuerdas que segun los trabajos que desempeñes en la Curia Vaticana estas obligado a un sigilo profesional, como lo tiene el medico, el profesor, etc.? Dices lo que quieres, con falsedad, y con poca posibilidad de replica pues una de las partes ya ha fallecido.
La biografia escueta de Alvaro del Portillo es: "Monseñor Álvaro del Portillo nació en Madrid (España) el 11 de marzo de 1914, tercero de ocho hermanos, en una familia de honda raigambre cristiana. Era Doctor Ingeniero de Caminos y Doctor en Filosofía y en Derecho Canónico".
Doy muchas gracias a don Alvaro por el trabajo que realizo por el bien de la Iglesia. Dios, no me cabe duda, lo tiene en su gloria y un dia lo veremos en los altares.
El tema ha sido abordado desde el prejuicio, la dictadura, desde la secta y el sectarismo, y el desprecio al estudio serio. Hacerle firmar a Juan Pablo II en la cama, de forma urgente, por parte de un grupito extraordinariamente parcial, valiendose del poder violento, ES UN ACTO NADA ECLESIAL. Es vandalismo doctrinal. Un tal abuso de poder ni es eclesial ni infalible. Hay en la historia de la Iglesia definiciones fallidas: expulsión jesuitas, Rósmini, Molinos.El concilio de Constanza DEFINE que el concilio está sobre el papa. La Biblia ni barrunta el tema. Hay más razones de congurencia que razones bíblicas para haber definido la Asunción. Tratar a Portillo de experto es la sinrazón eclesial más grave. Es no ya tentar, sino blasfemar contra el Espíritu Santo
- Primeras testigos del Resucitado: MUJERES.
- Elegida por Dios para SER la MADRE de su Hijo: MUJER ENTRE LAS MUJERES.
- Discípulos de Jesucristo: Todo el que escucha la Palabra de Dios (Él mismo) y la pone por obra: incluidas LAS MUJERES.
- En la Última Cena, Jesús está reunido con sus discípulos: entre ellos MUJERES con toda seguridad.
- Al pie de la Cruz quedan MUJERES, entre ellas MARÍA su madre.
- En el cenáculo están los Apóstoles con MARÍA: MUJER.
- Valientes entre las valientes: ¿quien enjuga el rostro de Jesús camino de su Calvario?: MUJERES.
..... CRISTO no sólo no apartó a las MUJERES de su lado sino que le dio un papel de vital importancia. ¿Quien es Roma y ese 'Opus' (hominis opus) para contradecir la Sagrada Escritura?
Soy joven y espero ver a las mujeres acceder al sacerdocio merecidamente.
He dicho.
Magnifico comentario.
El Opus Dei no es que sea integrista, es que no tiene las coordenadas evangélicas para ser cristiano ni catolico.
Allá ellos !!
Si la Obra de Dios dice que no puede ser, a la Iglesia no le queda otra opción que dercir: amén. Gracias Celso por tu artículo.
Aquí de defensa del sacerdocio femenino hay lo mismo de que yo soy un elefante alado, este tipo es un narcisista, que habla de su pasado como oficial del santo oficio, eso es lo que le importa, figurar y labrarse una fama. Celso, no use a las mujeres, que usted es tan machista como los demás hombres, progres o no.
En el Evangelio nadie puede sorprender el más mínimo rasgo de misoginia.Todo lo contrario.
Jesus de Nazaret,a pesar de la marginación institucional femenina,se acompaña de mujeres discípulas y colaboradoras auténticas;las únicas que le acompañaron en su agonía,sin huir ante el sarcasmo y fracaso de su trágica muerte.Primeras testigos de su RESURRECCIÓN...Y si quieren entender a San Pablo y sus amadas y auténticas colaboradoras MUJERES (PRISCA,LIDIA...)no amputen sus textos pasajeros y aislados.Lean el total de la vida y actuación del apóstol ,valiendose de mujeres que presiden IGLESIAS EN SUS PROPIAS CASAS. La Curia vaticana no podrá cerrar las puertas o ventanas a la DINAMIS : ESPIRITU DIVINO por muchos años. Los "CAMINOS" que cerraron a Pablo VI,tanto en la apertura del celibato,como en el sacerdocio femenino,se han convertido en fracaso y perjuicio para la iglesia.Gracias Celso
El santo de los cobardes Escrivá de Balaguer se escondió varios meses en un hospital de locos y engaño fácilmente a los doctores y enfermeras, después se refugió como una rata en una embajada, cuando en aquellos tiempos difíciles la mayoría de los sacerdotes se mantuvieron fieles y dignamente en sus parroquias junto a sus feligreses, siguiendo el ejemplo de Cristo que nunca se escondió porque nada malo hizo; luego el muy desgraciado y demagogo escribió en su libro camino:
Máxima 175.- "Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio. -Niégate. -¡Es tan hermoso ser víctima!"
Máxima 178.- "Cuando veas una pobre cruz de palo, sola [...], no olvides que esa Cruz es tu Cruz [...]".
Puedes sacar las conclusiones por ti mismo
Los apóstoles huyeron, despavoridos, cuando Jesús fue detenido. Las mujeres, con María de Magdalena a la cabeza, permanecieron al lado del crucificado hasta el final
Buenas tardes Don Celso: ¿no le parece que es demasiado tendencioso su escrito y que miente conscientemente? QUiere Ud. servir a la Iglesia o servise de la Iglesia para sus planes? Sea Ud. leal y escriba con un poco de honestidad. No creo que sea mayor su preparación doctrinal que la de tantos teólogos, autores de nota, padres de la Iglesia. Quiere Ud. fundar una nueva iglesia. Por favor, no sea sectario. Un cordial saludo de alguien que le aprecia
Por ser breve. ¿Es cosa cerrada que no se ordenan mujeres en la Iglesia católica? ¿Qué tu opinas que no? ¿De qué Iglesia eres tú¿
Otra vez más, gracias, Celso.
Sábado, 11 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Salvador García Bardón
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Javier Madrazo Lavín
Francisco Baena Calvo
Asoc. Humanismo sin Credos
Movimiento Rural Cristiano
Julián Díaz Lucio