Por Carmen Pérez Rodríguez
Esa fue la exclamación de un matrimonio joven que entraba en un encuentro de amigos y notaron algo especial, algo distinto. ¡Nos estamos perdiendo algo¡ Lo curioso es que, sin ponerse de acuerdo, los dos al mismo tiempo dijeron: ¡nos estamos perdiendo algo¡ A mi me conmovió, porque, sí, realmente se estaban perdiendo “algo”. Pero también su afirmación hecha por los dos a la vez, y la unidad del sentimiento que expresaban ante lo bueno que se estaban perdiendo. Me gustó y me puso de manifiesto lo que ya sabía, “esa sintonía” que hay entre ellos, y “esa veracidad” en su relación. ¿Qué se estaban perdiendo? Pues la experiencia que nos estaba transmitiendo una persona de cómo había vivido, en una situación difícil, que los mandamientos de Dios son agradables, alegran el corazón y se corresponden, en verdad, con nuestra naturaleza, aunque haya momentos que no lo veamos ni lo reconozcamos.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
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Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn