Como si se tratara de un parto prematuro y malogrado, la "nación" que se ha tratado de parir ha salido con muchas malformaciones. ¿Acaso alguien, realmente, esperaba algo distinto?
NACIÓN(Del lat. natĭo, -ōnis): 1. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. 2. Territorio de ese país. 3. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Quería escribir sobre el tema, pero no sabía cómo hacerlo hasta no haberme informado lo suficiente. No estaba dispuesto a leer lo que el Tribunal Constitucional había elaborado, porque se hablaba de unas 900 páginas o más. Lo que más me inquietaba era conocer, no ya las posturas radicales a favor o en contra, sino sobre qué base de razón se podría apoyar o no la reivindicación de un mayor reconocimiento al nacionalismo para pasar un territorio autonómico o de Estado asociado a llamarse nación, con todo lo que ello puede implicar. Qué base razonable y qué representatividad social y concreta era lo que más me cuestionaba, también ahora mismo que paso a escribir mi reflexión.
Parece ser, que según el Diccionario de la Lengua Española, en su última 22ª edición (año 2001), hace referencia a personas, habitantes y territorio. Nada dice de ideologías, pretensiones o nominalismos localistas. No creo que fuera el caso revisar esa acepción desde 1780 (fecha del primer Diccionario en español) hasta la fecha por ver si detrás de "nación" se esconde algo distinto de esos otros términos o vocablos que la perfilan: común, territorio, habitantes, país, gobierno, origen, idioma y tradición. Quizá haya alguien que piense que en otro idioma, lenguaje o dialecto se exprese nación de manera muy distinta o incluso contraria, cosa que en principio tampoco creo.
Por ello, para empezar, me pregunto si la voluntad política de unos, de los que ostentan hoy el poder, bien sea en España, en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia,... es más importante que la necesidad real y práctica de los que les eligieron, en este asunto de la nacionalidad, o más precisamente pàra defender y conseguir ser una nación dentro de otra, o más precisamente independiente y desgajada de otra.
No quiero centrar el asunto, como se viene haciendo sola y exclusivamente en el tema del Estatuto Catalán, porque en el fondo se trata de la punta de un iceberg, de un comienzo, de una prueba de laboratorio, de algo que todos observan con distintos ánimos: unos más exacerbados, más preocupados, más confusos, más enfadados... que otros. ¿Todo este lío porque no se aprueba la palabra "nación" en un texto no constitucional? ¿porque sólo se respeta aquello que se desea? ¿porque está la palabra "España" en boca de todo el mundo? ¿porque los nacionalistas todavía no han conseguido una selección nacional equiparable de su región o comunidad autónoma? ¿porque ya es hora, dicen muchos, de reformar la Constitución?
A unos les basta con hacer y decir lo que sus dirigentes hacen y dicen sin mucha crítica interna; otros, para desacreditar cualquier intento independentista o separatista se remiten a una historia que no da crédito ancestral o noble a unas pretensiones de nación, sino que las califica de engaño y manipulación. Pero a mí me preocupa el ciudadano de a pie. El que sin estar de hecho (jurídicamente) en una nación, al menos oficialmente reconocida como aparte de la española (al menos de momento, y desde hace tiempo), tiene que sufrir y padecer cada día la discriminación de los que no piensan como los nacionalistas radicales. Eso es lo que más me molesta, y no porque yo lo padezca, sino porque alguien a ellos, que comparten suelo español conmigo, se lo imponen. No tengo nada en contra de quien piense que es una vergüenza que este asunto no se haya solucionado hace tiempo, no tengo nada en contra de quien crea que tiene derecho a ser nacionalista, pero pienso que no puede serlo a costa de la libertad de no serlo a todos los demás que no comparten sus ideas.
Hay quien dice que son poco representativos los signos que indican un repliegue hacia posturas localistas con aires de grandeza nacional. Pero se dicen y ven continuamente: multas a rótulos en una sola lengua, traducción de libros y doblaje de películas,... Cada uno aquí puede poner los ejemplos más sangrantes, chocantes, penosos o incluso cómicos que conozcan.
He llegado a pensar que pudiera tratarse de una conspiración silenciosa en contra de la libertad. Puede que empezase como reacción, que de una represión se pasó a una liberación, pero de ahí otra vez, con la lección no aprendida, se ha pasado, o se está retrocediendo a una nueva represión, más fuerte y grave que la primera incluso. ¿Qué será lo siguiente? La nación se parte en nacionalidades desgajadas, y éstas a su vez en sus ayuntamientos también tendrían derecho a lo mismo, ¿por qué no?. Así cada vez estaríamos más fragmentados, independientes y divididos. ¿Es eso lo mejor para el ciudadano de a pie?
Antes podía tratarse de la represión de los vencedores, pero ahora bien podría llamarse la dictadura revanchista de una minoría exaltada, que sabiéndose demasiado vieja y decadente, se afana por imponer su ideología a través del lenguaje, quedándose o pretendiendo contentarse con un puro formulismo o nominalismo, cuando lo que realmente está haciendo siempre que puede es llevarse una tajada mayor del pastel de papá Estado.
¿Cuál es la forma que me den más: que me reconozcan todo lo mucho que dí en el pasado, que vean lo mucho que puedo dar si me cuidan adecuadamente o que vean el jaleo que puedo armar, o lo enfadado que puedo llegar a estar, como no me hagan caso? Como si de un niño rebelde se tratara, la comunidad autónoma en cuestión (no me refiero a ninguna en particular, sino a todas y cada una) se porta así, en el fondo.
Y alguien pudiera hacerse una pregunta muy lógica: ¿y qué pinta aquí esta reflexión tan política cuando tendría que tratar sólo de asuntos de tipo religioso, y más concretamente cristianos? Pues es muy sencillo: a mí me afecta esto como cristiano mucho en la medida que quiero ser libre para expresar mi fe y vivir así en armonía con los demás, en la medida que quiero ser solidario e incluso generoso con los demás, quiero que se me respete y respetar, pero en un Estado o nación totalitarios no puedo ser libre, ni solidario ni generoso del todo con todos. El mismo poder enseña a sus súbditos a no serlo a nivel individual.
Para terminar, sólo cinco preguntas para la reflexión. Las primeras cinco son para los que pueden estar en una región o comunidad autónoma con pretensiones soberanistas de nación:
1) ¿Cómo se formó y enriqueció, y llegó a ser, tu pretendida "nación" hasta ahora, con qué recursos materiales y humanos y cuál fue la procedencia de éstos?
2) Si en el pasado tu "nación" contribuyó al sostenimiento y desarrollo de la nación de TODOS, llamada España, ¿ahora mismo sigue contribuyendo de la misma o igual manera, o es más bien un lastre, especialmente en lo económico en estos tiempos de crisis?
3) ¿Hasta dónde está dispuesta la ciudadanía general, de una región o autonomía, a seguir aguantando la ideología y las pretensiones soberanistas de unos pocos en contra del bien común general, o simplemente de la opción libre de declararse en contra de las mismas?
4) ¿Cuál es el contenido completo, no ideológico o propagandístico, sino racional, intelectual, filosófico de sus pretensiones soberanistas?
5) Una vez alcanzados sus objetivos, a nivel general, ¿estarían entonces dispuestos a ser más tolerantes, o a permitir espacios de libertad, de no imposición -por ejemplo- de su lengua autóctona?
Y éstas se me han ocurrido más para quienes sufren o padecen esta discriminación, lingüística sólo, o nacionalista en general, y para el resto (para los que piensan que no les afecta, pasan del tema o que no se apuntan a una cosa ni otra):
1) ¿Cuál es la mejor manera para vivir tú en paz: tolerancia, conformismo, inmovilismo, denuncia pública en casos de injusticia social,...?
2) ¿Te has planteado irte a otra región o comunidad autónoma porque en la tuya ya no aguantas más y no ves otra solución?
3) ¿Confías que esto son modas pasajeras, que de esto ha habido siempre en la historia, como los niños pedigüeños o rebeldes que dan la lata a sus padres hasta conseguir lo que quieren, y una vez conseguido, o vista su impotencia, se aburren y lo dejan, y que a tí esto en el fondo no te afecta y te da lo mismo lo que pase?
4) ¿Eres de los que te parece todo esto muy exagerado, que no es para tanto, que realmente no se da tanta discriminación, y que lo importante es adaptarse para sobrevivir bien o convivir lo mejor posible, porque realmente hay espacio para todos?
5) Tal vez tú pases de política, pero si aceptas conmigo que es el arte de gobernar o gestionar un territorio, ¿cómo crees que se está haciendo ahora? ¿qué competencias de gobierno estarían mejor centralizadas y cuáles transferidas? ¿en qué tendría que tener más poder un gobierno regional o autonómico para no tener tantos problemas con los que piensan de una manera o de otra? ¿no piensas que España está siendo un ejemplo de gobierno cada más descentralizado? ¿nos va mejor, tenemos mayor bienestar (a nivel social, político y económico) que los demás países, por ello? ¿llegará a ser España una "nación de naciones" o una "confederación nacional" o república de estados asociados o federados, tipo USA o algo parecido, un día no lejano?
Martes, 29 de mayo
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo