Encuentros con la Palabra

“Ha resucitado, no está aquí”

31.03.18 | 18:46. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo de Pascua – Ciclo B (Marcos 16, 1–7) – 1 de abril de 2018

San Ignacio de Loyola, en el número 299 de los Ejercicios Espirituales, afirma que la primera aparición del Señor resucitado fue a María, su madre: “Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho, en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento, como está escrito: (¿También vosotros estáis sin entendimiento?)”. Inspirados en este texto, imaginemos cómo pudo ser esta aparición…

El primer día de la semana, María amaneció en casa de José de Arimatea. Todos los discípulos del Señor y él mismo se quedaban allí cuando subían a Jerusalén. Todo era desorden cuando venían a la fiesta de la Pascua; nadie hacía ningún trabajo el día sábado, a no ser María que no dejaba de recoger túnicas y mantos y de asear un poco la casa para que se pudiera caminar de un lugar a otro. Esa mañana María se levantó muy temprano; todavía tenía su corazón oprimido y sus ojos le ardían de tanto llorar. Había pasado todo el sábado orando al Altísimo por su hijo.

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“Salvó a otros, pero a sí mismo no puede salvarse”

20.03.18 | 16:57. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo de la Pasión del Señor o de Ramos–Ciclo B (Marcos 14,1–15,47) – 25 de marzo de 2018

Un joven piadoso renunció a todos sus bienes y se consagró al servicio de Dios. Se fue al desierto a buscar a un anciano sabio que llevaba allí muchos años y tenía fama de santo. Cuando el joven encontró al sabio le dijo: “He entregado todas mis posesiones a los pobres y me he consagrado completamente a Dios. Pero tengo una duda: ¿Me voy a salvar?” El sabio se le quedó mirando y le respondió tajantemente: “¡No! No te vas a salvar”. El joven quedó desconcertado y confuso, porque no se esperaba una respuesta tan dura; de modo que volvió a insistir: “Pero he sido generoso y quiero seguir siéndolo. No entiendo por qué no me voy a salvar”. Entonces, el anciano le dijo: “No te vas a salvar. A ti te van a salvar...”

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“Si alguien quiere servirme, que me siga”

15.03.18 | 02:37. Archivado en Encuentros, CicloB

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“Dios amó tanto al mundo, que le dio a su Hijo único (...)”

07.03.18 | 19:33. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo IV de Cuaresma – Ciclo B (Juan 3, 14-21) – 11 de marzo de 2018

Circulan por la Internet miles de mensajes de todo tipo. He recibido algunos sobre la frase que el Señor dice a Nicodemo, fariseo y hombre importante, que “fue de noche a visitar a Jesús” (Jn. 3,2): “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Uno de estos mensajes se llama: Mi hijo murió por ustedes y cuenta la historia de una misteriosa enfermedad, que se va propagando por todo el mundo de una manera veloz, y muy pronto se hace incontrolable. Los países cierran sus fronteras tratando de evitar el contagio, pero en pocos días el mundo entiende que no hay forma de atajar su fuerza destructora. Un día informan que ha sido descifrada la composición del virus y se anuncia que pronto se encontrará una vacuna. Los científicos necesitan sangre que no haya sido infectada. Piden voluntarios para realizar estas pruebas. El protagonista de la historia va a un hospital cercano con su familia. Después de los exámenes correspondientes, aparece un médico saltando de alegría y anuncia que una persona allí presente está completamente exenta del virus y su sangre servirá para hacer el antídoto contra la mortal enfermedad. El nombre que grita el médico es el del hijo menor del protagonista, que queda atónito. Pero más desconcertado queda cuando le piden que firme un permiso para utilizar la sangre del niño en el procedimiento, y descubre que necesitarán toda la sangre...

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“¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre!”

26.02.18 | 23:57. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo III de Cuaresma – Ciclo B (Juan 2, 13-25) – 4 de marzo de 2018

Jesús de Montreal es una película canadiense, dirigida por Denys Arcand, que ofrece una lectura de la vida de Jesús desde nuestra realidad actual. Fue rodada en 1989 y estrenada un año después. En mi concepto, es la mejor realización cinematográfica de la vida de Jesús. No es una recreación del Jesús de Galilea en su contexto socio-cultural e histórico, sino una actualización, en el mejor sentido de la palabra, de la vida del Señor en el mundo de hoy. El protagonista es un actor de teatro al cual contratan para que renueve una dramatización que se ofrece a los feligreses desde hace 40 años en los alrededores de la famosa Basílica de Montreal. El párroco contacta a un actor joven y le manifiesta su deseo de transformar la anticuada puesta en escena que solía congregar a grandes multitudes durante la Cuaresma y que se representa al aire libre, en los parques que rodean la Basílica.

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“Este es mi Hijo amado: ¡escúchenlo!”

21.02.18 | 01:02. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo II de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 9, 2-10) – 25 de febrero de 2018

Hace algunos años, durante una novena de Navidad, estuve celebrando la eucaristía en CETI (Centro Terapéutico Infantil), una institución de Bogotá que acoge a niños y niñas con parálisis cerebral o con otras deficiencias más o menos profundas. Suelo ir a CETI y encontrarme con amigos y amigas muy queridos que, además de ser pobres, han tenido que vivir con unas limitaciones que los marginan aún más de su vida familiar y social: Diego, Gloria, Uriel, July y tantos otros.

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“Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto”

12.02.18 | 15:18. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo I de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 1, 12-15) – 18 de febrero de 2018

San Ignacio de Loyola describió la experiencia más profunda de Dios que tuvo en su vida con estas palabras: "Una vez iba por su devoción a una iglesia, que estaba poco más de una milla de Manresa, que creo yo que se llama san Pablo, y el camino va junto al río; y yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado se le empezaron abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y no se puede declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, reuniendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las junte todas en una, no le parece haber alcanzado tanto, como de aquella vez sola" (Autobiografía 30).

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“Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”

08.02.18 | 12:47. Archivado en Encuentros, CicloB

VI Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 40-45) – 11 de febrero de 2018

Alcohólicos Anónimos (A.A.) es una organización fundada en 1935 por un corredor de bolsa de Nueva York y un médico de Ohio (ambos ya fallecidos), que se consideraban borrachos desesperados. Su intención era ayudar a otros que sufrían de la enfermedad del alcoholismo. A.A. creció con la formación de grupos autónomos, primero en los Estados Unidos y luego por todo el mundo.

En virtud de que la ciencia médica dictaminó que el alcoholismo es una enfermedad, la persona deberá tomar en cuenta que nadie puede rehabilitarse si no se acepta la enfermedad.  Entonces la persona, que con sinceridad quiere dejar de beber, debe aceptar su incapacidad por controlar la bebida; de lo contrario le podrá causar la locura o la muerte prematura. Por tanto, el criterio con el que se trabaja en A.A. es que los alcohólicos son personas enfermas que pueden recuperarse si siguen un sencillo programa que ha demostrado tener éxito para más de dos millones de hombres y mujeres a lo largo y ancho del mundo. La experiencia demuestra que el programa de A.A. funcionará para todos los alcohólicos que son sinceros en sus esfuerzos por dejar de beber y que, por lo general, no funcionará para aquellos que no tienen la certeza absoluta de que quieran hacerlo.

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“De madrugada, cuando todavía estaba oscuro …”

29.01.18 | 20:53. Archivado en Encuentros, CicloB

V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 29-39) – 4 de febrero de 2018

Cartas del diablo a su sobrino es un libro que escribió el irlandés C. S. Lewis en 1941. Recoge la correspondencia entre el diablo, anciano y retirado, y su sobrino, que está cumpliendo su primera misión con un ‘paciente’. En uno de sus capítulos, el sobrino le ha contado a su tío que ha logrado que su víctima, que es un inglés, sienta un gran odio hacia los alemanes, con quienes están en plena Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el tío, experimentado y sabio, le dice a su inexperto sobrino: “... eso es bueno hasta cierto punto. Pero suele ser una especie de odio melodramático o mítico, dirigido hacia cabezas de turco imaginarias. Nunca ha conocido a estas personas en la vida real”. Un poco más adelante, el diablo aclara a su sobrino cuál es el principio que debe seguir a la hora de suscitar un odio verdaderamente eficaz:

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“¡Enseña de una manera nueva,y con plena autoridad!”

22.01.18 | 19:02. Archivado en Encuentros, CicloB

IV Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 21-28) – 28 de enero de 2018

Dicen que un hombre se lanzó de un avión en su paracaídas y al llegar a tierra quedó colgado de un árbol, sin poder bajarse. Cuando pasó alguien por allí, el hombre que pendía del árbol preguntó: “– ¿Podría usted decirme dónde estoy?” “– Desde luego. Usted está colgado de un árbol”, respondió el transeúnte. El hombre que colgaba del paracaídas preguntó entonces: “– ¿Es usted sacerdote?” “– Si – respondió el transeúnte. – ¿Cómo lo supo?” “– Porque lo que usted dice es verdad, pero no sirve para nada...”.

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“Después que metieron a Juan en la cárcel...”

16.01.18 | 15:34. Archivado en Encuentros, CicloB

III Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 14-20) – 21 de enero de 2018

Benjamín González Buelta, un jesuita que trabaja actualmente en Cuba, y cuyos libros me han inspirado muchas veces, tiene la gracia de percibir en lo cotidiano los brotes germinales del reino. Cuando lo conocí, usaba unas gafas gruesas de miope perdido, pero eso no le impedía reconocer las señales de Dios en la vida ordinaria. Al comienzo de uno de sus libros, dice lo siguiente: “En los campos de la República Dominicana crece una hierba que los campesinos llaman «junquillo». Tiene media docena de hojas alargadas. Por debajo de la tierra se van extendiendo sus raíces en todas las direcciones, de tal manera que, cuando se arranca una planta, a los pocos días nace otra al lado. Es imposible eliminarla. Un día vi echar una capa de asfalto en el patio de una casa para acabar con el junquillo. Pero, algunos días después, unas hojas pequeñas empezaron a sacar sus cabezas verdes a través del asfalto negro. ¿Cómo unas hojas tan frágiles pueden atravesar un asfalto tan duro? ¿Cómo se incuba en el misterio de la tierra esta vida tan fuerte? (...) Dios crea inagotablemente vida y libertad en el secreto de la tierra fecunda hasta que llegue la hora y brote la justicia” (Benjamín González Buelta, Bajar al Encuentro de Dios. Vida de oración entre los pobres).

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“¿Qué están buscando?”

09.01.18 | 00:15. Archivado en Encuentros, CicloB

II Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Juan 1, 35-42) – 14 de enero de 2018

Un vecino encontró a don Simón en cuatro patas en medio del andén, buscando algo en el piso. «¿Qué andas buscando, buen amigo?». Simón, levantando la mirada como quien pide ayuda, respondió: «Mi llave. La he perdido». De manera que el buen vecino se arrodilló allí mismo y los dos se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un buen rato dijo el vecino: «¿Dónde la perdiste?». Don Simón, casi disculpándose con una voz que salió para adentro, respondió: «En casa».

«¡Santo Dios! Y, entonces, ¿por qué estamos buscando en plena calle?».

«Porque aquí hay más luz», fue la respuesta inocente de don Simón (Tomado con algunas libertades de Anthony de Mello, El Canto del Pájaro).

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Domingo, 24 de junio

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