Por Carmen Pérez Rodríguez
Cooperar, obrar juntamente con otro u otros para un mismo fin.
¿Sabían que cuando Joseph Ratzinger fue ordenado como obispo en marzo de 1987, el escogió como lema una frase de lo más significativa: Cooperadores de la verdad? Benedicto XVI siente que la pasión por la verdad nos impulsa a entrar en nosotros mismos para percibir en el hombre interior el sentido profundo de nuestra vida. Una verdadera filosofía llevará a todas las personas a que descubran qué fundamental es para su misma dignidad conocer la verdad de la Revelación de Dios a los hombres.
Es un enorme don de Dios, precisamente al mundo de hoy, el Papa Benedicto XVI. Siempre se expresa en él, el firme compromiso de promover un fecundo diálogo entre razón y fe con el objetivo de una mayor humanización de la sociedad. Hay que estar ciego, y no querer reconocer que es uno de los intelectuales y maestros espirituales más importantes del mundo. Benedicto XVI sigue sorprendiendo a sus críticos por su modo de desempeñar el cargo y por su voluntad de diálogo.
He abierto la ventana pensando en Benedicto XVI como cooperador de la verdad, de la belleza, del bien. La experiencia de vida de Benedicto XVI es un diálogo entre arte, cultura y religión. El nos hace sentir constantemente que debemos agradecer al Señor que nos da momentos de verdadera belleza, capaces de elevar nuestro espíritu. Y al mismo tiempo, nos dice debemos dar las gracias a quienes se han hecho instrumento de la Divina Providencia. Hoy sentimos las palabras del Papa viéndolas hechas realidad en Antoni Gaudí.
Con entusiasmo llevamos viviendo todo el tiempo de preparación a la visita del Papa a Santiago de Compostela y a la consagración del templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona. Santiago de Compostela es ya una referencia mundial. A partir del 7 de noviembre el templo de la Sagrada Familia, que ha sido ya un magnífico lugar para el diálogo entre la fe y la cultura, la belleza y la revelación, será la Basílica, el templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Un templo para la vivencia cristiana expresada en la grandeza del revelador misterio cristiano de la Sagrada Familia. Sólo la fe y la cultura cristiana explican la belleza y el milagro de lo que es la Sagrada Familia de Barcelona.
La Sagrada Familia esta considerada como la obra cumbre del genial arquitecto Antoni Gaudí. Para muchos la máxima figura de la arquitectura catalana. Entre sus obras esta precisamente el Colegio de las Teresianas de Ganduxer, en el que comencé mi vida de Religiosa teresiana. Pero hoy estamos centrados en el acontecimiento con el que se inicia una etapa para el Templo de la Sagrada Familia, santuario de la vida, de toda la vida, y de la vida de todos, de la vida desde su concepción hasta su ocaso.
El nombre que lleva este templo es una referencia para nuestro momento. La Sagrada Familia es referencia verdadera y justa de lo que es necesario para la sociedad. Sólo un ámbito de fidelidad realmente sólido es adecuado a la dignidad de la convivencia humana que es la familia. Porque la familia cristiana no sólo implica fidelidad del marido y la mujer sino también ante los hijos. Y nunca es un asunto privado, sino que tiene carácter público, social. De él depende la configuración fundamental de una sociedad como dice Benedicto XVI.
Cuando dos personas se entregan mutuamente y, juntas dan vida a los hijos, también está afectado el misterio del ser humano, que trasciende mi propia autodeterminación. Sencillamente, sigue el Papa, yo no me pertenezco sólo a mi mismo. Cada persona alberga el misterio divino. Por eso, la convivencia del hombre y mujer también se adentra en lo religioso, en lo sagrado, en la responsabilidad ante Dios. La responsabilidad ante Dios es necesaria, y esta hunde precisamente en el sacramento del matrimonio sus raíces más auténticas. Esto es el matrimonio cristiano, lo demás no son ni sucedáneos. Y todas las otras formas son modalidades alternativas que en realidad se sustraen a la responsabilidad mutua, y al misterio del ser persona
¡Qué real y llena de experiencia es la propuesta de Benedicto XVI que el trabajo y la fiesta están íntimamente relacionados con la vida de las familias¡ Afectan las decisiones, tienen influencia en las relaciones en el matrimonio y entre padres e hijos. Inciden en la relación entre la familia, la sociedad y la Iglesia. Pero parece que la organización del trabajo, diseñada para la competencia y ganancia máxima, y el concepto de la fiesta como la oportunidad para la evasión y el consumo, contribuyen a la disgregación de la familia, y la comunidad.
Es verdad que el templo vacío de la Sagrada Familia de Gaudi, hormigón, piedra, ladrillo, hierro, pasta vidriada, cerámica en fantasía, siempre ha impresionado por su grandiosa belleza. Es sabido que la profunda fe, humanidad y espiritualidad de Antoni Gaudí se siente en todo el Templo. Ahora todos los creyentes esperamos con gozo la experiencia rica que se va a vivir en esa maravillosa síntesis de fe y arte, que se expresa en todo el templo.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo