Por Pagliaccio delle parole
Sí, de nuevo, en la tarea cotidiana, en el propio trabajo, o en la tarea de encontrar uno mejor o de no acomodarse demasiado si no se tiene la dicha, la suerte, de disponer de uno.
Y en este verano, pasado para algunos, hubo o hay de todo para disfrutar, pero tú lector, ¿atendiste, atiendes, no solamente a lo que te conmovía, conmueve, los sentidos y tus emociones, sino a lo que realmente puede hacerte más feliz? ¿te diste cuenta quién puso todo eso para tí (playa, montaña, relaciones,...)? ¿lo reconociste o pasaste de largo o simplemente lo disfrutaste sin agradecerlo? Aún es tiempo, antes de volver a tu ruedo, a lo de siempre, a tus rutinas.... Te invito a hacer la prueba.
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Por Pagliaccio delle parole

Quiero hacer teatro, pero no sé cuando será la mejor oportunidad. Algo gracioso, pero instructivo. Quizá un auto sacramental que no sea muy rollo. Y se me adelantan otros que me han pedido que cambie de "chip", que no puedo ir de normal todo el tiempo, ni de tolerante ni paciente, que me ponga una máscara de autoridad, no la habitual, sino una un poco más agria, como de sargento. Pero veo que quizá de lo que hablan se trate de algo más que una careta. No puedo cambiar de personalidad, de forma de ser. Parece, ojalá me equivoque, que si uno se descuida, puede llegar a agriar el carácter. Tal vez todo consista en no ajustársela demasiado a la cara.
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No soy un payaso aguafiestas cuando digo que de las personas y valores no hay derecho de, ni merece la pena, reírse. Si alguien me entiende mal, como censurador, de verdad que lo siento. Por mucho que se pongan, que no, que de bromas sé algo. Aunque sea yo un payaso, ya dije que de palabras, pues me gusta jugar con ellas, hay cosas (personas y valores que pueden -podemos- vivir) que no se pueden tomar a broma.
Y no es que me ponga "trascendente" de pronto. Es que si nos reímos unos de otros (no "con" otros") y de lo que puede dar sentido a nuestra vida, entonces es que tenemos como base la broma, la ironía, o quizá una pasión inútil.
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Por Pagliaccio delle parole

¿Cómo se puede entender que para descansar estemos dispuestos a trasnochar, a viajar, ... agotarnos -en general- tanto? ¿estamos tontos o qué? Esto nos pasa en general, pero en vacaciones más. Ahora que tenemos más tiempo para pensar, pensemos no mucho, sino bien, en esto.
Si tenemos la suerte (y el derecho) de salir del trabajo y de lo habitual, por esta época, lo hacemos para ¿cansarnos más o descansar? Y no digamos nada si tenemos una agenda llena de cosas que ver o hacer, o niños a los que cuidar.
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Por Pagliaccio delle parole

Tu corazón y el mío a veces pasan frío y tenemos que cuidarlo, ejercitarlo, mimarlo y hacerle más caso. Porque es mejor calentar el corazón que la mente. Prefiero estar encendido en amor que dar mil y una vueltas a las cosas en la cabeza, ¿no te parece? El mismo problema que nos lo llevamos a todas partes, la misma preocupación, hasta la almohada. Luego así no descansamos, y no sólo rendimos menos, sino que además estamos más irritables con todo y todos. Sí, porque no es lo mismo tener una mente calenturienta que calentar de vez en cuando las neuronas. Y para calentar, mejor podemos hacerlo con los sentimientos positivos, con los que proceden del corazón, de lo más noble y auténtico de nosotros, pues muchas veces los tenemos un poco adormecidos.
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Por Pagliaccio delle parole

Sí, más o menos, eso me dicen los amigos: “payaso de las palabras”. Me gusta jugar con ellas desde niño. Y desde ya pido perdón si las rompo alguna vez de tanto moverlas con mis torpes manos.
Quiero hablarte un poco de mí. Siento que mi estado natural es el de estar enamorado. ¡Qué le voy a hacer! No se me quita por muy triste que a veces esté. No suelo reírme por no llorar. También es verdad que cuando me río no siempre lo hago por fuera o por dentro. Aunque no lo parezca no estoy siempre riendo. Más bien me considero serio. Pero alegre, esperanzado, mucho. No pongo en mis débiles fuerzas y ánimo mi confianza en el futuro. También lloro, como todos los payasos, como todos los hombres. No me doy pena de mí mismo. No creo en la suerte. Un buen día en la pista de la vida, que es mi circo, lo tiene cualquiera, como también uno malo.
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