23.07.08 @ 04:56:35. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XVII Ordinario – Ciclo A (Mateo 13, 44-52) – 27 de julio de 2008
Hugo Canavan, teólogo carmelita norteamericano, especializado en estudios bíblicos y en la animación de pequeñas comunidades de base entre los campesinos de Colombia, desde hace muchos años, daba un curso de Biblia en un barrio popular de Bogotá. Yo colaboraba en esa época en las pequeñas y frágiles Asambleas familiares que iban creciendo en medio de las luchas entre las pandillas y el hambre que produce el desempleo y la falta de oportunidades. Recuerdo, como si fuera ayer, la manera como Hugo fue explicando, en la casa de don Carlos y doña Isabel, la importancia de la Palabra de Dios para nosotros. Estando en medio de la gente, éramos unas treinta y cinco personas, contando a las mujeres y los niños, se quitó las gafas y comenzó a contar:
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15.07.08 @ 23:26:08. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XV Ordinario – Ciclo A (Mateo 13, 24-43) – 13 de julio de 2008
Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, Arzobispo de Medellín, a propósito del conflicto que vive nuestro país y recordando el documento de Puebla, decía en una entrevista: “la línea divisoria entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada uno. No podemos decir: ustedes son los malos, nosotros los buenos”. Muy fácilmente, en medio de los conflictos humanos, tomamos posición y señalamos a los demás como los malos, sintiéndonos nosotros libres de toda culpa y como voceros de los ‘buenos’. Esto no sólo pasa en el ámbito sociopolítico, sino también en las relaciones cotidianas, corriendo el peligro de pensar que los problemas se solucionan desapareciendo al que piensa diferente. Desde luego, esta es una falacia de la que despertamos tan pronto eliminamos al primer ‘contrario’, porque más nos demoramos en hacerlo, que en surgir uno nuevo mejorado.
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08.07.08 @ 23:21:16. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XV Ordinario – Ciclo A (Mateo 13, 1-23) – 13 de julio de 2008
Padre amoroso y bueno,
sembrador incansable de los tiempos,
tu que desde el principio del mundo,
cuando todo era caos y oscuridad,
saliste a los caminos de la historia
con tu costal repleto de semillas generosas
y fuiste repartiendo con paciencia
los gérmenes fecundos de una vida nueva.
No nos dejes caer en la tentación
de hacernos caminos resbalosos
que no recogen en su seno
las maravillas infinitas
de tu exuberante creación.
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02.07.08 @ 15:11:59. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XIV del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 11, 25-30) – 6 de julio 2008
Conocí a Carlos Riesgo en una comunidad de Fe y Luz que lleva por nombre Ephetá, que significa: ¡Ábrete! Una comunidad que reúne, alrededor de la Palabra de Dios y de la construcción de la fraternidad, a niños y niñas con alguna deficiencia mental o psíquica, a sus familiares y a sus amigos. Jean Vanier y Marie Hélène Mathieu, fundaron estas comunidades hace ya más de treinta años y se han ido extendiendo a lo largo y ancho del mundo. En Colombia está apenas naciendo una de ellas; lleva unos años de camino lento y pausado, como debe ser el proceso de cualquier obra que de verdad quiera llegar a ser grande, como las ceibas de nuestros campos o el grano de mostaza del Evangelio.
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24.06.08 @ 21:13:47. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XIII del Tiempo Ordinario - Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, Apóstoles – Ciclo A (Mateo 16, 13-19) – 29 de junio 2008
Cada persona es única e irrepetible. Somos inclonables. León Felipe, en una de sus más famosas poesías, decía:
“Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana hacia Dios
por este mismo camino que yo voy…
Para cada hombre,
guarda un rayo nuevo de luz el sol
y un camino virgen Dios”.
La fuerza de una comunidad consiste en la diversidad de sus miembros. Cuando compartimos en comunidad nuestra misión, nos hacemos conscientes de nuestras semejanzas y diferencias, de nuestras expectativas y temores. Un ejemplo de esta diversidad que enriquece a las comunidades la encontramos en los orígenes del cristianismo, en la relación que se establece entre Pedro y Pablo, las dos columnas inseparables de la Iglesia. En las letanías y en la fiesta de hoy, la Iglesia, no quiere separar a estos dos hombres, a pesar se sus diferencias.
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17.06.08 @ 21:06:30. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XII del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 10, 26-33) – 22 de junio 2008
San Hilario de Poitiers vivió en el Siglo IV, en la época del emperador Constancio, hijo de Constantino. La Iglesia atravesaba una etapa de expansión y estrenaba legitimidad, habiendo sido declarada, ya no sólo religión permitida, sino Religión oficial del Imperio. Aparentemente, se trataba de un momento bueno y deseable; sin embargo, después tantas persecuciones y martirios, durante los primeros siglos, los cristianos habían comenzado a tener un estilo de vida mediocre y cada vez más instalado, en una Iglesia que se iba haciendo rica y poderosa. En estas circunstancias, San Hilario escribe unas palabras que me vinieron a la memoria al leer el texto del Evangelio de Mateo que nos propone la liturgia para el domingo XII del tiempo ordinario, en este ciclo A:
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11.06.08 @ 00:20:33. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo XI del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 9, 36-10, 8) – 15 de junio 2008
“Todos los días del año, sin importar el sol o la lluvia, lo veía pasar junto a mi casa. Varias veces al día..., como el que nada o mucho tiene que hacer. De color ajado, descolorido y con mugre acumulada desde las últimas lluvias. De lomo esquelético y vientre abultado –vivero de parásitos– siempre deambulando en soledad desconfiada. Sobre un fondo de miedo, en su mirar indiferente, dejaba traslucir destellos de tierna bondad y hambre de caricias. Ciertamente era, y es, un marginado del amor. Me estoy refiriendo a uno de los perros callejeros del barrio. Por no tener, ni dueño tenía. Nadie lo llamaba. En tercera persona lo conocíamos despectivamente por «El Pulgas». Su pedegree..., como el de tantos otros. Madre callejera que paría por hambre. Concebía, insensible a la emoción, mientras roía un sucio hueso adobado en polvo o barro, según las estaciones. Paría sin orgullo. Amamantaba hasta donde sus lacios senos respondían –era bien poco– transmitiendo en herencia fatal, su endémica parasitosis. «El Pulgas» nunca supo de ternuras acariciantes. Su única tenue y, ya olvidada, experiencia de relación amorosa –época de amamantamiento– fue abortada por exigencias de la supervivencia. Cada uno, madre e hijo –con dolor traumatizante para «El Pulgas»– cogió por su lado a buscar vida.
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03.06.08 @ 21:33:53. Archivado en Encuentros, CicloA
“Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”
Hace mucho tiempo, en un lugar apartado de la India, había un cargador de agua que llevaba siempre dos grandes vasijas colgadas a los extremos de un palo que se mecía sobre sus hombros. Una de las vasijas era perfecta y la otra tenía algunas grietas. La primera, conservaba toda el agua al final del largo camino desde el arroyo hasta la casa, mientras la vasija rota llegaba con la mitad del agua a su destino.
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27.05.08 @ 21:52:54. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo IX del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 7, 21-27) – 1 de junio 2008
Dicen que un niño iba a rezar todos los días a la misma hora a una Iglesia; el sacerdote, viendo que el niño venía todos los días y pasaba algunos minutos arrodillado delante del Santísimo Sacramento, le preguntó: “¿Qué le pides a Dios todos los días? ¿Cuál es tu problema? A lo que el niño respondió: “No le pido nada. No tengo grandes problemas. Lo único que le pregunto a Dios es en qué le puedo ayudar”.
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20.05.08 @ 21:43:40. Archivado en Encuentros, CicloA
Domingo VIII del Tiempo Ordinario (Corpus) – Ciclo A (Juan 6, 51-58) – 25 de mayo 2008
Había una vez un pan malo que, tan pronto salió del horno, fue colocado, contra su voluntad, en la vitrina de la panadería junto a otros muchos panes. Poco a poco los clientes se fueron llevando todos los panes y sólo quedó el pan malo que siempre que trataban de agarrarlo, gritaba y protestaba para que no lo tocaran. De pronto, llegó una señora a comprar pan y, como no encontró más, se llevó el pan malo que refunfuñó disgustado: – “¿A dónde cree que me lleva?” La señora le dijo: –“Pues te llevo a mi casa, donde hay cuatro niños que te esperan para poder ir a la escuela a estudiar todo el día”. El pan malo no tuvo más remedio que dejarse llevar, pero siguió refunfuñando para sus adentros... Tan pronto estuvo en medio de la mesa del comedor de la familia y se sintió amenazado por los cuatro niños, comenzó a gritar: –“¡No tienen derecho a hacerme daño! ¡Yo no quiero que me partan, ni estoy dispuesto a que me coman! ¡No lo voy a aceptar de ninguna manera!”.
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13.05.08 @ 21:06:23. Archivado en CicloA
Domingo VII del Tiempo Ordinario (Trinidad) – Ciclo A (Juan 3, 16-18) – 18 de mayo 2008
Hace ya muchos años, viajé con algunos compañeros jesuitas a una zona rural del municipio de Marulanda, Caldas, para tener una misión entre los campesinos de la zona. Para los que no conocen, Caldas está en la región central del país, pero con una orografía muy cerrada. Hay muchos pueblos, pero la comunicación entre ellos no es fácil, porque las montañas son monumentales... Pasar de una cima a la otra, atravesando las hondas quebradas, es una proeza digna de titanes.
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07.05.08 @ 23:27:37. Archivado en CicloA
URGENTE – URGENTE – URGENTE – URGENTE
Queridos amigos, saludos.
Les escribo en nombre de muchos otros amigos e amigas. Estamos en una situación verdaderamente URGENTE y pido que, quien se sienta solidario, dedique unos minutos para ayudarnos.
Casi 18.000 indígenas de cuatro etnias diferentes en la región norte del estado de Roraima (Brasil) están siendo VILMENTE agredidos por seis familias de arroceros que se apoderaron ilegalmente de parte de sus tierras y se niegan a salir de allí.
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