¿Será que la crisis ha afectado, no sólo al turismo, sino también a nuestra capacidad de acogida y hospitalidad con el que nos visita?
Se quejan unos y otros de la escasez migratoria, interior y exterior, además de su baja calidad. No se la cuida del todo, y más en aquellos lugares más propios y supuestamente más atractivos. Se hacen mejoras en la gestión, si acaso, de las infraestructuras más necesarias, debido al desbordamiento que supone tal avalancha de visitantes, pero no se tiene mimo al mismo tiempo respecto de la acogida, la hospitalidad, el trato correcto, la atención al cliente de cada uno de los establecimientos que pueda visitar para disfrutar sólo, con amigos o con familia, adquirir mayor cultura, ser alojado, comer, comprar,...
Y es que lo que realmente nos pasa es que hemos de trasladarnos a una conciencia menos mercantilista y más inteligente desde el punto de vista emocional y humanitario. Si estuviéramos dispuestos más a colaborar en allanar cada una de las barreras, que los que nos visitan, pueden encontrar en nosotros y nuestro entorno, otros resultados podríamos tener. Su satisfacción y el deseo de volver a visitarnos en otras ocasiones ya serían suficiente.
Escucho comentarios sobre cómo la crisis ha afectado en nuestro país al número y calidad de los turistas que vienen, y cómo esta queja no es productiva, no se saca ninguna conclusión ni ninguna propuesta de marketing que intente contrapesar este problema. No veo creatividad sino problematicidad o negatividad pasiva. ¿Por qué no atender simplemente a quien viene? ¿indago en sus gustos? ¿les hablo y les pregunto sobre aquello que quisieran que se mejorase? ¿ofrezco desde mi establecimiento aquello que más me demandan o de la forma en que éstos la pueden considerar más atractiva? No quiero cargar las tintas sobre planes de calidad en marcha, que quizá muchos sufren, sin que en su mayor parte estén realmente ajustados a los clientes actuales, reales, sino como mero trámite para un reconocimiento publicitario, técnico o comercial.
Quizá cabría que achacar el problema del turismo a una mala gestión gubernamental, nacional, autonómica o local, no digo que no, como tampoco digo que no haya de exigirse siempre, pero me da que no es suficiente, porque quien realmente se encuentra con el turista no son ellos, sino el dependiente o personal que les atiende en este local, o quien les desatiende, incluso quien tiene un problema con ellos. ¿Qué más da, en el fondo, que haya una excelente gestión turística a nivel administrativo, si en concreto, a causa del enfado por la cantidad y calidad del turismo que esperábamos, los que vienen no son atendidos como merecen? Y aquí se podrá decir que ellos, los que vienen ahora, no son unos angelitos, son esto y lo otro.
Los que nos visitan no han causado el problema que tiene el turismo hoy en día. Han sido muchos los factores que han podido incidir en su baja cantidad y calidad. Hay quien dice que la cosa está en un descenso alrededor de un 40%. De la calidad algunos prefieren no hacer comentarios. Otros sí reconocen que, sobre todo a partir de esta segunda mitad de julio, que es cuando tendría que notarse más, las cosas han ido a peor, con familias e individuos con menor capacidad adquisitiva. Habría que ver, por otro lado qué tanto por ciento hemos aumentado nuestra tolerancia, acogida, hospitalidad,... y de qué parte de nuestro corazón procede nuestro trato con los que nos visitan. Siento ser machacón con este dato, pero es por si así aumentamos un poco en esta conciencia hospitalaria, que, en el fondo, seguro, va a resultarnos muy productiva a muchos niveles más, incluido, ¿por qué no? el económico.
Martes, 29 de mayo
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo