Por Carmen Pérez Rodríguez
Esta pregunta que, intencionadamente no he completado, nos los hizo una vez a un grupo de alumnos un profesor, catedrático de Estética en la Universidad de Barcelona, José María Valverde, con el que charlábamos muy a gusto. Además era un extraordinario traductor y en concreto del Nuevo Testamento, así como de varias obras de Romano Guardini, por ejemplo, una importantísima para el momento que vivimos: Una ética para nuestro tiempo, que les recomiendo.
La pregunta surgió por el interesantísimo tema sobre el que hablábamos: el cristianismo no cuenta leyendas, sino la historia ocurrida. Si dejamos de lado la historia, el acontecimiento, la fe cristiana queda eliminada y transformada en otra religión. ¿Cómo leen Vds., por ejemplo, el Nuevo Testamento?, esta fue la pregunta. Hay algo importantísimo en la vida, nos decía, y es el contenido de las palabras, su significado. Le daba tanta importancia que no veía muy claro los términos sinónimos, decía que se quedaban en un parecido en la significación, pero siempre había un matiz distinto. Nos lo hacía sentir.
Una compañera de Universidad, que lo imita estupendamente, cuenta muchas anécdotas de él, por ejemplo, el significado de la palabra “fenómeno”, empleado en el lenguaje cotidiano. Y nos hizo sentir la expresión “Nuevo Testamento” antes de que dialogáramos sobre la pregunta ¿Cómo leen Vds, por ejemplo, el Nuevo Testamento? El Nuevo Testamento o sea la Nueva Alianza. Empezamos a decir los escritos que recordábamos de esa Nueva Alianza: los 4 Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las 14 cartas de S. Pablo, la de Santiago, las dos de S. Pedro, las tres de S. Juan, la de S. Judas, y el Apocalipsis. Si suman todos los escritos, pues son 27. Y al fin, la pregunta que nos hizo el Dr. Valverde ¿Cómo leen Vds. todo eso que es el Nuevo Testamento? Pregunta que creo recordaremos siempre, por todo lo que nos removió por dentro, y así lo expresamos con sencillez y confianza. De algo partíamos todos, sólo se puede leer como una búsqueda personal del encuentro con el Dios que viene a nuestras circunstancias y nos salva.
Ahora claro yo les lanzo la pregunta a Vds, y me la vuelvo a lanzar a mí ¿Cómo leo yo la Nueva Alianza? Empleamos mucho la palabra “alianza” para designar el anillo matrimonial, o para las uniones y relaciones entre partidos, naciones, empresas. Todos entendemos y captamos la importancia que tiene la expresión “nuevo testamento”, “nueva alianza”, aunque no seamos muy conscientes de todo su significado y sentido, de toda su vitalidad, exigencia, propuesta, porque claro ya lo leeríamos con un sentido fuerte de realidad, de referencia, de compromiso.
No estamos ante leyendas, ante algo que no nos incumbe, porque es historia ocurrida, acontecimientos, decíamos, y si no es así la fe cristiana, como tal, queda eliminada y transformada en otra religión. Y además no se entendería nada de los Hechos, de las cartas de los Apóstoles, del Apocalipsis. Esto le lleva al Papa Benedicto XVI a ver todo el proceso de la Escritura, como la Historia de una Promesa, o sea ver el Antiguo y el Nuevo Testamento, la Antigua y la Nueva Alianza, a partir de Jesucristo, y así se reconoce que en su conjunto sigue una dirección, que el Antiguo y el Nuevo Testamento están íntimamente relacionados entre sí. Cristo es la clave de todo el conjunto y, a partir de El, se aprende a entender la Biblia como unidad. Esto es una decisión personal de nuestra fe. Un método para entender de un modo nuevo los diversos tramos del camino sin quitarles su originalidad histórica.
Nosotros, hoy estamos centrados en cómo, y cuándo leemos cada uno el Nuevo Testamento. Claro una manera de “leerlo” es la lectura de la Palabra de Dios diaria en la Eucaristía, o sólo en la celebración del día del Señor: el domingo, ayudados por la reflexión que hace el sacerdote en la homilía. Hay personas que todas las noches al acostarse lo último que hacen es leer algo del Nuevo Testamento, otros al levantarse. Y algo ya, maravilloso, es que lo haga el matrimonio solo, otras veces con los hijos, los amigos… ¿Se imaginan leyendo juntos los encuentros de Jesús en el Evangelio con las distintas personas y en las diversas situaciones? ¿Cómo cambia y transforma nuestra vida la lectura del Nuevo Testamento? Esto es leerlo de verdad, de manera personal, nutriéndonos de él, como se lee algo que le interesa a uno, que le va la vida en ello, que es la referencia, nuestra “alianza” con el Señor de la historia, la manera de ver la realidad. En todo el Nuevo Testamento, en sus 27 escritos, sentimos a Jesús como nuestro contemporáneo, nuestro amigo, nuestro camino, verdad y vida. Eso, solo lo sabe cada uno si es real, si así se vive.
¿Cómo leemos el Nuevo Testamento? Porque el nos hace entrar en la realidad, nos hace triunfar sobre el tiempo, no negándolo ni remontando su curso, sino confiriéndole todo su sentido. Nos hace participar de nuevo, no sólo en la juventud del mundo sino en la Juventud de lo Eterno. Y para acabar una pregunta de Henri de Lubac ¿a quien le ha pedido prestado Jesucristo el cristianismo? En Jesucristo “todo de ha vuelto nuevo”.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
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