Encuentros con la Palabra

“Todo está cumplido”

25.03.15 | 15:33. Archivado en Encuentros, CicloB

Viernes Santo – Ciclo B (Juan 18, 1 – 19, 42) – 3 de abril de 2015

Un buen amigo sacerdote, Aurelio Castañeda, tuvo la insólita idea de proponer en una homilía una especie de referendo a favor o en contra de romper un florero... Sé que lo que estoy diciendo suena raro. Pero les puedo asegurar que no sólo suena raro, sino que fue una experiencia realmente extraña, más parecida al realismo mágico que caracteriza la obra de Gabriel García Márquez, que a una predicación novedosa de un sacerdote joven que estaba estrenando sus ímpetus retóricos. En el barrio El Dorado, un barrio popular de Bogotá, las homilías solían y suelen ser participadas. El sacerdote va dialogando con el pueblo sobre las lecturas que se han escuchado y las consecuencias que las enseñanzas de la Palabra de Dios traen para nuestras vidas. Aquella vez se había leído un texto sobre el seguimiento de Jesús que invita a tomar la propia cruz y llevarla tras sus huellas.

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“Ustedes deben lavarse los pies unos a otros”

25.03.15 | 15:27. Archivado en Encuentros, CicloB

Jueves Santo – Ciclo B (Juan 13, 1-15) – 2 de abril de 2015

La semana santa es un tiempo de 'celebración', de 'hacer memoria', de revivir en nosotros la historia de la salvación. Y la Iglesia se sirve fundamentalmente de símbolos y palabras... Nos ha presentado hoy tres lecturas que recogen tres gestos, tres símbolos, tres señales claras de la acción de Dios en nuestra historia. Vamos a reflexionar brevemente, con la ayuda de las lecturas, en tres momentos: 1) Mirar al pasado: Lo que ha hecho Dios por nosotros. 2) Mirar el presente: Lo que hace Dios con nosotros. 3) Mirar hacia el futuro: Lo que Dios nos invita a hacer por los demás.

Mirar al pasado: Lo que ha hecho Dios por nosotros... La primera imagen que me parece que puede ayudarnos es la imagen de muchas catedrales o iglesias de los pueblos españoles, que han sido construidas sobre las ruinas de otros templos... La Catedral de Córdoba, está sembrada en medio de la antigua Mezquita musulmana; y ésta a su vez, está sembrada sobre una antigua iglesia medieval; que, seguramente, a su vez, estará sembrada sobre un templo romano o un templo celtíbero... Muchas de las iglesias de los pueblos latinoamericanos están construidas sobre los antiguos templos indígenas...

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“Salvó a otros, pero a sí mismo no puede salvarse”

25.03.15 | 15:19. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo de la Pasión del Señor o de Ramos–Ciclo B (Marcos 14,1–15,47) – 29 de marzo de 2015

Un joven piadoso renunció a todos sus bienes y se consagró al servicio de Dios. Se fue al desierto a buscar a un anciano sabio que llevaba allí muchos años y tenía fama de santo. Cuando el joven encontró al sabio le dijo: “He entregado todas mis posesiones a los pobres y me he consagrado completamente a Dios. Pero tengo una duda: ¿Me voy a salvar?” El sabio se le quedó mirando y le respondió tajantemente: “¡No! No te vas a salvar”. El joven quedó desconcertado y confuso, porque no se esperaba una respuesta tan dura; de modo que volvió a insistir: “Pero he sido generoso y quiero seguir siéndolo. No entiendo por qué no me voy a salvar”. Entonces, el anciano le dijo: “No te vas a salvar. A ti te van a salvar...”

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“Si alguien quiere servirme, que me siga”

17.03.15 | 14:52. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo V de Cuaresma – Ciclo B (Juan 12, 20-33) – 22 de marzo de 2015

Una de las meditaciones más típicas de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola lleva por nombre: “El llamamiento del rey temporal ayuda a contemplar la vida del rey eternal”. Esta meditación comienza proponiéndole al ejercitante que imagine “las sinagogas villas y castillos por donde Cristo nuestro Señor predicaba”. Enseguida, san Ignacio le sugiere a la persona que hace los Ejercicios que pida “gracia a nuestro Señor para que no sea sordo a su llamamiento, sino presto y diligente para cumplir su santísima voluntad”.

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“Dios amó tanto al mundo, que le dio a su Hijo único (...)”

10.03.15 | 19:50. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo IV de Cuaresma – Ciclo B (Juan 3, 14-21) – 15 de marzo de 2015

Circulan por la internet miles de mensajes de todo tipo. He recibido algunos sobre la frase que el Señor dice a Nicodemo, fariseo y hombre importante, que “fue de noche a visitar a Jesús” (Jn. 3,2): “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Uno de estos mensajes se llama: Mi hijo murió por ustedes y cuenta la historia de una misteriosa enfermedad, que se va propagando por todo el mundo de una manera veloz, y muy pronto se hace incontrolable. Los países cierran sus fronteras tratando de evitar el contagio, pero en pocos días el mundo entiende que no hay forma de atajar su fuerza destructora. Un día informan que ha sido descifrada la composición del virus y se anuncia que pronto se encontrará una vacuna. Los científicos necesitan sangre que no haya sido infectada. Piden voluntarios para realizar estas pruebas. El protagonista de la historia va a un hospital cercano con su familia. Después de los exámenes correspondientes, aparece un médico saltando de alegría y anuncia que una persona allí presente está completamente exenta del virus y su sangre servirá para hacer el antídoto contra la mortal enfermedad. El nombre que grita el médico es el del hijo menor del protagonista, que queda atónito. Pero más desconcertado queda cuando le piden que firme un permiso para utilizar la sangre del niño en el procedimiento, y descubre que necesitarán toda la sangre...

El doctor le ruega al hombre que firme y le explica que está en juego la salud de toda la humanidad... El hombre, presionado por la urgencia de los médicos y las catastróficas consecuencias de la terrible enfermedad, termina firmando el documento. Después va a visitar a su hijo. El niño le pregunta a sus papás ¿qué está pasando? El papá lo toman de la mano y le dice: “Hijo, tu mami y yo te amamos y nunca dejaríamos que te pasara algo que no fuera necesario, ¿comprendes eso?” El médico regresa y pide permiso para comenzar el procedimiento lo más pronto posible, pues mucha gente está muriendo”. El niño comienza a llorar y le grita a sus papás por qué lo están abandonando...

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“¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre!”

05.03.15 | 04:18. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo III de Cuaresma – Ciclo B (Juan 2, 13-25) – 8 de marzo de 2015

Jesús de Montreal es una película canadiense, dirigida por Denys Arcand, que ofrece una lectura de la vida de Jesús desde nuestra realidad actual. Fue rodada en 1989 y estrenada un año después. En mi concepto, es la mejor realización cinematográfica de la vida de Jesús. No es una recreación del Jesús de Galilea en su contexto socio-cultural e histórico, sino una actualización, en el mejor sentido de la palabra, de la vida del Señor en el mundo de hoy. El protagonista es un actor de teatro al cual contratan para que renueve una dramatización que se ofrece a los feligreses desde hace 40 años en los alrededores de la famosa Basílica de Montreal. El párroco contacta a un actor joven y le manifiesta su deseo de transformar la anticuada puesta en escena que solía congregar a grandes multitudes durante la Cuaresma y que se representa al aire libre, en los parques que rodean la Basílica.

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“Este es mi Hijo amado: ¡escúchenlo!”

25.02.15 | 03:33. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo II de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 9, 2-10) – 1 de marzo de 2015

Hace algunos años, durante una novena de Navidad, estuve celebrando la eucaristía en CETI (Centro Terapéutico Infantil), una institución de Bogotá que acoge a niños y niñas con parálisis cerebral o con otras deficiencias más o menos profundas. Suelo ir a CETI y encontrarme con amigos y amigas muy queridos que, además de ser pobres, han tenido que vivir con unas limitaciones que los marginan aún más de su vida familiar y social: Diego, Gloria, Uriel, July y tantos otros.

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“Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto”

18.02.15 | 03:17. Archivado en Encuentros, CicloB

Domingo I de Cuaresma – Ciclo B (Marcos 1, 12-15) – 22 de febrero de 2015

San Ignacio de Loyola describió la experiencia más profunda de Dios que tuvo en su vida con estas palabras: "Una vez iba por su devoción a una iglesia, que estaba poco más de una milla de Manresa, que creo yo que se llama san Pablo, y el camino va junto al río; y yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado se le empezaron abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y no se puede declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, reuniendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las junte todas en una, no le parece haber alcanzado tanto, como de aquella vez sola" (Autobiografía 30).

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“Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”

11.02.15 | 15:22. Archivado en Encuentros, CicloB

VI Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 40-45) – 15 de febrero de 2015

Alcohólicos Anónimos (A.A.) es una organización fundada en 1935 por un corredor de bolsa de Nueva York y un médico de Ohio (ambos ya fallecidos), que se consideraban borrachos desesperados. Su intención era ayudar a otros que sufrían de la enfermedad del alcoholismo. A.A. creció con la formación de grupos autónomos, primero en los Estados Unidos y luego por todo el mundo.

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“De madrugada, cuando todavía estaba oscuro …”

05.02.15 | 00:14. Archivado en Encuentros, CicloB

V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 29-39) – 8 de febrero de 2015

Cartas del diablo a su sobrino es un libro que escribió el irlandés C. S. Lewis en 1941. Recoge la correspondencia entre el diablo, anciano y retirado, y su sobrino, que está cumpliendo su primera misión con un ‘paciente’. En uno de sus capítulos, el sobrino le ha contado a su tío que ha logrado que su víctima, que es un inglés, sienta un gran odio hacia los alemanes, con quienes están en plena Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el tío, experimentado y sabio, le dice a su inexperto sobrino: “... eso es bueno hasta cierto punto. Pero suele ser una especie de odio melodramático o mítico, dirigido hacia cabezas de turco imaginarias. Nunca ha conocido a estas personas en la vida real”. Un poco más adelante, el diablo aclara a su sobrino cuál es el principio que debe seguir a la hora de suscitar un odio verdaderamente eficaz:

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“Después que metieron a Juan en la cárcel...”

30.01.15 | 01:13. Archivado en Encuentros, CicloB

IV Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 21-28) – 1 de febrero de 2015

Dicen que un hombre se lanzó de un avión en su paracaídas y al llegar a tierra quedó colgado de un árbol, sin poder bajarse. Cuando pasó alguien por allí, el hombre que pendía del árbol preguntó: “– ¿Podría usted decirme dónde estoy?” “– Desde luego. Usted está colgado de un árbol”, respondió el transeúnte. El hombre que colgaba del paracaídas preguntó entonces: “– ¿Es usted sacerdote?” “– Si – respondió el transeúnte. – ¿Cómo lo supo?” “– Porque lo que usted dice es verdad, pero no sirve para nada...”.

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“Después que metieron a Juan en la cárcel...”

23.01.15 | 16:18. Archivado en Encuentros, CicloB

III Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 14-20) – 25 de enero de 2015

Benjamín González Buelta, un jesuita que trabaja actualmente en Cuba, y cuyos libros me han inspirado muchas veces, tiene la gracia de percibir en lo cotidiano los brotes germinales del reino. Cuando lo conocí, usaba unas gafas gruesas de miope perdido, pero eso no le impedía reconocer las señales de Dios en la vida ordinaria. Al comienzo de uno de sus libros, dice lo siguiente: “En los campos de la República Dominicana crece una hierba que los campesinos llaman «junquillo». Tiene media docena de hojas alargadas. Por debajo de la tierra se van extendiendo sus raíces en todas las direcciones, de tal manera que, cuando se arranca una planta, a los pocos días nace otra al lado. Es imposible eliminarla. Un día vi echar una capa de asfalto en el patio de una casa para acabar con el junquillo. Pero, algunos días después, unas hojas pequeñas empezaron a sacar sus cabezas verdes a través del asfalto negro. ¿Cómo unas hojas tan frágiles pueden atravesar un asfalto tan duro? ¿Cómo se incuba en el misterio de la tierra esta vida tan fuerte? (...) Dios crea inagotablemente vida y libertad en el secreto de la tierra fecunda hasta que llegue la hora y brote la justicia” (BENJAMÍN GONZÁLEZ BUELTA, Bajar al Encuentro de Dios. Vida de oración entre los pobres).

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Viernes, 27 de marzo

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