Por Carmen Pérez Rodríguez
La liturgia ha de ser como la bondad, el pan cotidiano de que se nutre la vida. Habla al corazón, y a la razón de lo que realmente nos llena. Nos hace sentir de esa manera que nos orienta y nos ilumina. Los hombres no se convierten a su verdadera humanidad por razonamientos, sino por lo que se ve con el corazón, que desde luego satisface y colma la razón. Los argumentos más poderosos a favor de lo que es el cristianismo no llegan a convencer, en algunos casos sólo hacen callar. Con esto, insisto, no se quiere decir que el cristianismo sea opuesto a la racionalidad. De ninguna manera.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn