En cristiano

"Venerable" Faustino

27.06.11 | 23:40. Archivado en José Ángel Crespo Flor, TESTIMONIOS, COLABORACIONES

Faustino en Lourdes
Por José Ángel Crespo Flor (Cañamelar - Valencia)

Faustino era y es su nombre, Pérez - Manglano Magro, sus apellidos. Faustino fue un chaval que, haciendo las cosas de cualquier chaval de su edad, tiene hoy la categoría de ‘venerable’ por así haberlo decidido la Iglesia al estudiar sus muchos méritos lo que le sirvió a ser considerado por todos, por la Iglesia también, como ‘ejemplo a seguir y emular’ por todos desde su condición de marianista.

Alumno del Colegio Nuestra Señora del Pilar (Valencia) tuvo en el rezo del Santo Rosario su plegaría favorita hasta el punto de prometer a la Virgen rezarlo todos los días. Tenía, cuando realizóla promesa ¡10 años!.

Un sueño tuvo Faustino: ser religioso y misionero marianista para dedicarse a los demás y salvar almas para el cielo.

Sin embargo Dios le tenía preparado otro destino para santificarse en forma de la ‘enfermedad de Hodgkin’ que fue la que le hizo morir abrazado a la cruz cuando no tenía los 17 años cumplidos.

Tuvo tiempo, enfermo como estaba, para peregrinar a Lourdes y no dudó en trabajar para los demás y cuando estaba solo y sin labor que realizar, siempre encontraba el mismo lugar para rezar el Rosario junto a su madre: La Gruta de Massabielle. La misma en la que la Virgen Inmaculada se le apareció a Bernardette en 1858. Estamos hablado de Junio-Julio de 1961.

Intensidad, felicidad y gozo fue lo que respiró Faustino en Lourdes en ese viaje de 1961 del que ahora se cumplen 50 años. Un hito importante para que recemos por Faustino y se haga realidad pronto ese milagro
que le haga ser considerado y reconocido como beato por todos, por la Iglesia también.

Nació Faustino en Valencia el 4 de Agossto de 1946 y falleció, también en Valencia, el 3 de marzo de 1963, fiesta de san Marino de Cesarea, un santo mártir, muy apreciado y querido en Palestina.

Oración y enfermedad, enfermedad y oración, acompañaron al joven Faustino en su corta, no había cumplido los 17 cuando murió, pero muy provechosa vida terrenal. ¡Todo un ejemplo de cómo, en la enfermedad, también uno puede ser feliz y ‘sacar’ las cosas buena que tiene la vida.

Ejemplo de virtudes humanas y cristianas. Faustino se comportaba como un chico de su edad pero tenía algo en su interior que le hacía diferente a los demás. Era alegre, simpático, entusiasta del deporte y de la acampada pero había en él algo que no lo tenían los demás, siempre prestaba auxilio al que lo necesitaba y siempre tenía atenciones para con todos. En este aspecto era ¡extraordinario!.

Nadie se explicaba cómo Faustino, a pesar de sus muchos dolores por la enfermedad que le llevó a una muerte a tan temprana edad, nunca se quejó, siempre mantuvo la alegría y el buen humor y es que tenía con él lo que nunca le falló: la fuerza de la oración y la gracia de la Eucaristía.

Lourdes, fue la meta de un viaje soñado. Faustino, ya enfermo, pudo cumplir ese sueño. Era 1961, hace ahora, 50 años. Momento ideal para que el nombre de Faustino vuelva a estar presente en Lourdes aunque, ahora, a través de un cirió que alumbre la cavidad donde al Inmaculada Concepción se le apareció a Bernardita Soubirous: la Gruta de Massabielle.

Obrar el bien, apartarse del mal, rezar, hacer deporte, estudiar ... así era la vida del joven Faustino hasta que su terrible mal hizo mella en su joven y poco formado ‘cuerpecito’. Con la enfermedad a cuestas supo acostumbrarse a vivir con esta. El deporte, como práctica física, quedó atrás, conformándose ahora con ser un mero aficionado; no así la asistencia a Misa y la oración constante, que continuaron con él, aunque eso sí, alternando ahora su casa con la sala del hospital.

Un papa, Juan XXIII, hoy con la aureola ya de beato, murió tres meses después de Faustino. Estamos hablando del 3 de junio de 1963. Y, como Faustino, también rezaba a diario el Rosario. Puede ser normal que un papa lo haga, lo extraordinario es que lo rezara completo (los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos) todos los días.

Robert Schuman, ‘el padre de Europa’, otro enamorado del rezo diario del Santo Rosario fue recibido también por Faustino en el cielo pues el político francés cerró para siempre sus ojos el 4 septiembre de 1963. Juan XXIII, Robert Schuman, Faustino, tres personajes, tres personalidades dispares pero unidas por algo tan sencillo y tan completo como es el rezo diario del Santo Rosario.

Doctor, hospital, enfermedad y dolor cuatro palabras, cuatro circunstancias que se dan la mano en Faustino y es que, este joven, alumno de Nuestra Señora de El Pilar, tuvo que saber convivir con médicos, doctores y dolores cuando la enfermedad se le apareció en su todavía incipiente vida.

Ejemplo para cualquier joven. Faustino siempre se comportó como un chaval de su edad. Participaba en las reuniones del colegio, no renunciaba al deporte y le encantaba ir de acampada. Sus compañeros, hoy en día, así lo recuerdan pero a todo ello añaden que tenía ‘algo’ de especial, ‘algo’ que no tenían los demás y ese ‘algo’ es por lo que la Iglesia hoy lo tiene ya como ‘venerable’.

Su Santidad Benedicto XVI, el papa actual, al estudiar y comprobar sus virtudes heroicas que adornaban al joven alumno del colegio Nuestra Señora del Pilar de Valencia, lo declaró “venerable”, lo que se puede entender como el primer paso para llegar a la beatificación. Hecho que esperamos se produzca, cuando la Iglesia lo estime oportuno, para lo que rezamos por Faustino y ese milagro que lo pueda hacer beato, ante la Gruta de Massabielle, como hizo Faustino hace ahora 50 años, en junio - julio de 1961.


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