Por Jorge González Guadalix
Es como me gusta presentarme, Hola soy Jorge, cura.
Las palabras son todo y no son nada. Como las banderas, los escudos, los símbolos... somos humanos y vivimos de palabras, de gestos, de detalles.
Y a un servidor se le puede llamar de muchas formas. Y depende quien lo haga, utiliza unas palabras u otras. Por ejemplo, los documentos oficiales nos denominan preferentemente "presbíteros" = ancianos... Gente que tiene hasta su lugar propio en el templo: el presbiterio. Más vulgarmente, se nos denomina "sacerdotes", que culturalmente es un término que significa a aquel que tiene el oficio de la intermediación entre la humanidad y la divinidad. Una casta. Un grupo social de prestigio e influencia. Y sigue sin gustarme el término. Cosa de manías propias.
A mí me gusta más eso que dicen en los pueblos "del señor cura". Y la gente sabe muy bien lo que se dice. El señor cura es el que dice la misa, y da la catequesis, y visita a los enfermos, y vive justo al lado de la iglesia y si le llama siempre responde. El cura es ese a cuya puerta se llama, se pide, se exige y se le disculpan tantas cosas.
He aprendido a ser "cura" sobre todo en el pueblo. Y en el pueblo yo sé lo que es decir misa, y vivir la fiesta, y enterrar a los muertos y bautizar a los niños. El cura de pueblo se conoce los bares, pero no vive en ellos. Y come con quien surge, y en los días de fiesta con el ayuntamiento, y el médico y... porque es bueno que las "fuerzas vivas" estén unidas y colaborando para que todo salga adelante.
El cura de pueblo siempre ha sido considerado entre parte del clero como eso, el cura de pueblo, siempre como un escalón más bajo. Que no puede celebrar misas de pontifical, pero que se las apaña para que no falten los sacramentos. Ni puede organizar las mejores conferencias, e incluso a veces hasta dice cosas rayanas al menos en lo peligrosillo, pero que tiene una palabra siempre amable y humana para cualquier feligrés.
El cura tiene carencias en formación, o en algún tipo de formación. No domina los entresijos del derecho canónico, y le falla algun detalle de la liturgia que se come alguna vez, pero celebra convencido de que Dios se hace presente, y de que a Dios esas cosas del derecho le lían un poco.
Cura. Yo cura. Quisiera ser de verdad cura. Humano, sensible, pecador, esperanzado, alegre, capaz de mirar con ternura a cada persona que pasa a mi lado.
Me faltan muchas cosas en la parroquia y en mi vida. Me falta fe, me falta caridad... ¿recuerdan esa canción? , me sobran miedos al que dirán, me falta tanto para ser como Jesús... Pero sacerdote, casta sacerdotal, mediador, intermediario plenipotenciario no, eso no. Presbítero, dirigente, director, anciano que de todo sabe y todo lo manda y organiza... no.. creo que no seré capaz. Yo, cura. Como de pueblo. Carente de muchas cosas. Limitado en más. Lleno de defectos como tantos. Sin más tesoro que el de decir: Quiero creer en ti cada día Señor, quiero que te conozcan, quiero que venga tu reino.
Y ten piedad de este pobre pecador.
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gracias por ser cura de pueblo seguro que sabe ser pastor de sus ovejas. quemuchas veces los curas de pueblos se ven en dificultad para pagar el recibo de la luz , gracias por estar las 24 horas localizado gracias por que cuando todos estamos con nuestras familias vosotros estay solos (humanamente ).
le pido al Señor en mi oracion para que los que soy seais fortalecisdos y los que lleguen a ser cura lo hagan con entrega y generosidad al servicio del reino de Dios dando testimono verdadero
que el Señor os conceda su paz
Ni caso al tonto Tántalo, ¡buen artículo! ¡sí señor...cura!
Un abrazo, Jorge, desde este Brasil grande; desde Rio de Janeiro.
Conserva siempre esa sencillez y humildad que el evangelio de hoy nos pide Jesus a sus discípulos. "Mayor, es el que sirve y se entrega por los pequeninos, y más ama...! No son los títulos, no los reverendisimos....
¡el señor cura!, como siempre el clero católico tan reacio a la igualdad y tan apegado al poder... ¡señor cura!, ¡pero que inutilidad!
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis