Por Carmen Pérez Rodríguez
Eso es lo que he sentido, necesidad de parar, de encontrarme, de ver y experimentar la claridad, la serenidad, la paz, el juicio que me haga bien, el pensamiento que aclare mi situación, que ayude a ver y a comprender lo que vivo, actuaciones, relaciones con los demás. Uno de los signos de nuestro momento es el embarullamiento, las milongas - milongas en el sentido de palabrería, engaño, cuento-, el bailoteo de ideas que además son incompatibles, y pensándolo, irracionales. También la jerga de palabras en cosas importantes, religión, problemas políticos, sociales. Me viene muchas veces a la mente la novela del escritor español, el Padre Isla, Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes. Es una obra esencialmente crítica para poner en ridículo el lenguaje rebuscado y sin ningún sentido de Fray Gerundio. Por contraste con fray Prudencia, hombre sabio y prudente, que trata de parar ese hablar tanto sin decir nada, y expresar lo que realmente conmueva a la persona.
El razonamiento serio y sereno no parece ser un signo de nuestro tiempo.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
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Juan Fernandez Krohn