Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Los estudios sobre el ADN (en inglés DNA) avanzan continuamente y permiten alcanzar nuevas metas en el mundo de la medicina y de la ciencia.
Gracias al ADN se pueden predecir enfermedades, escoger mejor los transplantes de órganos o tejidos, preparar medicinas “personalizadas”. A la vez, se puede identificar a personas en situaciones delicadas, como es el caso del reconocimiento de cadáveres o para individuar a posibles delincuentes.
Un matrimonio de Cremona (Italia) quiso visitar el camarín de la Capilla de la Comunión de la parroquia Nuestra Señora del Rosario que alberga la milagrosa imagen del Santísimo Cristo de los Afligidos
(Desde El Cañamelar, José Ángel Crespo Flor).- Aprovechando la estancia de monseñor Héctor Luis Peña en El Cañamelar Luigi y Silvia Poli, un matrimonio amigo del prelado emérito de Holguín (Cuba) viajo hasta Valencia para saludar al obispo y pasar dos días con él. El matrimonio asistió a la misa que presidió el prelado en El Cañamelar y en la que se hizo memoria de San Martín de Porres, el popular Fray
Escoba. Antes tuvieron tiempo para visitar el camarín que contiene la milagrosa imagen del Cristo de los Afligidos y atendieron las explicaciones que un componente de la hermandad les iba dando. Sobre todo mostraron especial interés acerca de ese 125 aniversario del cólera de 1885 que la Hermandad quiere celebrar en el 2010.
OMPRESS-FRANCIA.- Mañana viernes, la Iglesia francesa celebra la fiesta de San Jean-Théophane Vénard, un misionero francés que fue martirizado por su fe en Vietnam. Es muy conocido por haber inspirado a Santa Teresita de Lisieux, que afirmó de San Jean-Théophane que había dado vida a la idea que ella tenía de un mártir y un misionero. St. Jean nació en Francia y se hizo sacerdote de la Sociedad de Misiones Extranjeras, que lo envió a Vietnam.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Hace unos meses, que ante mucho de lo que me sucede, sea de sufrimiento, alegría, pena, satisfacción, cansancio, dificultad, temor… reflexiono y acudo a un libro de Romano Guardini: Una ética para nuestro tiempo. Lo había leído ya hace mucho, pero ahora me vuelve a ser necesario, vital, y esclarecedor. Casi me sale decir esa expresión tan castellana que decimos muy frecuentemente: ahora más que nunca, lo necesito. En realidad “el ahora” siempre es más que nunca. Lo estoy saboreando de una manera que me nutre. Siento interiormente el bien que me hace, me deja mejor. Es como el sol que ilumina, llena de claridad, y por el que veo las sombras y la luz de mi vida diaria. Produce sentimientos relacionados con la idea de Platón de que el bien es la causa de lo recto y de lo bello. Precisamente en la observación previa, que hace Guardini, a los capítulos del libro, comienza con este pasaje en el que Sócrates expone cómo en el bien la verdad suprema se identifica con lo divino. A lo que Glaucón, el joven oyente, responde lleno de estupor: Hablas de la más alta belleza. Necesitamos de esta ética porque anhelamos la verdad, la belleza, lo recto, y realmente todo culmina en el bien, en lo divino. Vivir nuestra vida diaria, en todas las circunstancias, a la luz del bien, de la verdad, encontrando la belleza que realmente existe, y con la confianza que todos nuestros pasos tienen un sentido, aunque muchas veces parezca un desierto sin agua.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn