Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
La palabra “eutanasia” tiene muchos significados y puede dividirse en diversos tipos. En ocasiones, la palabra es usada de modo abusivo para llamar eutanasia a lo que en realidad no lo sería, o para no llamar eutanasia a lo que sí lo sería.
Empecemos por tener en claro lo que es la eutanasia. Encontramos una definición técnica de eutanasia en una Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe, titulada “Iura et bona” y publicada en 1980. Allí podemos leer: “Por eutanasia se entiende una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. La eutanasia se sitúa pues en el nivel de las intenciones o de los métodos usados”.
Vicente Font, sacerdote de Gata de Gorgos, misionero en Lima (Perú) y levantinista
(Desde El Canyamelar de Valencia José Ángel CRESPO FLOR).- El sacerdote valenciano Vicente Font Pedro, nacido en Gata de Gorgos nunca se ha ocultado de ser un convencido hincha granota. Y de hecho siempre que sus ocupaciones pastorales se lo han permitido no ha faltado al estadio Ciudad de Valencia enfundado en su bufanda azulgrana que delataba claramente sus convicciones futbolísticas.
Con ocasión del segundo ascenso del Levante UD a Primera División (Junio de 2004), Vicent Font quiso tomar parte en la Misa concelebrada que, por ese motivo, se realizó en la parroquia Nuestra Señora del Rosario. No contento con ello fue uno de los que esperaron a los jugadores en la puerta del templo para, en primera persona, darle la enhorabuena por el éxito alcanzado. Vicente Font (ordenado sacerdote en la Catedral de Valencia en junio de 2001 por el arzobispo de Valencia Mons. Agustín Garcia-Gasco) quiso mostrarnos que se puede ser sacerdote y aficionado al fútbol a la vez y que lo uno no quita lo otro sino que claramente se puede complementar.
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Con cierta frecuencia etiquetamos a los demás. Este es español o colombiano por lo tanto es así o asá. Aquel es zapatero, entonces... El otro es un mentiroso (sin más comentarios). El de más allá pertenece a tal grupo político o a tan equipo de fútbol, luego... Distinguimos en seguida si estamos ante un joven o un anciano, un hombre o una mujer, un ciudadano honesto o un extraño que amenaza mil peligros...
Hay etiquetas inofensivas, mientras que otras están unidas a un sentido de desprecio. Decir que un adulto es “infantil” puede significar que es alegre como un niño, o que es inmaduro y de poco carácter. Decir que una persona es “racista”, casi siempre implica sentir hacia ella un cierto desprecio (aunque quizá la persona etiquetada no tenga nada de racismo entre sus ideas).
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
El coche derrapó. El choque fue inevitable. A duras penas los viajeros salen por la puerta trasera, entre los cortes producidos tras la explosión de las ventanas.
Están aturdidos, en estado de shock. Luego, en el hospital, más serenos, recuerdan la secuencia de los hechos. Es entonces cuando duelen esas decisiones, esos momentos, que llevaron al desastre. Quizá incluso duelen mucho más que las heridas, porque habría sido necesario poco, muy poco, para no terminar el día en un accidente grave.
Fuente: OMPRESS-VIETNAM (17-07-09) En la provincia de Hue los campesinos católicos vietnamitas se enfrentan a fuertes multas si violan la ley de sólo dos hijos por familia impuesta por el gobierno en 1994, según Uca News.
En la aldea de Huong Toan, Catherine Pham Thi Thanh ha sido multada desde 1996 con 3.800 kilos de arroz por haber tenido seis hijos.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Grandes pensadores nos hacen sentir la intrínseca pertenencia del hombre a la verdad, a la belleza y al bien.. Ya conocen muchos de Vds. mi postura, yo necesito la experiencia de los que han visto, de los que han afirmado, de los que tienen algo realmente digno de comunicar. Pero no me voy a referir a tantos y tantos que ha habido a lo largo de la Historia. Voy a centrarme en personas, en tres respuestas próximas a nosotros, de los que cualquiera de Vds. puede encontrar su testimonio, y que están en nuestra cultura actual. Me salen tres ingleses, porque los estoy leyendo y releyendo con verdadero entusiasmo: Lewis, Chesterton y Elliot. Creo que estos tres autores, tres convertidos a la alegría de la fe, sienten la intrínseca pertenencia del hombre a la verdad, a la belleza y al bien, el horizonte de incondicionalidad en los que estamos instalados.
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Crece continuamente el número de enfermos incurables y de ancianos que no pueden valerse por sí mismos. Aumentan los casos de niños, jóvenes o adultos que se encuentran en situaciones de invalidez irremediable. Todo ello suscita un sinfín de gestos de solidaridad, de apoyo, de altruismo. Pero no han faltado, en diversos lugares del mundo y con gran difusión de algunos medios de información, algunos casos en los que se ha pedido el recurso a la eutanasia.
