Por Carmen Pérez Rodríguez
Cuando abrimos la ventana, evidentemente no se cuales son los sentimientos de los que se asoman a ella. Personalmente tengo la alegría enorme de querer vivir lo que la Iglesia celebra en la fiesta de lo que llamamos “canonización”. Lo lógico es sentir con nosotros a los testigos de Jesucristo, dejarnos provocar e invadir por lo que fue su vida. En el fondo lo que realmente nos hace bien a todos es la amistad y la gratitud. Dos valores profundamente cristianos sin los que es imposible concebir la vida. ¿Cómo se puede creer en el amor de Dios sin sentir a amistad y la gratitud? Dice Benedicto XVI que la opción fundamenta de la vida del cristiano es creer en el amor de Dios. Por eso no se comienza a ser cristiano por una decisión ética, por un deber, o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.. Y la raíz es la amistad y la gratitud. ¿A que, cuando estamos bien con una persona, sentimos todo eso que genera la amistad, y estamos llenos de gratitud? La gratitud que es el dinamismo del recibir y del dar, del dar y del recibir.
Es una orientación decisiva porque no se puede creer a medias. El cristianismo no es una religión de imposiciones, cosas irracionales, de negaciones, de oscurantismo. Es una religión, en la que como dijo Pablo VI la vocación es la de la amistad. Una religión de personas con todas las consecuencias de lo que es “ser hombres” ¿A través de que hechos y circunstancias se produce este encuentro con Jesucristo? El Cardenal Newman sintió profundamente, y así nos los comunica ahora en sus escritos, que Dios se muestra a través de sus testigos porque tenían en su corazón el amor y la verdad. Os he destinado para que deis fruto, y vuestro fruto permanezca. Este es un momento, para desde la amistad y la gratitud que podemos sentir por la vida de los que son declarados santos, creer en el amor de Dios. A la Iglesia se la reconoce a través de sus auténticos testigos. Son creyentes y creíbles que dice el Papa. Su vida, su testimonio nos beneficia a todos. Cuando hablamos de la Iglesia pensemos en la luz que nos da a través de sus verdaderos testigos, esos testigos de los que siempre permanece su fruto.
Una oración me brota precisamente hoy: Señor impide a mi corazón que se atonte con programas y deseos que confunden lo útil y lo esencial. No es verdad que en el mundo en que vivimos sean felices los ricos, los que se sienten poderosos, los que suben y suben peldaños mientras todos aplauden, hasta que llegan al último peldaño, que por esa manera de subir, se romperá. Es en esta vida donde ya son felices los pobres de espíritu, los mansos, los misericordiosos, los que tienen hambre y sed de justicia, los pacíficos, los limpios de corazón.
Benedicto XVI nos presenta para los que quieran ver, la vida de cuatro testigos del Evangelio: Segismundo Felix Felinski, Francisco Coll y Guitart, el conocidísimo Padre José Damián de Veuster, Rafael Arnáiz Barón y María de la Cruz Jugan. En mi vida ha tenido un lugar muy importante el Hno Rafael, Ha sido como un amigo, un hermano mayor que me acompañaba y me mostraba lo distinto que es lo que nos parece útil y lo que realmente es esencial. “Sólo Dios llena el alma…y la llena todo. La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios. El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?” Fray María Rafael, un hombre de una gran riqueza al que el Papa Juan Pablo II presentó como modelo para los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela el 19 de agosto de 1989.
Nos beneficia a todos que hombres como Fray María Rafael recen en el frío y en la soledad. Nos beneficia a todos, al Papa y a los ateos, al Presidente y al último funcionario, a los que nos afanamos y hacemos nuestras cuentas, y a los que caemos en la sutil trampa del “deber cumplido”, que unos hombres y mujeres, como Fray María Rafael se aparten de todo para abarcarlo mejor, crean en la mejor parte de la que nadie podrá privarles. Es muy bueno que unos hombres y mujeres restablezcan con sus oraciones el equilibrio de un mundo, que no distingue lo que parece útil a primera vista, de lo que es vital y esencial realmente para todos. Es muy saludable que ellos estén en silencio mientras los demás discurseamos, que obedezcan mientras otros creen mandar. Nos beneficia a todos que la campana de los monasterios suene más fuerte, sin que el mundo se entere, que el timbre de los teléfonos y de los despachos. Es muy beneficioso para todos que un alumno de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en pleno momento de fuerte predominio marxista, deje sus comodidades, buena posición y brillante porvenir para amar y servir a Dios en la vida contemplativa de la Trapa de S. Isidoro de Dueñas (Palencia). Nos beneficia a todos que este joven anuncie a sus padres que ha elegido el silencio, la obediencia y la pobreza y, no que renuncie al mundo, sino que se entregue verdaderamente a él, detrás de los muros de un monasterio, al que tantísimas personas hemos ido a aprender. Nos beneficia a todos, que un hombre purificado en el amor y en el dolor, se hiciera cada vez más transparente al amor de Dios y a la confianza en la Madre.
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis