Por Carmen Pérez Rodríguez
Pienso desde el punto de vista positivo. Hay personas que transmiten algo muy concreto. Unas nos transmiten honradez, veracidad, profesionalidad, cordialidad, buena intención ante la vida, generosidad. ¿Se han encontrado con alguna persona que les produce paz, consuelo, descanso, ánimo? Hay una oración preciosa que algunos la rezamos a diario y realmente conforta. Es fácil comprobarlo. Es una invocación al Espíritu Santo en la que se repite un día y otro lo que es el Espíritu de Dios en nosotros: fuente de mayor consuelo, huésped del alma, descanso en el trabajo, brisa en las horas de fuego, padre amoroso del pobre, luz que penetra las almas,
Para el cristiano hablar de Espíritu Santo es hablar del Espíritu que ha sido enviado a nuestro interior a fin de que recibamos la nueva vida de hijos de Dios. Es Espíritu de nuestro Padre, el Espíritu de Jesucristo en nosotros. El Espíritu Santo es el espíritu de verdad. Por eso se experimenta la frase agustiniana: en el interior del hombre habita la verdad.
Pero no estamos hablando de nada abstracto, estamos hablando de la raíz, de la savia de la vida humana. Muchos conocedores de la vida humana en los distintos campos, cuando piensan en la realidad del ser humano, necesitan un factor distinto de lo psicobiológico y de lo sociocultural. Una realidad interior en el hombre, que es la que realmente le configura como tal. Max Scheler, por ejemplo, en el singular puesto del hombre en el cosmos, primero la describe como una incógnita, una X, y después le pone un nombre: espíritu. Por el espíritu el hombre es el único ser capaz de transformar el medio en un mundo realizado por él, tiene una libertad, una conciencia de sí, una actualidad, una especial vivencia del tiempo y del espacio como se ve a lo largo de la historia: ciencia, arte, vida social, vida religiosa. No hay nada ajeno a la humanidad del hombre. Es entender la plena realidad a la que hemos sido llamados. Por eso, repito para el cristiano hablar de Espíritu Santo es hablar del Espíritu que ha sido enviado a nuestro interior, a nuestra capacidad humana, a fin de que recibamos la nueva vida de hijos de Dios.
¿Puede una persona tener realmente personalidad sin interioridad? ¿No es la interioridad de una persona la que se refleja en toda su manera de ser? Lo que está ante nosotros, y lo que está tras nosotros, es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior. Recuerdo que una persona me hizo sentir algo que parece superficial pero no lo es: hay personas que realmente son ellas las que llevan el traje, pero hay otras a las que parece que el traje las lleva a ellas. Y esto se puede aplicar a cantidad de aspectos de la vida. En realidad hay algo muy serio que expresamos con la frase de ¡qué superficial es esa persona¡ Cuántos de nosotros hemos experimentado las consecuencias de las “pequeñas cosas”, y eso nos ha llevado a saber que realmente no hay cosas pequeñas.
Procurar primero comprender. En un momento de paz y serenidad nos parece que esto es algo elemental y básico en la vida. Esta capacidad está dentro, en nuestro interior. Comprendernos a nosotros mismos y comprender a los otros, requiere interioridad. Y realmente no nos sabemos sino es a la luz y en la luz de Quien todo lo ha creado y nos ha dado nuestro singular y único puesto en el cosmos. El enfoque de la vida que se nos pide en el Evangelio, y desde cualquier psicología realmente humanista, es de adentro hacia fuera. En el interior del hombre habita la verdad. Para eso vino Cristo: derramaré el Espíritu de la Verdad. El Espíritu del Padre está en nuestro corazón eso significan los sacramentos, las señales externas, que nos entran por los sentidos. El cristianismo es de naturaleza personal, y supone el reconocimiento de una Providencia particular, de un Dios que dirige su palabra no sólo al mundo en general, sino a esta persona, a cada persona, a mi concretamente. Es evidente que Dios habla como quiere y se manifiesta como quiere. Es a través de los sacramentos donde se abre el misterio de Dios. Lo que El quiere y espera de nosotros, en nuestra sencilla vida diaria, se expresa en los sacramentos desde el bautismo hasta la unción de los enfermos.
Esto es ser cristiano. Nuestro encuentro personal con Cristo se nos expresa a través de los sacramentos. La encarnación de Cristo, su vida, pasión, muerte y resurrección requieren esta presencia en forma de símbolos materiales que son los sacramentos. De esta manera, ahora en concreto sobre la presencia del Espíritu Santo en el hombre, podemos comprender y abrirnos a esta realidad de que el Hijo volvió al Padre y en su lugar vino el Amor Eterno por el cual el Padre y el Hijo son y viven. Cómo Jesús de Nazaret vivió entre nosotros, Jesucristo está en la Iglesia, y personalmente en cada uno de nosotros con el Espíritu de Dios.
Nuestra transformación por el Espíritu de Verdad no es nada mágico, ni mecánico. Forma parte absolutamente de nuestra redención. Es un don personal, y como seres libres que somos, es mediante el ejercicio, el “trabajo” de nuestra fe, esperanza y amor que podemos vivir realmente como hijos de Dios con la fuerza de su Espíritu. El Espíritu Santo no es una abstracción general, ni una fuerza impersonal, es la presencia personal de Dios, de la Trinidad, en cada uno de nosotros. Envía Señor tu Espíritu y me renovaré y se renovará la faz de la tierra.
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las raices del arbol del mal son el matrimonio los hijos de este siglo se casaran y seran dados en matrimonio mas los hijios de aquel siglo ni se casaran ni seran dados en matrimonio porque no podran mas morir, la propiedad privada porque solo a dois pertenece la creaciony nos la entrega en usufructo a toda la humanidad por igual el denario corrupto esto es utopia en estos tiempos pero realidad en el nuevo cristiano paraiso sideral el cual tiene principio y fin un eon sideral son solo 4.320.000 de años
el espiritu de verdad vino a este planeta en 1882 y se fue en 1953 fin de la segunda era y principio de la tercera dejo mas de mil rapsodias explicando lo k no hubieramos podido soportar hace 2000 años ..... definicion de lo indefinible DIOS es una esfera cuyo centro se halla en todas partes y su periferia en ninguna he de ahi su ubicuidad uno multiple multiple uno es eterna vibracion las personas somos materia sutil en vibracion ultralenta al ser ultrale ta existe el tiempo al existir el tiempo existe la muerte al morir pasamos a ser materia sutil en vibracion ultrarrapida al ser ultrarapida se conjuga la milesima de segundo y desaparece el tiempo desaparece la muerte estamos en continua transmigracion el camino hacia la perfeccion es doloroso como dice jesus de nazaret el 20 de mayo de 1943 el dolor es el mayor de los maestros .... la iglglesia tiene que salir del letargo tradicionalista que nos hace retrotraer a la epoca medieval y pasar del rito de la practica a la practica de rit
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