En cristiano

¿Qué otra cosa es la Virgen María?

08.12.10 | 07:30. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Carmen Pérez Rodríguez
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Por Carmen Pérez Rodríguez

El arte es la firma del hombre dice Chesterton en su libro El hombre eterno. Esta es la sencilla realidad con la que se comienza la historia de la humanidad. Dice él que toda verdadera historia de la humanidad debería comenzar con el hombre en cuanto tal, considerado en su absoluta independencia y singularidad respecto a todo los demás. Ya el pensamiento griego vio que el hombre es el microcosmos, la medida de todas las cosas. Una prueba de esta excelente independencia y misteriosa singularidad que lo rodea es el impuso artístico. Dejemos a los teólogos, filósofos, científicos el cómo llegó a esta gran realidad. Sólo el hecho: el arte es la firma del hombre.

Qué maravilla lo que el artista ha ido creando en todos los campos. Pensemos en lo que más nos conmueva de todo. Expresamente no quiero citar nada en concreto, porque unos pensaran en la música, otros en la literatura, o en la arquitectura, ingeniería, pintura, escultura, joyería, ornamentación…Sencillamente, que cada uno de rienda suelta a sus sentimientos ante tanta belleza surgida de la mano del hombre, que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Es una inmensidad. Son océanos de grandiosidad. Todo el mundo visto, oído, gustado, tocado, olido, sentido, desde la perspectiva del arte, de la belleza, como un único y espectacular museo. Me plena esa afirmación de Chesterton: el arte es la firma del hombre.

Y esto me ha hecho sentir la fiesta de la Inmaculada Concepción de María. Aquí la firma no es de un hombre, es de Dios, el Bien, la Verdad, la Belleza, el Amor, el Creador. Pensamos evidentemente en Cristo y María. La Virgen María la gran custodia de Cristo, Si el hombre ha sido capaz de hacer las “custodias”, los sagrarios, que ha hecho para exponer la hostia consagrada a la adoración de los que creen ¿Qué custodia, qué sagrario habrá hecho el Creador? ¡Un Dios que crea la Madre que le va a cobijar en su naturaleza humana¡ En lugar de críticas y pobres análisis, admiración, asombro, entusiasmo, júbilo y adoración ante lo que hizo en Ella desde su Inmaculada Concepción.

No hay nada en el mundo que viva y actúe con más intensidad que la pureza y la oración, suspendidas como una luz imposible entre el Universo y Dios, dice Theilard de Chardin. Pensemos qué es la pureza y qué es la oración. Pero pensémoslo en el marco de ese Himno al Universo en el que se recogen sus escritos que son un canto al universo, un canto del universo al Creador, y a Cristo, en el que de manera necesaria al aparecer Cristo, aparece María, su madre. Todo el Himno, y en este momento lo sentimos desde la pureza y la oración suspendidas como una luz imposible entre el Universo y Dios, es una inmensa vidriera que nos recoge en el interior, como pasa en las vidrieras. Esos amplios vitrales de color que producen una atmósfera cálida, plena de confianza porque se puede presentir la luz de la esencia divina, como dijo ya en el siglo XII el abad Sugger. Vanos y más vanos por la aspiración a crear un espacio interior grandioso, exaltante, de manea que la luz filtrada por el vidrio ejerce una función fundamental.

Corté la cita porque quería sentir con Vds. que la pureza y la oración, como las siente Teilhard son una profunda transformación de nuestro ser. La cita es: no hay nada en el mundo que viva y actúe con más intensidad que la pureza y la oración suspendidas como una luz impasible, entre el Universo y Dios. La onda creadora se despliega, cargada de virtud natural y de gracia, a través de su serena transparencia. ¿Qué otra cosa es la Virgen María?
Esa es María, la pureza y la oración, suspendidas entre el Universo y Dios, la mujer cargada de virtud natural y de gracia.

La Inmaculada Virgen María, una de las fiestas más bellas y populares porque todo está contenido desde el comienzo en esa obra del Artista por excelencia. Su misión era ser la Madre del Redentor. El fundamento bíblico se encuentra en las palabras que el Ángel dirige a la joven de Nazaret: alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Llena de gracia, Kecharitoméne, Benedicto XVI dice que es el nombre más bello de María. Nombre que le ha dado Dios mismo para indicar que es desde siempre y para siempre la amada, la elegida, la favorecida para acoger el don más precioso, Jesús, el amor encarnado de Dio ¿Por qué no sentir con toda nuestra razón y todo nuestro corazón que es un misterio insondable de la voluntad de Dios?. María, llena de gracia, obra de arte del gran Artista.

Las obras creadas por el hombre expresan la belleza que él siente. Pero las obras creadas no tienen conciencia de su propia belleza y plenitud. Sí tiene conciencia el hombre, el hombre en cuanto tal que goza de independencia y singularidad respecto a todo lo demás. Por eso María es consciente de la obra de Dios en Ella y su canto es de alabanza y reconocimiento: glorifica mi alma al Señor, y mi espíritu se llena de indecible gozo al contemplar la bondad de Dios mi Salvador, porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya pues ha hecho en mi favor cosas grandes y maravillosas.

La fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el tiempo de Adviento, que es tiempo de vigilante y confiada esperanza del Salvador (Benedicto XVI).


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