Por Carmen Pérez Rodríguez
En unas de las cartas del diablo a su sobrino expresa Lewis de manera genial cual es el verdadero problema del cristiano visto desde el diablo, y visto desde el Enemigo que es Dios. El problema está, para el diablo, en que el Enemigo quiere que los hombres sean meramente cristianos. Y esto es, precisamente, lo que quiere Dios, para eso los creó para ser meramente cristianos, hijos suyos y así vivir. Y lo que ellos, los diablos tienen que conseguir es que se plantee el cristianismo y.
Las cartas de Escrutopo aparecieron durante la segunda Guerra Alemana. Su intención, como el mismo dice, no es de ninguna manera la de especular acerca de la vida diabólica, sino la de iluminar, desde un ángulo nuevo la vida de los hombres. De este modo original, ingenioso, irónico, Lewis, hace una demostración de su conocimiento del corazón humano, de sus grandezas y miserias.
El punto centrar es que el hombre se juega la vida en el ejercicio de ese don otorgado por el Enemigo: la libertad. Son treinta y una cartas, escritas en la ficción de Lewis, por el ya mayor y experto diablo Escrutopo a su sobrino Orugario. Le aconseja al sobrino sobre la “des-orientación” que tiene que producir en su joven paciente para alejarle del Enemigo o sea Dios, de la religión, del bien, de la verdad, de lo que es bello. Lewis nos dice lo que entiende por “el Diablo”. Desde luego no es un poder opuesto al de Dios. Dios no tiene contrario, no hay más ser no creado que Dios. No puede pensarse en una perfecta maldad opuesta a la perfecta bondad de Dios, ya que descartado todo lo bueno, no quedaría absolutamente nada. Lo que existe realmente es el Bien, la Verdad, la Belleza, la Alegría. Los ángeles, dice, abusando de su libre albedrío se han enemistado con Dios, y en consecuencia con nosotros. Pues a esos ángeles los podemos llamar diablos. Y pone un ejemplo, Satán, el cabecilla o dictador de los diablos, es lo contrario no de Dios, sino del arcángel Miguel.
Es curioso como describe el esfuerzo que le producía ponerse en el lugar del diablo, hablar como él se imagina hablaría el diablo. Sentía que tenía que proyectarse en un trabajo que no era sino polvo, arena, sed y picor. Cualquier atisbo de belleza, frescor y cordialidad tenía que ser excluido. Casi me ahoga, dice, antes de acabar el libro; hubiera ahogado a mis lectores si lo hubiese prolongado. La visión de la vida humana que da el libro resulta parcial y desequilibrada. La manera de remediar esta deficiencia hubiera sido escalar alturas espirituales pero dado el estilo que ha escogido no puede hacerlo.
Escrutopo aconseja a su sobrino que lleva al joven paciente a la ambivalencia del lenguaje (lo que hoy nos pasa con la palabra aborto, matrimonio, ley etc. ) a favorecer el ruido, diversión y amistades frívolas, sentido crítico y socarrón de todo aquello que se relacione con la religión, la moral. Despertar deseos de ayudar a la humanidad y fastidiar a los que están próximos a nosotros. Promover todo lo que favorezca la manipulación, infelicidad, la esclavitud interior, la superficialidad, lo novedoso, el último grito que puede lanzarse.
En la carta XXV, dice Escrutopo lo que comentábamos al comienzo: el verdadero inconveniente del grupo en el que vive el paciente de Orugario es que es meramente cristiano. Su lazo de unión es el cristianismo. La realidad es ser cristiano, meramente cristiano, y en él y desde él, viven todo. Ese es el enfoque de la vida que les propone el Enemigo. De esto es de lo que realmente hay que distraerle. Lo que nos conviene, dice Escrutopo, es mantenerles en el estado de ánimo que el llama “el cristianismo y,,,”.El cristianismo y la Crisis, el cristianismo y la nueva Psicología, El cristianismo y el dinero, El cristianismo y el trabajo, El cristianismo y la política.
Esto supone sustituir el cristianismo, la fe por alguna moda de tonalidad más o menos cristiana; supone una adaptación a los tiempos, a las últimas tendencias, una adaptación con lo todo lo que les despiste Así en realidad no viven el cristianismo sino la “y”. El cristianismo y…les hace ir a remolque y se van desenganchando de lo que es meramente el cristianismo Es una manera irónica y clara de hacernos sentir lo que ha hecho Dios encarnándose y asumiendo nuestra naturaleza, se las ha arreglado para gratificarnos en todo lo que ha creado, en todo lo humano si vivimos el cristianismo, meramente el cristianismo, sin “y”. Pone un ejemplos deliciosos: Les da las estaciones, cada una diferente pero cada años las mismas, de tal forma que la primavera resulta siempre una novedad y al mismo tiempo la repetición de un tema inmemorial. Les da, en su Iglesia, un año litúrgico; cambian de un ayuno a un festín, pero es el mismo festín que antes. La contraposición es producir un afán de novedad, la exigencia de cambias, de modas, distraer la atención de los hombres de los auténticos peligros. El juego consiste en hacer correr a los hombres de un lado a otros. Hay que producir el sinsentido en su entendimiento para reforzar la corrupción de la voluntad. El Enemigo quiere que se hagan preguntas como ¿Es justo? ¿tiene sentido? ¿Es posible? ¿Es prudente? ¿Es bueno? Hay que cambiar esas preguntas por ¿es progresista o reaccionario? ¿Está de acuerdo con la tendencia de nuestra época? ¿Es este el curso de la historia? Procurar que sus mentes estén zumbando en el vacío.
Muy gráfico ser meramente cristianos o vivir en el cristianismo y…
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
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