“(...) mucha gente lo seguía porque habían visto las señales milagrosas”
21.07.09 @ 22:53:28. Archivado en Encuentros, CicloB
Domingo XVII –Ciclo B (Juan 6, 1-15) – 26 de julio de 2009
“Si apuestas al amor, ¡cuántas traiciones! ¡cuántas tristezas! ¡cuántos desengaños! que llegan cuando el amor se aleja, como en las noche negras sin luna y sin estrellas. Amigo, cuánto tienes, cuánto vales, principio de la actual filosofía. Amigo, no arriesgues la partida, tomemos este trago, brindemos por la vida. Brindemos por la vida // pues todo es oropel”.
Esta es la estrofa final de una canción muy conocida en Colombia, compuesta por el maestro Jorge Villamil. Seguramente, inspirada en experiencias de decepción y desengaño muy profundas que todos hemos tenido en la vida: Amistades que parecían sólidas y sinceras, desaparecen con el asomo de un fracaso en el camino. Amores que se juraban fidelidad hasta el final, se esfuman con el viento y las tempestades. Alianzas y pactos, aparentemente sagrados, que se quiebran ante los problemas de una de las dos partes. Relaciones que nunca resultan, por mucho que inviertes en ellas...
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
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