En cristiano

"El secreto" o "Cómo perder tiempo y dinero comprando un libro (o dos)"

27.07.10 | 22:00. Archivado en Autor del blog
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Lo que hay detrás de “El secreto” o Cómo lo físico y lo cósmico, limitado, se disfraza de control sobre la realidad con apariencia de novedad para “vendernos” felicidad “de la buena” (???)

¿Un éxito sociológico más de la “New Age”?

La presentación nueva de la vieja idea de la sacralidad del Yo de la Nueva Era de Acuario: el pretendido “secreto” de la “ley de la atracción”, complementos y derivados.

Confieso que he sido uno de los curiosos e incautos lectores de “El secreto” de Rhonda Byrne. Tengo delante las versiones en castellano y en catalán, la primera de Ediciones Urano y la segunda de Entramat. De momento sólo pretendo hacer una breve reseña sobre el título editorial más que el cinematográfico.

Aunque ya había oído hablar del título, que me había dado un cierto “tufillo” de “New Age”, influido por el interés de un familiar decidí gastar mis cuartos, ya que estaba en la Costa Brava, en la versión en catalá, para practicar un poco la lectura. Posteriormente, para enterarme mejor y más en profundidad y literalidad, pues llegué a hacerme un verdadero lío entre distinta lengua y citas recortadas, adquirí la versión en castellano.

Acabo de leerlo y ya no me cabe duda que se trata de un producto más, eso sí muy sonado, de este pensamiento o movimiento dado en llamar desde hace tiempo New Age o Nueva Era, que si no se medita bien sobre el mismo puede generar cierta confusión. Por supuesto, parto de una reflexión cristiana, basada en las interpretaciones que hasta ahora ha hecho la Iglesia Católica sobre este tema: “La matriz esencial del pensamiento de la Nueva Era ha de buscarse en la tradición esotérico-teosófica que gozó de gran aceptación en los círculos intelectuales europeos de los siglos XVIII y XIX. En particular, tuvo vigencia en la francmasonería, el espiritismo, el ocultismo y la teosofía, que compartían una especie de cultura esotérica. En esta cosmovisión, el universo visible y el invisible están vinculados por una serie de correspondencias, analogías e influencias entre el microcosmos y el macrocosmos, entre los metales y los planetas, entre los planetas y las diversas partes del cuerpo humano, entre el cosmos visible y los ámbitos invisibles de la realidad. La naturaleza es un ser vivo, atravesado por una red de simpatías y antipatías, animado por una luz y un fuego secreto que los seres humanos tratan de controlar. Las personas pueden conectar con los mundos superior o inferior mediante su imaginación (órgano del alma o espíritu), o bien recurriendo a mediadores (ángeles, espíritus, demonios) o rituales. Las personas pueden ser iniciadas en los misterios del cosmos, Dios, o el yo, por medio de un itinerario espiritual de transformación. La meta última es la gnosis, la forma superior de conocimiento, equivalente a la salvación. Implica una búsqueda de la más antigua y elevada tradición de la filosofía (lo que se llama, de modo inapropiado, philosophia perennis) y de la religión (teología primordial), doctrina secreta (esotérica) que es la clave de todas las tradiciones « exotéricas » accesibles a todos. Las enseñanzas esotéricas se transmiten de maestro a discípulo en un programa gradual de iniciación. ” (http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/interelg/documents/rc_pc_interelg_doc_20030203_new-age_sp.html).

Hay que reconocer, ante todo, que hay actualmente mucha sed espiritual sobre los conceptos que se tratan en el libro: la identidad, dignidad y capacidad personal junto con la promesa de su desvelamiento a base de la reunión de una serie de conocimientos que se ponen en práctica. Esto, debido a la gran crisis actual de valores es algo muy común, y la pretensión globalizadora y aglutinante del libro que se va desvelando desde el misterio, desde un secreto pretendidamente desvelado es algo que cautiva la atención y la curiosidad desde el principio, porque trata la autora de hacer partícipe al lector de un proceso de autodescubrimiento, y para ello quiere dotarse a sí misma de una autoridad, que al no poseerla, la atribuye a la que le prestan numerosos escritores (y otros personajes de varias épocas) y colaboradores suyos, sobre todo del campo de formación empresarial y de liderazgo personal.

Una de las cosas que peor me ha sentado, como profesor de Religión Católica que soy, ha sido la osadía de la autora con los evangelios del Nuevo Testamento de la Sagrada Biblia, de los que transcribe dos citas, con más o menos rigor: Mateo 21,22 y Marcos 11,24. Pero las aplica descontextualizadas totalmente a su servicio. Tuerce su significado, ya que relaciona la fantasía y lo que denomina “Proceso Creativo” (del yo creador, no de Dios) con la oración, la fe en Dios y el poder de Jesús que es el contexto real de esas citas, y no otro, como puede verse si cualquiera en su sano juicio consulta, sin prejuicios, esos textos, en su fuente original (recomiendo las versiones católicas de la Biblia de Jerusalén o bien del Nuevo Testamento trilingüe de la Biblioteca de Autores Cristianos (ésta última es mi preferida ya que vemos los textos griego, latino y castellano al mismo tiempo).

