“¿Cuál es el mandamiento más importante de la ley?”
21.10.08 @ 23:04:06. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XXX Ordinario – Ciclo A (Mateo 22, 34-40) – 26 de octubre de 2008
En la manija interior de la puerta de mi cuarto, hay una tirita de papel, colgada de un trozo de lana roja, que tiene escritas dos frases. Por un lado dice “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Y por el otro dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ya está un poco deteriorada, pero me ha acompañado por los lugares donde he vivido en los últimos años.
Recordando la sugerencia del libro del Deuteronomio que decía: “Lleva estos mandamientos atados en tu mano y en tu frente como señales, y escríbelos también en los postes y en las puertas de tu casa” (Dt. 6, 8-9), le propuse, hace algunos años, a los niños y niñas de Mejorada del Campo, una pequeña población a las afueras de Madrid, España, que ataran estos lazos de lana con la tirita de papel en sus muñecas y que luego la colocaran en las puertas de sus cuartos. Los niños salieron felices de la misa con sus pulseras de lana y, estoy seguro que compartieron con sus familias lo que habían descubierto en la Eucaristía ese día.
El sentido del compartir dominical con estos niños y niñas, que asisten todavía hoy a la Eucaristía dominical, era que se trataba de dos leyes inseparables. Como la cara y el sello de una moneda. Es imposible separarlas. Si llevas una, tienes que llevar la otra; pues, “si alguno dice: «Yo amo a Dios», y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn. 4, 20).
Cuando los fariseos le preguntan a Jesús, “para tenderle una trampa”, “¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?”, no se imaginaban que Jesús les iba a dar un compendio de “toda la ley y de las enseñanzas de los profetas”. Para Jesús estos dos mandamientos son muy “parecidos”... No son dos, sino uno mismo.
Siempre que cierro la puerta de mi cuarto, por las noches, antes de descansar, reviso el día que ha pasado y me detengo en estos dos mandamientos, inseparables, que nos recuerda Jesús en el Evangelio de este domingo. Revisarnos sobre el amor a Dios y al prójimo supone dos dinámicas simultáneas que no podemos nunca dividir, tal como lo expresa Benjamín González Buelta, S.J. en uno de sus poemas:
“Soy la misma relación en todo encuentro.
Si en verdad soy contigo fuego,
con sólo abrir los ojos y dar un paso
no seré con el hermano hielo”.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Director del Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios (CIRE)
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”, puedes escribir a herosj@hotmail.com pidiendo que te incluyan en este grupo.
Comentarios:
Solo quiero comentarle algo entre simpático y triste que me ocurrió cuando lei sus palabras, recordé que había visto en el glosario de una biblia (soy nuevo totalmente en su lectura) el término filacteria, simplemente en mi mayor ignorancia e ingenuidad escribí a un sitio hebreo indagando si podía conseguir una, solo con un prósito similar al que usted describe. La respuesta entre cortes e iriente por parte de un rabino fué mucho mas allá de decir que era limitada a los judios, respetable y comprensible, me sorprendió con los calificativos para con Jesucristo de su parte y de como nos sientes como ladrónes por tomar el antiguo testamento (término para ellos ofensivo)como parte de nuestra biblia, aprendí que era un "noajida" o algo así.
Además de lo anecdótico del ingénuo hecho, me llama la atención entender esto, Jesus era judió y entiendo nunca renegó de serlo, igual es el reino por el anunciado, entiendo para nosotros el pueblo judió es el pueblo de Dio...
Al leer estas bellas palabras tuyas, me transportan automáticamente al día hace varios años en que regresabamos de Athens, Georgia, de visitar a Nico y a Tato y la conversación tan amena que tuvimos. Desde allí he tenido muy claro que ser "Iglesia" es esa relación de cada instante, que yo tengo con mi Padre, Hijo y Espíritu Santo y la relación que tengo con mis hermanos que encuentro por el camino de mi vida. Besos, te quiero mucho y que Dios te bendiga.
Así nos muestra Jesús, quién mostró el inmenso amor por su Padre dando su vida en la cruz del calvario por cada uno de nosotros.
"Cuánto amo a Dios se mide en cuánto amo a mi prójimo; y cuánto amo a mi prójimo se mide en cuánto amo a Dios".
Jesús nos da la intensidad: " amense entre ustedes como Yo los he amado",ya que "nadie tiene mayor amor que aquel que da su vida por el amigo".
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Contacto


