En cristiano

La Paciencia

25.05.10 | 00:00. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Carmen Pérez Rodríguez
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Por Carmen Pérez Rodríguez

Ya ven a mi edad he descubierto la Paciencia, con mayúscula. La Paciencia con mayúscula es esa paciencia que alimenta y nutre a esa hija suya que es la paciencia de la que hablamos a diario, y que tan poquito gusta a los niños y a los jóvenes: ten paciencia; pero para muchos esa paciencia tiene un límite. Sólo se consiguen las cosas con paciencia. La paciencia es un árbol, a veces de raíz amarga, pero de frutos dulces. Ten paciencia, no te amargues con ideas retorcidas, todo llegará. En psicología se dice que solo los que tienen paciencia de hacer bien las cosas pequeñas, adquieren el hábito de hacer lo difícil con facilidad. Un proverbio persa es de lo más significativo: cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque ten paciencia. O la afirmación de Franklin: la paciencia es la fortaleza del débil, y la impaciencia la debilidad del fuerte.

Y ahora me vienen a la mente las fábulas de Jean de La Fontaine, el hombre que descubre el fondo de las personas con una delicadeza maliciosa, y gran sentido de comicidad. En realidad es un hombre que no se concede el derecho de predicar los grandes sentimientos, sólo se limita a dar a algunos consejos para hacer al hombre más razonable y feliz. La fábula de la hormiga y la cigarra es bien conocida. Y a lo mejor también conocen la versión moderna, de crítica política y social, es divertidísima, pero no para contarla aquí. Pues la moraleja de La Fontaine en una de sus fábulas es: la paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia. Si lo pensamos todos reconocemos que la paciencia y el sufrimiento nos ponen ante las situaciones, nos ayudan para que pacíficamente alcancemos el fin que queríamos. Y para acabar esta introducción y comenzar con lo que he aprendido de la paciencia pues traigo a Sta. Teresa de Jesús: la paciencia todo lo alcanza. Por aquí va la cosa, en el todo está el quid de la cuestión. La paciencia alcanza el todo.

En dos o tres ocasiones he oído a Juan Manuel de Prada transmitir algo que es fundamental y, que como el mismo dice, se testimonia poco, se predica poco: La segunda venida de Jesucristo. Eso en lo que se insiste tanto en el Apocalipsis y con lo que acaba: la voz del Espíritu y de la Esposa Te invocan: Ven, Ven Señor Jesús. Es la magnifica conclusión, el sello cristiano de la historia. El Apocalipsis nos pone ante una palabra dirigida a las comunidades cristianas para que sepan interpretar y vivir su inserción en la historia, con sus interrogantes y sus penas, a la luz de la victoria definitiva del Cordero inmolado y resucitado (Juan Pablo II).

Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Nosotros gemimos en nuestro interior, anhelamos, aunque no seamos conscientes, como ocurre a los hijos con sus padres, el cumplimiento de lo que supone la adopción filial, el rescate glorioso de nuestro cuerpo. Nuestra salvación nos es dada en esperanza. Si esperamos lo que no vemos es porque aguardamos con paciencia. La paciencia todo lo alcanza, la paciencia alcanzo el todo.

Pienso en la alegoría de la vida de Calderón de la Barca en el Gran teatro del mundo, una representación en la que el Director teatral, Dios, llama a los actores, los seres humanos que tienen que representar su propia vida, el escenario es el mundo terrenal. El premio será la vida eterna al lado de Dios. Al que dio papel breve solo le toca hacerlo como debe; al que se lo dio largo solo el hacerlo bien dejo a su cargo. Todos los papeles, todas las cosas en realidad son iguales, porque la consistencia está en como damos el paso hacia la llegada, hacia su Advenimiento, en la paciencia que dice S. Pablo: esperamos lo que no vemos porque aguardamos con paciencia. La consistencia de cada papel, de cada cosa está en su manifestación final.

Desde aquí nos aclara Luigi Giussani lo que venimos comentando. La paciencia resume toda la ética. Es la descripción de nuestro comportamiento desde el punto de vista de la relación con la realidad, con el tiempo, con las cosas, con las personas, si vivimos la fe y caminamos erguidos por la esperanza. Todas las cosas, todos papeles son iguales, porque su consistencia está en la venida del Señor, en la vida gobernada por la paciencia. Con nuestra paciencia poseeremos nuestra vida. La paciencia es la tensión hacia Su venida. La verdad es como la luz que calla cuando es tiempo de callar y, al callar, grita con el grito de la paciencia. La Paciencia es esa paciencia que alimenta la paciencia diaria en las cosas, en los sucesos, en los esfuerzos, en las dificultades, en las enfermedades.

Todos los dichos, frases, máximas, sentencias que nos hablan de lo que realmente es la paciencia se entienden mucho mejor a la luz de la Paciencia que describe nuestro comportamiento que espera el gran Advenimiento, la venida de Jesucristo como Rey y Señor del Universo, como punto de mira y de llegada de la Historia. Porque los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros. Sencillamente si creemos en Jesucristo creamos en toda su manifestación. No existe un sí y un no. Cristo es el Sí. No lo limitemos a nuestras pobres miras. La ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación gloriosa. Toda la creación espera ser liberada de la servidumbre de la corrupción.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Martes, 29 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Junio 2011
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
      12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    27282930   

    Sindicación