Parte de la revelación fugaz e interior de “El secreto” en un momento personal muy difícil en el que no existe, desde el principio, una referencia explícita a Jesucristo, sino sobre todo a filósofos, científicos, escritores, artistas y políticos,.. para ella “verdaderos maestros”, que luego complementará con colaboradores suyos, hombres y mujeres de los campos de la formación empresarial y de negocios, el marketing, el movimiento New Age,… sobre todo personas exitosas en tema económico y cómo hacerse millonario en poco tiempo y casi sin esfuerzo.

Eso es precisamente lo que más llama la atención en este libro, la gran sobrevaloración que hace del Universo, que lo llama también: Uno o Unidad, Dios, Bondad Absoluta, Inteligencia infinita, Campo de Energía Único, la Mente Suprema, la Conciencia Única o la Fuente Creativa, pero el nombre al que más recurre es “Universo”. O sea, que todo está conectado y realmente todos formamos, según ella, parte de todo, sin distinción real, cosa realmente harto confusa.

Ya solamente por lo analizado se nos puede dibujar una cierta sonrisa, porque es bastante ingenuo el engaño y la justificación de que si nos va mal es debido a que pensamos o sentimos cosas negativas. Otro engaño cierto es que el Universo sea como un genio a nuestro mando que responde siempre y obedientemente a nuestros pensamientos de perfección. Por último, eso que la vida la configuramos como queramos tampoco es cierto porque se basa en un Yo sagrado y plenipotenciario, realmente inexistente. Esas son, entre otras muchas tres grandes mentiras que se nos quieren colar con apariencia de verdad en base a nuestra sed de considerarnos lo mejor del mundo mundial, por encima de Dios si hace falta. Para quien no cree en el Dios revelado en Jesucristo puede creer en cualquier cosa, aceptar cualquier mentira sobre el hombre y el universo como verdadera.

El cristianismo dice que Dios ve en lo secreto y lo conoce todas las intenciones del corazón. También las de la autora de este libro, por supuesto. San Pablo nos dice que ahora vivimos como a través de un espejo, en apariencia y luego veremos cómo somos conocidos. El secreto de la felicidad de la vida no está, para el cristianismo, en una comunicación y atracción entre el universo y un yo sagrado sino en la relación amorosa con un Dios al que podemos llamar Padre, que por amor nuestro ha hecho que su Palabra, su Hijo único, se haya hecho carne, es decir uno como nosotros y nos haya salvado. Y esto podemos encontrarlo cada día vivo y presente en la Eucaristía, en la Misa diaria, en los demás sacramentos también, en la liturgia y en la oración, no en una oración de tipo científico o utilitarista, o con vistas a conseguir algo a cambio de algo, sino aquella que provoca un encuentro de amor desinteresado y oblativo.

Ése y no otro que nos quieran vender es el verdadero secreto que pocos se atreven a experimentar: la fuerza que hay en darse y darlo todo por amor, porque se experimenta mayor alegría en dar que en recibir. Y en ese darnos maduramos y se realiza nuestra vida. No porque vayamos a ser más exitosos económicamente, más saludables o con mejores relaciones sino porque nos desarrollaremos más integralmente como personas. No se trata de un toma y daca, sino de un darse incondicional. es difícil de aceptar y entender, de acuerdo, pero ahí está el secreto. ¿Hay voluntad para hacer este “viaje” de descubrimiento del “nosotros” o del “tú” que implicarían darse efectivamente o nos replegamos mucho más a nuestro “yo”, y la conexión de éste con el Universo, para forjar nuestros intereses –como dice el mismo libro, no me lo invento yo- de dinero, salud, relaciones (sólo para atraer belleza y felicidad para nosotros), que es lo que realmente pretende de forma más o menos velada el libro?

El dilema, por tanto, no es seguir el secreto que propone Rhonda Byrne o ser infelices, sino, aunque suene fuerte: o Jesucristo o la nada. Pero quizá eso forme parte de otro secreto mayor, ¿o no?

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Fernando Pascual 11.08.10 | 15:21

    Geratronxz: quien conoce a Cristo, lo acepta y lo ama no puede hacer ni masacres ni guerras injustas. No es verdadero cristiano el que dice "Señor, Señor" y luego comete asesinatos, abortos, infanticidios, guerras de agresión. Vale la pena recordarlo. Donde está Dios, está la paz verdadera y el auténtico amor a los demás.

  • Comentario por Geratronxz 06.08.10 | 16:33

    Por un lado la autora del libro expone un gnosis falta porque promueve la fusión de yo con el demiurgo, y por otro lado el que comenta, el profesor católico nos dice puras linduras de la iglesia y el catolicismo ignorando los casi 2000 años de masacres y guerras que esta religón de "amor" ha ocasionado.

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