Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer Manuel no lo podía creer: ¡un programa de computación para ser santos! Además, según decía la presentación, “de modo seguro y con dificultades, en un mes”. Lo normal es que te digan “de modo fácil”, pero lo de las dificultades estimuló a aquel joven de 17 años. Tomó en seguida aquella caja. Fue a la computadora. Introdujo el cdrom y empezó a correr la presentación. Como saludo inicial, aparecieron un Cristo crucificado, una tumba abierta y una silueta de la Virgen. Sonaban las notas de una música desconocida pero serena, como un Ave María lleno de lirismo.
Por Carmen Pérez Rodríguez
La fe es lo más opuesto a las teorías. El creyente no puede llenarse de teorías. Puede servirse de algunas, algunas que son sólidas y auténticas. Pero no puede quedarse prendido a ellas como a un bien propio de la inteligencia, como una deducción matemática, o una interpretación científica. La fe no intenta acaparar su objeto, no puede hacerlo, la fe invade toda la vida y nos hace alcanzar Dios. No se puede creer a medias. Eso no es fe, porque en Dios, en su palabra concreta que es Jesucristo resucitado, repito, no se puede creer a medias, no se le pueden poner límites, interpretaciones a nuestra medida. Ni credulidad, ni sectarismo, ni pereza. Toda auténtica fe es educadora, es creativa. La fe es reconocer en mi experiencia, en mi historia, la Presencia de alguien distinto, que da un nuevo rumbo y sentido a la vida La fe ciertamente implica “algo” más que humano. Nace, sí, y se afirma, de manera humana, razonable, de forma afectiva, perceptible y vivible. Es fruto de un encuentro con la Presencia de Dios, a través de las circunstancias, situaciones o personas que sean. Es de una eficacia tan grande que no puede ni sospecharse. Cambia la vida. Se expresa con una palabra muy gráfica: conversión. El que realmente cree se convierte a Dios, a Jesucristo, su Palabra, su manifestación. El que cree, cree en el amor de Dios y en todo lo que este amor engendra.
Martes, 29 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn