Por Carmen Pérez Rodríguez
He leído cosas de Gregorio Luri, un pensador y escritor, un crítico de nuestra sociedad que me han gustado. Ofrece convicciones firmes para iluminar este pobre pensamiento único de la escuela postmoderna; esta pobrísima concepción “líquida” de la enseñanza actual. Por ejemplo su obra: La escuela contra el mundo. La cita que la encabeza es un buen ejemplo: Sabemos que somos libres porque conocemos nuestro deber.
Pues este crítico navarro que vive en Barcelona escribió en su blog ante la venida del Papa Benedicto XVI a inaugurar el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia: Yo sí te espero.
Yo si te espero por una simple cuestión de ecología cultural. Y por cada una de las iglesias de cada uno de los municipios catalanes y sus torres que anuncian sus pueblos desde lejos. Y porque los que protestan contra ti lo hacen en nombre de la virtud bíblica de la probidad. Y por todos los cristianos anónimos que conozco y que hacen bien sin mirar a quien.
Porque fui bautizado. Por esa Iglesia de la calle Pere IV que tiene en la puerta la pintada “Alá es grande” sin que pase nada. Por las Bienaventuranzas, por el Cántico espiritual, por las Florecillas… Y porque en las iglesias vacías aún es posible intuir el infinito. Por el Padre Nuestro. Por la santificación del pan y del vino. Y porque es mejor saber en lo que se cree que creer sin saber en qué...
Por el tañido de las campanas y cada uno de sus sones. Por la ermita de la montaña. Porque El dijo que dos cristianos reunidos en Su nombre siempre son tres. Por la Virgen de mi pueblo…
Por un niño recién nacido en un pesebre. Por un Dios que teme a la muerte y duda. Por todas las miserias de la Iglesia y sus pecados. Y por toda la gente sencilla que está esperando para verte”
Y también muchos de nosotros podíamos seguir añadiendo una serie de razones como Ignacio Ruiz Quijano en su artículo: Benedicto XVI. Joseph Ratzinger. Brindis por el Papa:
Por la música sacra de Bach…Por el Réquiem de Mozart, (que hemos comentada en nuestra ventana)…Por el Dies Irae del Réquien de Verdi, por todas y cada una de las catedrales españolas. Y por el enorme don para la Iglesia que eres tu, Benedicto XVI, el gran colaborador de la Verdad, del Bien, de la Belleza. Y ahora mismo por lo vivido en Santiago de Compostela y en la Sagrada Familia de Barcelona.
Hay que ser ciego y sordo para no ver y escuchar con el corazón y con la razón las palabras de Benedicto XVI, y lo que intelectuales y pensadores del mundo entero han dicho y siguen diciendo de él. Muchos expresan su admiración por este hombre que pasa por ser uno de los guardianes de la cultura de Occidente. Concretemos un punto de mira: la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Conocemos el tema elegido por Benedicto XVI para la celebración de la Jornada: La libertad religiosa, vía para la paz. La libertad de las libertades es la libertad religiosa, porque está arraigada en la misma dignidad humana y orientada a la búsqueda de la verdad. del destino y sentido de la vida humana y de la sociedad. Esta visión de la libertad religiosa amplía los horizontes de “humanidad” y de “libertad” del hombre que le permite establecer una relación consigo mismo, con sus semejantes y con el mundo.
Es muy significativo ver los temas que ha ido tomando: En la verdad, la paz (2006). La persona humana, corazón de la paz (2007) Familia humana, comunidad de paz (2008) Combatir la pobreza, construir la paz (2009) y Si quieres promover la paz, protege la creación (2010).
En Inglaterra acabamos de vivir un gran acontecimiento: Benedicto XVI presidió por primera vez una ceremonia de beatificación, la beatificación del Cardenal John Henry Newman. Una vida que nos enseña también la pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión. Para algunos será conocida la frase famosa de la carta de Newman al duque de Norforlk: si yo tuviera que brindar por la religión, lo cual es altamente improbable, lo haría por el Papa (curioso en este convertido a la Iglesia católica). Pero en primer lugar por la conciencia. Sólo después lo haría por el Papa.
Y en ese libro que hemos comentado varías veces de la conversación del entonces Cardenal Ratzinger con el periodista Peter Seewald dice que el verdadero sentido de la autoridad doctrinal del Papa reside en que es abogado de la memoria cristiana… Su supervivencia no se debe a la eficiencia de esas personas, muchas de ellas hicieron lo imposible par destruirlo, sino que ahí subyace otra fuerza. Precisamente la que se le concedió a Pedro. Los poderes del infierno, de la muerte, no vencerán la Iglesia.
Los que si hemos esperado la visita del Papa Benedicto XVI y nos hemos gozado con ella, y la hemos vivido sabemos que la finalidad de la Iglesia, como la del Papa es el servicio. Son las palabras de Jesucristo: no he venido a ser servido sino a servir. Y recordamos, también, las palabras de Jesús después de la profesión de fe de Pedro: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. La misión de Pedro y de sus sucesores es la servir a la unidad de la Iglesia, la gran familia de Dios formada por todos los hombres de todas las épocas y de todos los lugares. Gracias, Benedicto XVI.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo