27.10.10 @ 04:59:22. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXXI Ordinario – Ciclo C (Lucas 19, 1-10) – 31 de octubre de 2010
En uno de los programas de la serie radiofónica ‘Un tal Jesús’, se dice que Jesús le contó esta historia a sus discípulos: Había una vez un pastor que tenía cien ovejas. Una de ellas tenía una pata coja y siempre iba retrasada. Un día, el pastor llegó ya tarde a su casa y comenzó a contar a las ovejas para saber si todas estaban a salvo. Las fue contando a medida que iban entrando al corral. Su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de que sólo había noventa y nueve ovejas; de modo que volvió a contarlas para estar seguro. Cuando comprobó que una se le había perdido, cayó en la cuenta de que la que se le había perdido era, precisamente, la oveja que tenía una pata coja...
>> Sigue...
|
27.10.10 @ 04:56:38. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXXI Ordinario – Ciclo C (Lucas 19, 1-10) – 31 de octubre de 2010
En uno de los programas de la serie radiofónica ‘Un tal Jesús’, se dice que Jesús le contó esta historia a sus discípulos: Había una vez un pastor que tenía cien ovejas. Una de ellas tenía una pata coja y siempre iba retrasada. Un día, el pastor llegó ya tarde a su casa y comenzó a contar a las ovejas para saber si todas estaban a salvo. Las fue contando a medida que iban entrando al corral. Su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de que sólo había noventa y nueve ovejas; de modo que volvió a contarlas para estar seguro. Cuando comprobó que una se le había perdido, cayó en la cuenta de que la que se le había perdido era, precisamente, la oveja que tenía una pata coja...
>> Sigue...
|
20.10.10 @ 06:12:52. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXX Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 9-14) – 24 de octubre de 2010
Cuentan que un hombre que iba creciendo en su vida espiritual, llegó un momento en el que se dio cuenta de que era santo... En ese mismo instante, retrocedió todo el camino que había recorrido y tuvo que volver a comenzar desde cero. Cuando una persona va trabajando intensamente en su proceso de crecimiento espiritual, tiene que cuidarse de dos amenazas: la primera es perder la esperanza y pensar que nunca va a alcanzar la meta. La segunda, no menos peligrosa, es pensar que ya llegó. Las dos situaciones son igualmente nocivas. Ambas producen un estancamiento en el camino espiritual.
>> Sigue...
|
20.10.10 @ 06:12:15. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXX Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 9-14) – 24 de octubre de 2010
Cuentan que un hombre que iba creciendo en su vida espiritual, llegó un momento en el que se dio cuenta de que era santo... En ese mismo instante, retrocedió todo el camino que había recorrido y tuvo que volver a comenzar desde cero. Cuando una persona va trabajando intensamente en su proceso de crecimiento espiritual, tiene que cuidarse de dos amenazas: la primera es perder la esperanza y pensar que nunca va a alcanzar la meta. La segunda, no menos peligrosa, es pensar que ya llegó. Las dos situaciones son igualmente nocivas. Ambas producen un estancamiento en el camino espiritual.
>> Sigue...
|
20.10.10 @ 06:07:46. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 9-14) – 24 de octubre de 2010
Cuentan que un hombre que iba creciendo en su vida espiritual, llegó un momento en el que se dio cuenta de que era santo... En ese mismo instante, retrocedió todo el camino que había recorrido y tuvo que volver a comenzar desde cero. Cuando una persona va trabajando intensamente en su proceso de crecimiento espiritual, tiene que cuidarse de dos amenazas: la primera es perder la esperanza y pensar que nunca va a alcanzar la meta. La segunda, no menos peligrosa, es pensar que ya llegó. Las dos situaciones son igualmente nocivas. Ambas producen un estancamiento en el camino espiritual.
>> Sigue...
|
20.10.10 @ 06:06:40. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 9-14) – 24 de octubre de 2010
Cuentan que un hombre que iba creciendo en su vida espiritual, llegó un momento en el que se dio cuenta de que era santo... En ese mismo instante, retrocedió todo el camino que había recorrido y tuvo que volver a comenzar desde cero. Cuando una persona va trabajando intensamente en su proceso de crecimiento espiritual, tiene que cuidarse de dos amenazas: la primera es perder la esperanza y pensar que nunca va a alcanzar la meta. La segunda, no menos peligrosa, es pensar que ya llegó. Las dos situaciones son igualmente nocivas. Ambas producen un estancamiento en el camino espiritual.
>> Sigue...
|
13.10.10 @ 05:21:08. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 1-8) – 17 de octubre de 2010
Hace algunos meses recibí este mensaje: “No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, jalándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado”.
>> Sigue...
|
13.10.10 @ 05:20:42. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 1-8) – 17 de octubre de 2010
Hace algunos meses recibí este mensaje: “No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, jalándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado”.
>> Sigue...
|
13.10.10 @ 05:19:21. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 1-8) – 17 de octubre de 2010
Hace algunos meses recibí este mensaje: “No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, jalándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado”.
>> Sigue...
|
13.10.10 @ 05:17:53. Archivado en Encuentros, CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 18, 1-8) – 17 de octubre de 2010
Hace algunos meses recibí este mensaje: “No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, jalándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado”.
>> Sigue...
|
06.10.10 @ 05:17:01. Archivado en CicloC
Domingo XXVIII Ordinario – Ciclo C (Lucas 17, 11-19) – 9 de octubre de 2010
El día de su ordenación sacerdotal, Antonio José Sarmiento, S.J. hizo una bella oración en el momento de la acción de gracias, después de la comunión. Como esto pasó hace más de veinte años, no recuerdo los detalles de su plegaria, pero no puedo olvidar que hizo referencia a la multiforme variedad de palabras que componen el campo semántico de la gratitud: Nos habló con gracejo de la gracia de su vocación; dio gracias por tantos bienes recibidos a lo largo de su vida; dijo que se sentía agradecido con Dios, con sus familiares y amigos, y con otras muchas personas que nos habíamos hecho presentes de una manera tan grata para él en este día tan especial; subrayó que se sentía profundamente congratulado y gratificado por la extraordinaria asistencia a la celebración; agradeció que su experiencia de Dios fuera tan gratificante; declaró el agrado que sentía por ser una persona particularmente agraciada por Dios; expresó su agradecimiento al coro que había hecho agradable la ceremonia; habló de la gratuidad con la que quería vivir su sacerdocio; manifestó su gratitud con el obispo y con todos los presentes; exaltó lo gratuito de la vida, observando que todo lo valioso de su existencia lo había recibido gratis; terminó afirmando que se consideraba muy gracioso, pues lograba decir grandes verdades graciosamente y que nos quería gratificar con una copa de vino y una tajada de ponqué, a la que estábamos todos invitados, gratuitamente.
>> Sigue...
|
:: siguientes >>
Blogs
El blog de Patricio Peñalver
Qué dirá ahora Esperanza Aguirre. Y la próxima semana hablaremos del Gobierno (XIV)
Patricio Peñalver |
El Blog de Otramotro
¿Qué entiendes tú por locura?
Ángel Sáez García |
Creyentes y responsables
Procéseme señor juez
Alejandro Córdoba |
Xiphias Gladius
El Congreso Mundial de las Familias, Madrid 2012
Desiderio Parrilla Martínez |
Opinión
Andrés Aberasturi - Rubalcaba tiene razón.
Opinión |
Humanismo sin credos
¿Se aprende de la desaparición de religiones?
Asoc. Humanismo sin Credos |
Diario nihilista de un antropólogo
El Espíritu Santo en cuestión
Manuel Mandianes |
Secularizados, mística y obispos
No vayas por rutina a orar, actualízate
Josemari Lorenzo Amelibia |
Corrupción global
891 El PSOE nació marxista, nunca dejó de serlo y siempre lo será.Tres recientes botones de muestra: el IBI a la Iglesia, la LOGSE y los ABORTOS a gogo.
Luis Llopis Herbas |
La Marea de Pérez Henares
La fiscalia tiene tajo con las cajas
Antonio Pérez Henares |
Gastronomía Navarra
La cocina, un tema importante en nuestra vida.
Mª Rosario Aldaz Donamaría |
Discretísimos circunstantes
Noticia de Pepe Cifuentes
Miguel A. Rodriguez Torres |
¡Malditos Mercados!
Los 3 posibles escenarios para Grecia y la Eurozona
ClickTrade |
El Blog de Francisco Margallo
Dios laico en Ortega y Gasset y Teología política 29-5-12
Francisco Margallo |
Entre el Cielo y la Tierra
EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL
Francisco Baena Calvo |
El blog de X. Pikaza
VaticanLeaks 2. Quiero verlos desnudos, otro modelo de autoridad
Xabier Pikaza Ibarrondo |
No más mentiras
Consejos de Alemania… que mejoraba mi abuela
Antonio García Fuentes |
Soy físico y Católico pa más INRI
Antes que cobrar el IBI a la Iglesia…
Julián Moreno Mestre |
Tres foramontanos en Valladolid
Rizando el rizo
Bustamante, Arévalo y Pardo de S. |
El blog de Miguel Barrachina
Primas, eurobonos, preferentes e hipotecas
Miguel Barrachina |
|