Encuentros con la Palabra

“(...) me ha parecido conveniente escribirte estas cosas ordenadamente”

23.01.19 | 01:52. Archivado en Encuentros, CicloC

Tercer Domingo del tiempo ordinario – Ciclo C (Lucas 1, 1-4; 4,14-21) 27 de enero de 2019

Después de una pequeña escala por el evangelio de san Juan, que hicimos el domingo pasado, el Ciclo C de la liturgia dominical nos invita a recorrer el tercer evangelio, escrito muy probablemente por un médico, compañero de Pablo de Tarso (Cfr. Colosenses 4, 14; 2 Timoteo 4, 11; y Filemón 24), que se dio a la tarea de investigar sobre la vida de Jesús, para ofrecer a la comunidad cristiana de origen no judío, “la historia de los hechos que Dios ha llevado a cabo entre nosotros, según nos los transmitieron quienes desde el comienzo fueron testigos presenciales y después recibieron el encargo de anunciar el mensaje”. Para ello, dice el autor de este evangelio, dirigiéndose a un tal Teófilo, “lo he investigado todo con cuidado desde el principio, y me ha parecido conveniente escribirte estas cosas ordenadamente, para que conozcas bien la verdad de lo que te han enseñado”.

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“(...) también Jesús fue bautizado”

15.01.19 | 19:32. Archivado en Encuentros, CicloC

Segundo Domingo del tiempo ordinario – Ciclo C (Juan 2, 1-11) 20 de enero de 2019

Sin embargo, el milagro que nos presenta hoy san Juan no responde a una necesidad o a un sufrimiento que uno pudiera decir que era irresistible. Con toda seguridad los invitados a la boda de Caná de Galilea ya habían bebido lo suficiente como para no quejarse mucho. No obstante, la Virgen María nota que se ha acabado el vino y toma la iniciativa de informar a su hijo del problema que tienen los anfitriones de la fiesta. La reacción de Jesús es sorprendente: “Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía”. Jesús, que gozaba también de la fiesta con sus discípulos, que también habían sido invitados, siente que no es hora de hacer señales milagrosas y menos en esas circunstancias.

Con todo, María, como buena madre, le dejó la inquietud a su hijo y, haciendo caso omiso del reclamo de Jesús, le dijo a los que estaban sirviendo: “Hagan todo lo que él les diga”. El Señor no tuvo otra cosa que hacer sino mandar a los sirvientes: “–Llenen de agua estas tinajas. Las llenaron hasta arriba, y Jesús les dijo: –Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta. Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido; solo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio y le dijo: –Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora”. Cuando se da lo necesario es caridad, pero cuando se da lo que estrictamente no se necesita, se llama generosidad; esta es la primera característica del milagro de Jesús que nos cuenta hoy san Juan.

Pero eso no es todo. La cantidad de vino que el Señor aporta a esta celebración de las bodas de Caná de Galilea es francamente admirable: “Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían de cincuenta a setenta litros de agua”. Es decir, que fueron entre trescientos y cuatrocientos veinte litros del mejor vino, lo suficiente como para emborrachar a toda la población de Caná y sus alrededores. Cuando la ayuda desborda y supera con creces la necesidad, se habla de desproporción, la segunda característica de esta señal milagrosa de Jesús.

¿Hace cuánto tiempo no hacemos nosotros una acción generosa? Y podríamos preguntar más: ¿Hace cuánto tiempo no hacemos una acción generosamente desproporcionada? Ojalá que nuestra generosidad no se quede sólo para atender los dolores y sufrimientos de nuestros hermanos y hermanas. Pidamos para que también nosotros sepamos llevar nuestra generosidad a los momentos de alegría de nuestra gente y que sea una generosidad desproporcionada, como la del Señor.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

* Sacerdote jesuita, Delegado para la Misión. Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina – Lima
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@hotmail.com pidiendo que te incluyan en este grupo.

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“(...) también Jesús fue bautizado”

10.01.19 | 18:00. Archivado en CicloA, CicloC

Bautismo del Señor – Ciclo C (Lucas 3, 15-16.21-22) 13 de enero de 2019

Cuentan la historia de un hombre que reflejaba la derrota en su forma de vestir. Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era imposible identificarla por lo desafinado del instrumento, y por la forma displicente y aburrida con que lo tocaba. Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes, y no pudieron menos que reír de buena gana. La esposa le pidió al concertista que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo. Le solicitó el violín y el mendigo musical se lo prestó con cierto resquemor.

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“(...) y arrodillándose le rindieron homenaje”

02.01.19 | 23:15. Archivado en Encuentros, CicloC

Epifanía del Señor – Ciclo C (Mateo 2, 1-12) 6 de enero de 2019

El 6 de enero de 1995, el P. Peter-Hans Kolvenbach, S.J., en ese tiempo, Superior General de la Compañía de Jesús, tuvo una Alocución a la Congregación General 34ª, reunida en Roma, en la que afirmó lo siguiente:

"Nuestro hermano Pedro Teilhard de Chardin manifestó repetidas veces su deseo de que la solemnidad hoy celebrada cambiara de nombre, o al menos de prefijo. Para resaltar que festejamos el día en que Nuestro Señor deviene transparente desde el fondo de todos y de todo como fuente y como meta, como alfa y como omega, esta solemnidad debería denominarse 'dia-fanía' en lugar de 'epi-fanía'. Porque no se trata propiamente de una repentina irrupción en la historia de Quien es su Creador y Salvador, sino más bien de una misteriosa y silenciosa 'dia-fanía' mediante la que Cristo alumbra el verdadero fondo de todo ser, obrando en todo y por todo para conducir todo hacia la plenitud, hasta que Dios sea todo en todos, en la realidad total (1 Cor. 15,28). Teilhard declara que no lee la historia de los magos como una 'verdad fotográfica', sino como una verdad luminosamente indicativa de Quien llena el universo con su presencia dinámica, del Único que da sentido a nuestra historia, del Dios siempre mayor en todo y para todos".

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“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?”

26.12.18 | 18:08. Archivado en Encuentros, CicloC

Sagrada Familia – Ciclo C (Lucas 2, 41-52) 30 de diciembre de 2018

Alguna vez leí en El Tiempo un artículo del Hermano Marista, Andrés Hurtado, conocedor, como el que más, de la geografía y de las riquezas ecológicas de Colombia. Se nota que no sólo conoce los ríos más remotos y las cordilleras más apartadas, sino el corazón humano. El título de su escrito es: Cuando sufrir es bueno. Y comienza contando su encuentro con un matrimonio que viene a ponerle quejas de su hijo adolescente:

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“Será motivo de gran alegría para todo el pueblo”

26.12.18 | 18:06. Archivado en CicloC

Solemnidad de la Natividad del Señor – Ciclo C (Lucas 2, 1-14) 25 de diciembre de 2018

Alguna vez leí esta historia: Corría el año de 1944 en un lindo hogar de Inglaterra, en un pequeño pueblo no muy lejos de Londres. Esa noche había nacido su primogénito que trajo la mayor alegría que en la vida habían tenido sus padres, un contador de una factoría inglesa, y una mujer de gran carácter que estaba dedicada a las labores del hogar. Hubo gran fiesta y toda la familia, tíos, primos y amigos del recién nacido lo celebraron con las mejores pompas a su alcance. El pequeño era un lindo niño rosadito y muy alegre.

Al transcurrir de los días fueron notando que el niño no se movía del sitio en que su madre lo colocaba. Empezaron a observarle con gran preocupación y, efectivamente, el niño era un ser estático. Entonces, le llevaron a los médicos de su ciudad quienes después de examinarle dijeron que el niño padecía una grave enfermedad y que lo debían llevar a Londres para ponerlo en manos de algún especialista. Tan pronto pudieron, lo llevaron a un hospital neurológico en la capital inglesa. Después de muchos exámenes y reuniones médicas, los padres supieron que el niño padecía parálisis cerebral congénita en el mayor de los grados. El médico director les explicó con gran claridad qué era esta enfermedad y les manifestó que los seres humanos que la padecían no podrían moverse en todos los años de su vida. Además, les dijo que como no había desgaste corporal, estos niños vivían generalmente muchos más años que las personas normales.

El médico añadió que conocía el sufrimiento de las familias en estos casos. Los padres de este tipo de niños sufrían mucho. Por tanto, se les solía recomendar internar a sus hijos de por vida en un hospital especializado, donde los trataran con cariño y esmero personas no familiares y frecuentemente variadas que sabían sobrellevar a este tipo de pacientes. Su padre accedió con gran tristeza, pero con el convencimiento de que sería lo mejor para el pequeño. Pero su madre lo abrazó contra su pecho y dijo que por ningún motivo lo entregaría a nadie. Desde ese momento, dedicó toda su vida a darle los mejores cuidados.

Ya era un muchacho de 18 años, cuando un buen día bañándole, le pareció que le vio mover el dedo gordo de su pie derecho. La madre se le acercó y le dijo al oído: “hijo, creo que has movido un dedo, por favor si es así te ruego repite este movimiento”. La madre vio con una inmensa alegría que efectivamente su pie derecho movía el dedo gordo del pie. Su madre, muy emocionada, lanzó un grito y dijo: "Destellos de luz".

