Encuentros con la Palabra

“(...) iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer”

17.07.12 | 00:10. Archivado en Encuentros, CicloB
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Domingo XVI del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 6, 30-34) 22 de julio de 2012

Hace un tiempo, Miguel Silva escribió en El Espectador un artículo que me gustó mucho: “El ajetreo y el trabajo”. Decía el autor que los colombianos tenemos una forma muy extraña de trabajar; y contaba que una italiana que trabaja en el Banco Mundial le decía alguna vez: “Yo siempre veo a los colombianos trabajar hasta que cae la noche. Son los últimos que salen de aquí. Pero lo más divertido es que, en verano, también salen únicamente cuando cae la noche, y como en verano eso sucede a las nueve, salen tardísimo. Como si fueran unos animales extraños que por razones de supervivencia no fueran capaces de encontrarse en casa con luz diurna”.

Más adelante, dice Miguel Silva: “Alguna vez a un colombiano –creo que fue a Juan Luis Londoño– lo obligaron a salir temprano de la oficina en el mismo Banco Mundial. Lo llamó un vicepresidente y le expresó preocupación por sus larguísimas jornadas. –Eso sólo puede ser consecuencia de una de dos cosas¬, dijo el funcionario: –o le ponemos una carga laboral excesiva o usted es muy ineficiente. Y lo mandaron para su casa temprano”. La conclusión a la que llega el artículo es que “Si el tiempo en la oficina fuera medida del éxito, Colombia sería una superpotencia, porque aquí nadie sale temprano y todo el mundo suda y se demora y se queja. Todos tomamos vacaciones con un gran sentido de culpa. El lío no es que no tengamos tiempo para la familia. Eso sin duda es muy grave. Pero tanto o más dramático es que del ajetreo apenas queda el ruido que genera. Es el trabajo el que produce resultados. Y los resultados son los que cuentan”.

Toda esta historia me ha hecho pensar muy en serio en nuestros ritmos de trabajo o de ajetreo y en lo poco que dedicamos a la ‘recreación’... que literalmente significa tiempo para compartir fraternalmente, para dialogar amigablemente, para reconstruirnos como personas. El P. Augusto Hortal, que fue mi superior en España durante varios años, solía decir: “El que no descansa, cansa”. Y no permitía que los jóvenes jesuitas con los que vivíamos se dedicaran los domingos a estudiar o a adelantar trabajos para la Universidad.

Jesús y sus discípulos tenían un ritmo de trabajo impresionante. El texto evangélico que nos propone hoy la liturgia dice que “iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer”. De modo que Jesús les dice: “Vengan, vamos nosotros solos a un lugar tranquilo. (...) Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado”. Claro que la dicha no les duró mucho, pues “muchos los vieron ir, y los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron antes que ellos. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas”.

Aunque estas vacaciones apostólicas no fueron un éxito, que digamos, me parece que este texto nos invita a reflexionar sobre nuestros ritmos laborales y el tiempo que, efectivamente, dedicamos a descansar en compañía de nuestros seres queridos; un ritmo de trabajo exagerado, un trajín o un ajetreo desaforados, lo único que dejan es cansancio y no eficiencia en nuestra misión. Tenemos que tratar de buscar un ritmo de trabajo que nos permita encontrarnos, por lo menos de vez en cuando, en casa con luz diurna.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@hotmail.com pidiendo que te incluyan en este grupo.

8 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Juan luis 27.07.12 | 20:15

    gracias por su ayuda constante a aquellos que tenemos la misión de anunciar la Buena Noticia de Cristo, desde la sencillez y para los sencillos. me encantaría recibir "Encuentros con la Palabra". Un abrazo en Cristo

  • Comentario por Hermann Rodríguez Osorio [Blogger] 25.07.12 | 04:31

    Con mucho gusto los inscribiré en el grupo... Un saludo cordial.

  • Comentario por Eli 22.07.12 | 23:28

    Me encantaría que me enviaran Encuentros con la Palabra. Que Dios os Bendiga.

  • Comentario por José Pablo 22.07.12 | 22:22


    A mi también me gustó por la sencillez y la precisión del mensaje. Un riesgo de los predicadores es querer decir mucho o querer ser muy teológicos y .. nadie les entiende.
    Me gustaría me enviara los "encuentros con la Palabra". Gracias.

  • Comentario por Antonio 22.07.12 | 19:33


    Interesante eso del "ajetreo"!
    Agradezco que me incluya entre sus destinatarios.

  • Comentario por Antonio 22.07.12 | 18:22

    Me parece sugerente este modo de aplicar el Evangelio. Agradezco que me incluya entre sus destinatarios.

  • Comentario por Isabel amortegui 18.07.12 | 16:46

    Dios Los bendiga por compartirnos esas homilias tan sencillas pero profundas, muy practicas y entendibles. Gracias

  • Comentario por Isabel amortegui 18.07.12 | 16:44

    Dios Los bendiga por compartirnos esas homilias tan sencillas pero profundas, muy practicas y entendibles. Gracias

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