Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Con cierta frecuencia etiquetamos a los demás. Este es español o colombiano por lo tanto es así o asá. Aquel es zapatero, entonces... El otro es un mentiroso (sin más comentarios). El de más allá pertenece a tal grupo político o a tan equipo de fútbol, luego... Distinguimos en seguida si estamos ante un joven o un anciano, un hombre o una mujer, un ciudadano honesto o un extraño que amenaza mil peligros...
Hay etiquetas inofensivas, mientras que otras están unidas a un sentido de desprecio. Decir que un adulto es “infantil” puede significar que es alegre como un niño, o que es inmaduro y de poco carácter. Decir que una persona es “racista”, casi siempre implica sentir hacia ella un cierto desprecio (aunque quizá la persona etiquetada no tenga nada de racismo entre sus ideas).
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis