Por Jorge González Guadalix
Un profesor mío de teología nos decía que hay que ver el trabajo que nos cuesta decir algo tan simple como que Jesucristo es Dios. Y mira que en el credo lo proclamamos cada domingo: “Dios de Dios, luz de luz”. Decía que a Jesucristo le damos todos los títulos, decimos de él todo: profeta definitivo, enviado del Padre, Hijo del hombre, Mesías, Salvador, Redentor, Ungido… incluso hasta “Hijo de Dios”… pero eso de que es Dios… como que costaba trabajo.
¿La razón? Él aventuraba una, y como la contaba la cuento. Si Cristo no es realmente Dios, no deja de ser un enviado más. Un predicador más. Un camino más. Un gran personaje. Con unas palabras interesantes que gustan, como gustan la de los grandes maestros de todas las religiones. Y que como todas esas palabras bonitas, uno puede seguir o no seguir. Si no es Dios, sus palabras tienen el valor que tienen.
¿Y si es Dios? Entonces su camino no es un camino más. Es el camino. Y sus palabras son definitivas, porque son palabras del mismo Dios. Y entonces lo que en el evangelio leemos deja de ser una posibilidad más para convertirse en todo. Si Cristo es Dios, es la Verdad total sobre el hombre y la vida. Si Cristo es Dios, es el Camino correcto para el encuentro con el Padre y con los demás. Si Cristo es Dios Él, se convierte en Vida en abundancia que salta hasta la eternidad. Si Cristo es Dios, esto es algo que contar a los hombres. Si Cristo es Dios, el cristianismo no es una religión más, es la religión. Eso sí, si creo que Cristo es Dios.
Los cristianos creemos que Jesús es Dios. Por eso creemos su palabra. El mandamiento del amor. Las bienaventuranzas. El sermón de la montaña. La Iglesia. El papel de Pedro en la comunidad de seguidores. Y esta palabra que leemos en el evangelio y nos ha transmitido la iglesia nos compromete la vida entera. No es extraño que puedan surgir dudas. Basta decir que Jesucristo no es exactamente Dios y su palabra se convierte en una palabra más. Y uno se queda tan tranquilo.
El cristiano no cree en Jesús como modelo humano simplemente. El cristiano cree que Jesús es el Hijo de Dios, Dios mismo, y que por tanto sus palabras no son meramente palabras humanas, sino la voz del mismo Dios. Y como tal hay que seguirlas. Y anunciarlas. Porque él mismo lo mandó: bautizad y enseñad.
Bueno, pues así lo contaba aquel profesor. Y como lo contaba, lo cuento. Yo estoy completamente de acuerdo con él.
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis