En cristiano

Sin bici no hay paraíso

05.09.10 | 22:45. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Merche Mas Solé

Por Merche Mas Solé

Oda poetica de Jordi Miralles (Barcelona. www.terra.es )

El paraíso es la realidad que imaginamos cuando deseamos más compartir que gozar. Y la bici es este símbolo inequívoco de vivir en armonía desde la propia realidad amorosa por nuestro entorno. La bici transmite fuerza suficiente para lavar nuestros pecados de excesos y destrucción para con ella atender necesidades básicas sin dañar el entorno.


EL INFIERNO SIN BICI

En el infierno no hay bicis; reina la oscuridad de la indigestión del oro negro convertida en aparente tesoro envenenado del que nos hemos hecho adictos hasta llegar a aparcar nuestro vehículo celestial para dar paso a la riqueza efímera motorizada que acalla los sollozos de nuestra alma abandonada en un mar de asfalto.

En el infierno no hay bicis, sólo el pestilente humo de los autos privados que van minando la salud colectiva. Un mar de asfalto y cemento que ha ennegrecido todos los paisajes sin distinción de escenarios, un mar que nos ha robado preciados bienes naturales a nuestra alma y a miles de seres de vivos que comparten nuestra única tierra. Y todo por lanzarnos a la vorágine en la que sólo las explosiones a cuatro tiempos nos sitúan en el centro del mayor tsunami de la historia y que ha conseguido arrebatarnos nuestro más noble espíritu.en la polución, donde nos sentimos dueños de la creación aunque perdamos vidas humanas a raíz de cuarenta mil almas al año.

Imaginando, eso si, que nuestra capacidad tecnológica sabrá resolver o mejor dicho reconstruir un futuro del que sentirnos orgullosos en lugar de ver un futuro brillante del que tengamos que reconocer que nos hemos equivocado.


EL PARAISO CON BICI

En el paraíso solo se llega y se vive en bici y con un auto menos. Con bici y sin prisas. Para recorrer callejuelas, ramblas y paseos, avenidas y bulevares, por las podemos descubrir nuestra más insigne herencia como usufructuarios de la Tierra. Una Tierra, un hábitat edificado sobre las reglas de la economía solar, de cielos azules y limpios ambientes de calles sosegadas y viviendas autoproductoras de energía, de verdes entornos que nos reconecte.y permitan la vivencia ciudadana que no es otra que la de esforzarse para edificar la utopía, pedazo a pedazo sobre este asfalto vicioso que nos separa de la tierra y del que tendremos que desprendernos.

Porque cada bicicleta nos permite nuestras mejores labores sin huella, sobre un planeta finito en recursos pero infinito en oportunidades para amar sobre pedales.pedales elegantes para ofrecer belleza al paraíso, para sentir las caricias del aire contento, para citas románicas, para satisfacer los sueños alquímicos que hay que poder transmitir a las futuras generaciones.. Una bici es algo más que un amasijo de hierro y caucho entre las piernas. Mucho más. No es sólo una máquina para correr sino una declaraciòn de amor hacia nuestro planeta. Una bici puede llevar todo el bagaje de una vida destinada a repartir felicidad por el mundo, ya sea lejano (caso del Biciclown y su vuelta al planeta en 10 años) o por el mundo cotidiano convirtiendo cada recorrido en un espacio para ser más generosos y dulces con nuestros semejantes y con nuestro entorno. Sin bici, no hay paraíso. Nuestro paraíso terrenal empieza donde acaban nuestros humos. Feliz pedaleo.


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