Encuentros con la Palabra

“Yo soy la vid y ustedes son las ramas”

24.04.18 | 18:32. Archivado en Encuentros, CicloB

V Domingo de Pascua – Ciclo B (Juan 15, 1-8) – 29 de abril de 2018

Desde el origen de los tiempos, los seres humanos hemos aprendido que unidos podemos sobrevivir más tiempo y tener una mejor calidad de vida. Estar separados y enfrentados, es el primer síntoma de la desaparición de una organización humana. Por eso los pueblos se han ido organizado de distintas formas y han creado estructuras, cada vez más amplias, de convivencia humana: tribus, pueblos, naciones, países, Estados...

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“Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad”

20.04.18 | 05:03. Archivado en Encuentros, CicloB

IV Domingo de Pascua – Ciclo B (Juan 10, 11-18) – 22 de abril de 2018

“Noche de luna llena en el desierto Samburu. Las Ilakir de Enkai (en lengua samburu, las estrellas que son los ojos de Dios) se han escondido. ¡Bienvenida la Hermana muerte! La fiebre me sube intensamente. No hay posibilidad de ir hasta el hospital de Wamba... Como de costumbre nuestro Toyota está dañado. Siento una intensidad grande, alegre ante la muerte. He vivido apasionada-mente el amor por la humanidad y por el proyecto de Jesús... Muero plenamente feliz... Cometí errores, hice sufrir personas... ¡Espero su perdón! Qué bueno morir como los más pobres y marginados... sin posibilidad de llegar al hospital... Qué bueno que nadie siga muriendo así. ¡Ojalá ustedes se comprometan a esto! ¡Un abrazo intenso de amor para todos y para todas!”

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“¿Por qué tienen esas dudas en su corazón?”

10.04.18 | 02:06. Archivado en Encuentros, CicloB

III Domingo de Pascua – Ciclo B (Lucas 24, 35-48) – 15 de abril de 2018

Don Miguel de Unamuno y Jugo, ese vasco universal y rector salmantino, escribió en 1930 una pequeña novela en la que se retrató a sí mismo de cuerpo entero. Don Miguel vivió crucificado entre las dudas que abrigaba su corazón y una fe que se resistía a creer. En la introducción de esta obra, que lleva por título el nombre y las dos cualidades más significativas de su protagonista, San Manuel Bueno, Mártir, dice el mismo Unamuno: «tengo la sensación de haber puesto en ella todo mi sentimiento trágico de la vida».

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“¡Dichosos los que creen si haber visto!”

05.04.18 | 21:42. Archivado en Encuentros, CicloB

II Domingo de Pascua – Ciclo B (Juan 20, 19-31) – 8 de abril de 2018

Hace algunos días Seve, comentó en nuestra comunidad que un profesor del Seminario de Planificación pastoral de la Casa de la Juventud, había hecho un halago de uno de nuestros compañeros. Cuando comentó que vivía en la misma comunidad con Gonzalo Castro, el profesor dijo: «¡Ese es el jesuita más coherente que yo conozco!» A lo que Seve respondió: «¡Y yo, que vivo con él, ni me había dado cuenta!»

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“Ha resucitado, no está aquí”

31.03.18 | 18:46. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo de Pascua – Ciclo B (Marcos 16, 1–7) – 1 de abril de 2018

San Ignacio de Loyola, en el número 299 de los Ejercicios Espirituales, afirma que la primera aparición del Señor resucitado fue a María, su madre: “Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho, en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento, como está escrito: (¿También vosotros estáis sin entendimiento?)”. Inspirados en este texto, imaginemos cómo pudo ser esta aparición…

El primer día de la semana, María amaneció en casa de José de Arimatea. Todos los discípulos del Señor y él mismo se quedaban allí cuando subían a Jerusalén. Todo era desorden cuando venían a la fiesta de la Pascua; nadie hacía ningún trabajo el día sábado, a no ser María que no dejaba de recoger túnicas y mantos y de asear un poco la casa para que se pudiera caminar de un lugar a otro. Esa mañana María se levantó muy temprano; todavía tenía su corazón oprimido y sus ojos le ardían de tanto llorar. Había pasado todo el sábado orando al Altísimo por su hijo.

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“Salvó a otros, pero a sí mismo no puede salvarse”

20.03.18 | 16:57. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo de la Pasión del Señor o de Ramos–Ciclo B (Marcos 14,1–15,47) – 25 de marzo de 2018

Un joven piadoso renunció a todos sus bienes y se consagró al servicio de Dios. Se fue al desierto a buscar a un anciano sabio que llevaba allí muchos años y tenía fama de santo. Cuando el joven encontró al sabio le dijo: “He entregado todas mis posesiones a los pobres y me he consagrado completamente a Dios. Pero tengo una duda: ¿Me voy a salvar?” El sabio se le quedó mirando y le respondió tajantemente: “¡No! No te vas a salvar”. El joven quedó desconcertado y confuso, porque no se esperaba una respuesta tan dura; de modo que volvió a insistir: “Pero he sido generoso y quiero seguir siéndolo. No entiendo por qué no me voy a salvar”. Entonces, el anciano le dijo: “No te vas a salvar. A ti te van a salvar...”

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“Si alguien quiere servirme, que me siga”

15.03.18 | 02:37. Archivado en Encuentros, CicloB

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“Dios amó tanto al mundo, que le dio a su Hijo único (...)”

07.03.18 | 19:33. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo IV de Cuaresma – Ciclo B (Juan 3, 14-21) – 11 de marzo de 2018

Circulan por la Internet miles de mensajes de todo tipo. He recibido algunos sobre la frase que el Señor dice a Nicodemo, fariseo y hombre importante, que “fue de noche a visitar a Jesús” (Jn. 3,2): “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Uno de estos mensajes se llama: Mi hijo murió por ustedes y cuenta la historia de una misteriosa enfermedad, que se va propagando por todo el mundo de una manera veloz, y muy pronto se hace incontrolable. Los países cierran sus fronteras tratando de evitar el contagio, pero en pocos días el mundo entiende que no hay forma de atajar su fuerza destructora. Un día informan que ha sido descifrada la composición del virus y se anuncia que pronto se encontrará una vacuna. Los científicos necesitan sangre que no haya sido infectada. Piden voluntarios para realizar estas pruebas. El protagonista de la historia va a un hospital cercano con su familia. Después de los exámenes correspondientes, aparece un médico saltando de alegría y anuncia que una persona allí presente está completamente exenta del virus y su sangre servirá para hacer el antídoto contra la mortal enfermedad. El nombre que grita el médico es el del hijo menor del protagonista, que queda atónito. Pero más desconcertado queda cuando le piden que firme un permiso para utilizar la sangre del niño en el procedimiento, y descubre que necesitarán toda la sangre...

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“¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre!”

26.02.18 | 23:57. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo III de Cuaresma – Ciclo B (Juan 2, 13-25) – 4 de marzo de 2018

Jesús de Montreal es una película canadiense, dirigida por Denys Arcand, que ofrece una lectura de la vida de Jesús desde nuestra realidad actual. Fue rodada en 1989 y estrenada un año después. En mi concepto, es la mejor realización cinematográfica de la vida de Jesús. No es una recreación del Jesús de Galilea en su contexto socio-cultural e histórico, sino una actualización, en el mejor sentido de la palabra, de la vida del Señor en el mundo de hoy. El protagonista es un actor de teatro al cual contratan para que renueve una dramatización que se ofrece a los feligreses desde hace 40 años en los alrededores de la famosa Basílica de Montreal. El párroco contacta a un actor joven y le manifiesta su deseo de transformar la anticuada puesta en escena que solía congregar a grandes multitudes durante la Cuaresma y que se representa al aire libre, en los parques que rodean la Basílica.

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“Este es mi Hijo amado: ¡escúchenlo!”

21.02.18 | 01:02. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo II de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 9, 2-10) – 25 de febrero de 2018

Hace algunos años, durante una novena de Navidad, estuve celebrando la eucaristía en CETI (Centro Terapéutico Infantil), una institución de Bogotá que acoge a niños y niñas con parálisis cerebral o con otras deficiencias más o menos profundas. Suelo ir a CETI y encontrarme con amigos y amigas muy queridos que, además de ser pobres, han tenido que vivir con unas limitaciones que los marginan aún más de su vida familiar y social: Diego, Gloria, Uriel, July y tantos otros.

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“Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto”

12.02.18 | 15:18. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo I de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 1, 12-15) – 18 de febrero de 2018

San Ignacio de Loyola describió la experiencia más profunda de Dios que tuvo en su vida con estas palabras: "Una vez iba por su devoción a una iglesia, que estaba poco más de una milla de Manresa, que creo yo que se llama san Pablo, y el camino va junto al río; y yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado se le empezaron abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y no se puede declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, reuniendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las junte todas en una, no le parece haber alcanzado tanto, como de aquella vez sola" (Autobiografía 30).

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“Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”

08.02.18 | 12:47. Archivado en Encuentros, CicloB

VI Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 40-45) – 11 de febrero de 2018

Alcohólicos Anónimos (A.A.) es una organización fundada en 1935 por un corredor de bolsa de Nueva York y un médico de Ohio (ambos ya fallecidos), que se consideraban borrachos desesperados. Su intención era ayudar a otros que sufrían de la enfermedad del alcoholismo. A.A. creció con la formación de grupos autónomos, primero en los Estados Unidos y luego por todo el mundo.

En virtud de que la ciencia médica dictaminó que el alcoholismo es una enfermedad, la persona deberá tomar en cuenta que nadie puede rehabilitarse si no se acepta la enfermedad.  Entonces la persona, que con sinceridad quiere dejar de beber, debe aceptar su incapacidad por controlar la bebida; de lo contrario le podrá causar la locura o la muerte prematura. Por tanto, el criterio con el que se trabaja en A.A. es que los alcohólicos son personas enfermas que pueden recuperarse si siguen un sencillo programa que ha demostrado tener éxito para más de dos millones de hombres y mujeres a lo largo y ancho del mundo. La experiencia demuestra que el programa de A.A. funcionará para todos los alcohólicos que son sinceros en sus esfuerzos por dejar de beber y que, por lo general, no funcionará para aquellos que no tienen la certeza absoluta de que quieran hacerlo.

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Sábado, 21 de julio

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