En el año 1988, la reina Isabel II inauguró en un museo de Londres, donde solamente se han expuesto obras de artistas reconocidos por el gobierno Inglés, la exposición de cuadros de Christi Brown, un discapacitado que hace obras con los pies. Este artista, no es ni más ni menos, que el personaje de nuestra historia. Pinta alrededor de 7 cuadros por año y se venden a un promedio de dos millones de dólares cada uno. Su estudio tiene unos muebles diseñados especialmente para él. El techo y las paredes están enchapadas en espejos para que pueda determinar los ángulos de sus pinceles. Pero no para ahí la historia hace unos pocos meses se publicó su primer libro que tiene por título, Destellos de luz, donde narra la historia de su vida y el proceso de su superación. Como si fuera poco, aparecerá dentro de poco, su primera obra musical. Con sus honorarios sostiene un hospital para niños con parálisis cerebral que es tal vez el más avanzado del mundo.

La vida de Jesús también fue “motivo de gran alegría para todo el pueblo”, tal como lo dice san Lucas en su evangelio. Desde la fragilidad, propia de un recién nacido, lleno de necesidades y sin poder valerse por sí mismo, Jesús nos habla del valor infinito de toda vida humana. Jesús de Nazaret aparece en medio de nosotros para enseñarnos que Dios se vale de nuestra pequeñez, para hacer obras grandes y para ofrecer al mundo “destellos de luz” en medio de nuestras tinieblas de muerte. Oremos hoy con este poema de Benjamín González Buelta, para agradecerle al Padre, el regalo de la vida de Jesús y el regalo de nuestra propia vida.
“Jesús de Nazaret,
palabra sin fin
en tu nombre pequeño,
caricia infinita
en tu mano de obrero,
perdón del Padre
en calles sin liturgia,
todopoderoso Señor
en sandalias sin tierras,
culmen de la historia
creciendo día a día,
hermano sin fronteras
en una reducida geografía.

No eres una mayúscula
que no cabe en la boca
de los más pequeños,
sino pan hecho migajas
entre los dedos del Padre
para todos los sencillos.

Tú sigues siendo
el agua de la vida,
una fuente inagotable
en la mochila raída
del que busca su futuro,
un lago azul
en el hueco insomne
de la almohada,
y un mar inmenso
que sólo cabe
dentro un corazón
sin puertas ni ventanas.

En ti todo está dicho,
aunque sólo sorbo a sorbo
vamos libando tu misterio.

En ti estamos todos,
aunque sólo nombre a nombre
vamos siendo cuerpo tuyo.

En ti todo ha resucitado
aunque solo muerte a muerte
vamos acogiendo tu futuro.

Y en cada uno de nosotros
sigues creciendo hasta que todo nombre,
raza, arcilla, credo,
culmine su estatura” .

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

* Sacerdote jesuita, Delegado para la Misión. Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina – Lima
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“¡Dichosa tú por haber creído!”

19.12.18 | 16:00. Archivado en Encuentros, CicloC

Domingo IV de Adviento – Ciclo C (Lucas 1, 39-45) 23 de diciembre de 2018

No sé si habrá sido cierto o no, pero cuentan que, en un vuelo trasatlántico, un venerable sacerdote, que regresaba de una peregrinación a tierra santa, entabló conversación con su vecino de asiento. La charla estuvo muy animada y duró gran parte del viaje. Cuando el viajero desconocido supo que el sacerdote era el cura párroco de una conocida parroquia en la ciudad donde él iba a estar unos días de trabajo, le ofreció ir el domingo a cantar en la misa mayor. El cura se excusó diciéndole que tenían un coro muy bien organizado y que no veía conveniente desplazarlo de sus funciones precisamente en la eucaristía más concurrida de toda la semana. Agradeció la gentileza del viajero, pero rechazó la oferta.

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“Juan anunciaba las buenas noticias a la gente”

15.12.18 | 03:31. Archivado en Encuentros, CicloC

Domingo III de Adviento – Ciclo C (Lucas 3, 10-18) 16 de diciembre de 2018

La predicación es un arte que no es fácil adquirir y siempre habrá quejas porque es muy extensa, o muy breve o porque en lugar de referirse a la Palabra de Dios nos detenemos en asuntos de la política o de los problemas económicos… pero si el predicador hace referencia a las Escrituras, es fácil escuchar también a otros que se quejan que lo único que hace el predicador es repetir las lecturas sin hacer referencias a la realidad actual. Es muy difícil tener contenta a la gente con nuestra predicación, pero también hay que reconocer que muchas veces los que prestamos este servicio en la Iglesia, necesitamos preparar con mayor cuidado lo que vamos a decir, de manera que las personas que nos escuchan se sientan ‘edificados’ e invitados a cambiar su propia vida. En el Oficio de lectura de la memoria de San Vicente Ferrer, se ofrece un texto tomado de su Tratado sobre la vida espiritual, en el que hay una serie de recomendaciones sobre la predicación que vale la pena recordar hoy:

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“Todo el mundo verá la salvación que Dios envía”

07.12.18 | 13:44. Archivado en Encuentros, CicloC

Domingo II de Adviento – Ciclo C (Lucas 3, 1-6) 9 de diciembre de 2018

Hace algunos días un amigo me contaba la historia de su abuela que bordaba unos manteles muy hermosos. “Cuando era niño me quedaba junto a ella las tardes enteras charlando mientras sus hábiles manos danzaban en perfecta armonía con los hilos y las telas. Su estado de ánimo variaba dependiendo del día. A veces estaba alegre y conversadora; otras, lucía seria y silenciosa. Y de vez en cuando se quejaba más de la cuenta. Sin embargo, siempre, sin importar el día, cosía con la misma mística. Frecuentemente la encontraba en su silla, dormitando, con la cabeza inclinada levemente hacia adelante, pero aferrada con firmeza a su tejido. Durante semanas sus bordados me parecían extraños y confusos, puesto que mezclaba hilos de distintos colores y texturas, que se veían en completo desorden. Cuando le preguntaba qué estaba tejiendo o bordando, sonreía y gentilmente me decía: –Ten paciencia, ya lo verás. Al mostrarme la obra terminada, me percataba que donde había habido hilos de colores oscuros y claros, resplandecía bordada una linda flor o un precioso paisaje. Lo que antes parecía desordenado y sin sentido, se entrelazaba creando una hermosa figura. Me sorprendía y le preguntaba: –Abuela, ¿cómo lo haces? ¿Cómo puedes tener tanta paciencia? –Es como la vida –respondía–. Si te fijas en la tela y los hilos en su estado original, se asemejarán a un caos, sin sentido ni relación, pero si recuerdas lo que estás creando, todo tendrá sentido”.

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“(...) Anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados”

27.11.18 | 09:54. Archivado en Encuentros, CicloC

Domingo I de Adviento – Ciclo C (Lucas 21, 25-28.34-36) 2 de diciembre de 2018

Cuentan la historia de un soldado que se acerca a su jefe inmediato y le dice: “–Uno de nuestros compañeros no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo”. “–Permiso denegado –replicó el oficial–. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”. Haciendo caso omiso de la prohibición, el soldado salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial, furioso, le gritó: ”–¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿valía la pena ir allí para traer un cadáver arriesgando su propia vida?” Y el soldado moribundo respondió: “–¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!". En estos casos es cuando se entiende que un amigo es aquel que se queda cuando todo el mundo se ha ido. Los verdaderos amigos no calculan costos, ni están midiendo gota a gota su propia entrega. Un verdadero amigo no sabe de ahorros, ni de moderaciones en la generosidad. “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15, 13), decía Jesús antes de su propia entrega hasta la muerte, y muerte de cruz.

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“Mi reino no es de este mundo”

22.11.18 | 16:23. Archivado en Encuentros, CicloC

Solemnidad de Cristo Rey – Ciclo B (Juan 18, 33b-37) – 25 de noviembre de 2018

Hace varios años en un pueblo de la Guajira, zona apartada y semidesértica del norte colombiano, un compañero jesuita en formación vivió una situación que todavía me causa escalofrío cuando la recuerdo. Resulta que había varios jesuitas trabajando en la región y en una Semana Santa fuimos a colaborar en varios caseríos y pueblos de una de las parroquias que estaban a cargo de los jesuitas. Cada uno de los estudiantes de filosofía fuimos enviados a sitios distintos. Todos encontramos comunidades más o menos acogedoras y dispuestas a celebrar los días santos con más o menos entusiasmo. Sin embargo, en uno de los pueblos, la apatía se sentía en el ambiente y era fácil predecir que no habría mucha asistencia a las celebraciones, sobre todo porque no iban a contar con sacerdotes sino con seminaristas inexpertos que venían del interior del país.

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“En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe”

14.11.18 | 14:15. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo XXXIII del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 13, 24-32) – 18 de noviembre de 2018

Enrique Patiño, uno de los redactores de El Tiempo, periódico colombiano, publicó un artículo llamado “El mensaje secreto de la Biblia”, en el que cuenta los descubrimientos que un periodista ateo y un matemático han hecho en la Biblia. Lo que hicieron fue tomar el original del Antiguo Testamento en hebreo, eliminar todos los espacios entre las palabras y transformar el texto sagrado en un continuo de letras de 304.805 caracteres; después introdujeron esto en un computador y comenzaron a desentrañar los mensajes secretos que, se supone, hay contenidos en la Escritura.

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Jueves, 24 de enero

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