En cristiano

Dios carece de plural

28.04.10 | 00:00. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Carmen Pérez Rodríguez
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Por Carmen Pérez Rodríguez

Pues sí, esto en realidad es algo evidente. Pero quizá no lo pensamos, y sobre todo no seguimos con las consecuencias. La diferencia entre creer en un sólo y único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y creer en muchos dioses, o en otras cosas por el estilo, no es una diferencia aritmética, es sencillamente un error profundo, un serio disparate. Dioses no es el plural de Dios. Porque Dios no tiene plural, los “dioses” son otra cosa. Dios es único. ¡Lo que afirmamos en esa frase sencilla: creo en un solo Dios único y verdadero.

Cuando en la Naturaleza se cree oír a Dios en el trueno, o tocarlo en la fuerza de la energía, o identificarlo con mitos y leyendas, se está quedando uno cortísimo. Se están cambiando las medidas, la visión, alterando la razón o limitándola, se ahogan los deseos del corazón. Dicho de manera castiza: se han perdido los papeles. Se llega más lejos cuando todo lo que nos asombra, lo que conocemos y no conocemos, lo vemos como creación de Dios, como la obra de Dios. Lo que expresaron muy bien Chesterton y Lewis, si vaciamos la Naturaleza de divinidades, de ídolos, de pobres y raquítica medidas, y la llenamos de la deidad, o sea de ser la obra de Dios, entonces veremos el mensaje. Si como, decía Zubiri, nos sentimos como seres “religados”, seres que pueden ser conscientes de su “religación” que se expresa en ese sentir que “se viene de”, y “se va hacia”, que ”hay Quien hace que haya”, pues entonces veremos el mensaje de Dios.
Aquí está la raíz del árbol y de todos sus frutos, el lenguaje, la palabra, la razón para entender todo, el “quid” de la cuestión, el fundamento sobre el que todo se asienta. La imagen que cada uno quiera pensar. Cuando no vemos que dioses no es el plural de Dios, que Dios no tiene plural, nos estamos quedando no sólo cortos, sino abismalmente cortos. Por eso se es “tan duro de mollera y de corazón” para abrirse a la gran revelación de Dios: la Creación y la Redención. O sea al comienzo de la Historia de la Promesa, Antiguo Testamento y al cumplimiento de la Promesa: Nuevo Testamento, Jesucristo, alfa y omega de la creación, Primogénito de toda criatura.

Con estas obvias afirmaciones, Dios carece de plural, dioses no es el plural de Dios, se abre uno al misterio de su amor y de su revelación. Hay que llenar de experiencia, de contenido, del contenido que está al alcance de nuestra razón y de nuestro corazón, lo que decimos cuando decimos “Dios”. Me ha pasado muy frecuentemente en la vida, -no sólo en mis años de profesora de filosofía- , que cuando alguien me dice: no creo en Dios, siempre necesito saber: ¿en que Dios nos crees? Y otras veces he preguntado: ¿tu sabes realmente en que Dios creo yo? Y en la misma línea cuando se habla de “religión”. Recuerdo que un día en clase, un excelente alumno le dijo a otro: es que chico, ese Dios, puedes tirarlo a la papelera tranquilamente, ni siquiera es una buena persona, o buen científico, o buen historiador. Siempre me ha gustado esa afirmación del salmo 14 que luego S. Anselmo, un pensador medieval, exprime con su razón. Dice el necio en su corazón no hay Dios. Realmente sólo un necio se atreve a decir algo así. Esa clase de ateismo es absurdo. Como puede negar lo que no sabe si existe, lo que no conoce, lo que no ha pesado en su negación. No pretendo, de ninguna manera, presentar ninguna demostración de la existencia de Dios. Sencillamente aclarar nuestro lenguaje y nuestras ideas.

Cualquier dibujo o pintura, que podemos hacer muchos de nosotros, no puede darnos, ni de lejos, una idea de un cuadro de Velazquez, o del Greco. Cualquier figura, que hacemos muchos de nosotros en la arena, no puede darnos una idea del David o de la Piedad de Miguel Ángel, etc. Llegamos a los artistas a través de sus obras, a los científicos a través de sus descubrimientos, a los legisladores a través de sus legislaciones (bueno, con lo que se está haciendo, esto sería para abrir otra ventana) El artista se refleja en su obra. Su obra es su mejor firma. La frase del Señor: por sus obras, por sus frutos los conoceréis. Pues lleguemos al verdadero Arista, y Científico, al auténtico Legislador.

¿ Quién es Dios? Lo sabemos a través de su creación y de su redención. Y desde ahí también sabemos quienes somos nosotros. Un hombre no es verdaderamente hombre si no se realiza en un triple plano. Conocimiento y dominio del universo, de la naturaleza, ciencia y técnica. En segundo lugar el aspecto de la comunión con los demás, con todas las fuerzas del amor, de la amistad, con todo lo que depende de nuestras relaciones con los demás, es decir todo el plano institucional: deberes sociales, de trabajo, familiares. Pero estos dos planos no tienen sentido por si solos. Un humanismo así estaría mutilado y sin raíces, falta su dimensión religiosa, la clave de bóveda. El ateismo está por debajo de la naturaleza, priva al hombre de su relación fundamental, la que da sentido a su vida, y a su estar “aquí y ahora”.

Y aquí está la esencia del cristianismo. Jesús no vino sólo a mostrarnos el camino para ir al Padre. Nos dijo: yo soy el camino. No se encarno para indicarnos dónde se halla la verdad. Nos confesó: Yo soy la verdad. No se limitó a a enseñarnos cómo lograr una vida plena. Nos manifestó: Yo soy la vida.
Dios carece de plural. Dioses no es el plural de Dios.


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