Por Carmen Pérez Rodríguez
La mamá de Nátan, la mamá de Belén, la mamá de Cristian, la mamá de Salva, la mama de Kevin, la mamá de Sara… Es verdad que si ya son chicos más mayores sale decir: la madre de Jorge, la madre de Pablo, la madre de Pepe, la madre de Anca, madre de Pascual, de madre de Manuel. Mamás, madres que saben lo que es no sólo dar a luz al hijo, sino cooperar, como dice mi amiga Isabel- aunque ella es al revés, es la hija la que está con su centenaria madre- “cooperar con Dios”, en el momento que sea, y en la dificultad que sea en la vida del hijo. Son todas madres concretas a las que conozco, de las que aprendo constantemente, con las que sufro y gozo, con las que experimento lo mejor de la vida, lo que merece la pena, lo que es digno de ser vivido. Madres en las que he visto que son el socorro perpetuo de su hijo, la ayuda, la protección. Madres en las que ves y comprendes lo que es realmente una madre y porque Dios ha querido una Iglesia Madre y una Madre que fue Iglesia naciente, y siempre, ya, Iglesia. No se molesten los padres de ninguno de los chicos que he nombrado. Es que hoy me centro otra vez en la madre para sentir la piedad filial que estalla en la multitud de fiestas y advocaciones marianas: desde el día primer dia del año, la Madre de Dios, hasta la Inmaculada Concepción, la Madre de la Esperanza, la Madre de la Natividad, la fiesta de la Sagrada Familia, en diciembre.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Se dice que tenemos los ojos delante, enfrente, porque es más importante ver hacia delante que hacia atrás. Todos los encuentros con Jesucristo, que se cuentan en el Evangelio, sea Mateo, Nicodemo, Zaqueo, Samaritana, Magdalena, el ladrón en el momento de su muerte, suponen eso: ver el momento presente, asumir toda nuestra realidad y marchar hacia delante. Sí, asumir lo que se ha hecho, porque nuestra vida es consecuencia de las respuestas que hemos ido dando, somos responsables de ellas, y hemos de hacernos cargo del momento presente y caminar hacia delante. Para esto es fundamental la fuerza de nuestra autoregeneración: el arrepentimiento. Es la fuerza de la aceptación y del reconocimiento sano, vigoroso, veraz, positivo que nos pone en marcha por el camino correcto. En el mensaje de Jesucristo, en su enseñarnos a vivir, nos llama a que nos arrepintamos de lo que no nos hace bien, de lo que no nos produce bondad, mansedumbre, misericordia, alegría, confianza, paz, hambre y sed de justicia. Las bienaventuranzas, sólo posibles de vivir y experimentar en el camino firme y seguro del arrepentimiento. Porque el arrepentimiento real esta lleno de alegría y confianza, de luz y de serenidad, de gratitud y estímulo. Viene de un corazón lleno de la convicción de que Dios es Padre y quiere lo mejor para sus hijos. El arrepentimiento es regocijo y mirada confiada hacia delante. Es una respuesta de todo nuestro ser, y expresión de nuestra interioridad. El arrepentimiento lleva consigo ciertas actitudes de las que está preñado.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Martín Buber pensador judío austríaco, murió en l965, es muy conocido por su filosofía de las relaciones entre el hombre y el mundo. Las describe como abiertas y en mutuo diálogo. Su propósito fundamental es la relación entre el hombre y la eterna fuente del mundo, Dios, el Tu por excelencia que fundamenta y apoya la existencia diaria. Otra de sus obras, también muy conocida es ¿Qué es el hombre? En esta obra empieza replanteando las cuatro preguntas fundamentales hechas por Kant en el siglo XVIII: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? ¿Qué es el hombre? No voy desde luego a analizar cada una de las preguntas que me sería completamente imposible, porque ya según como hagamos la formulación supondría todo una interpretación del ser humano. Sencillamente pensar qué contestaríamos nosotros ante cada una de estas cuatro preguntas. Kant dice que a la primera pregunta responde la metafísica, a la segunda la moral, a la tercera la religión y a la cuarta la antropología pero que en realidad a la cuarta se pueden reducir las otras tres. ¿Qué es el hombre que puede saber, debe hacer y le cabe esperar?
Por Carmen Pérez Rodríguez
Sencillamente van unidos: el bien que puedo hacer y la alegría ¿Tengo mucho que hacer para pensar esto que me puede parecer teórico? Pues me merece la pena pensarlo porque es en lo que va mi paz y serenidad interior, mi estar bien conmigo mismo. No es una teoría, es una experiencia al alcance de la mano y en cada momento. Porque experimentalmente solo me da alegría el bien que hago, sea en el trato con los demás, sea procurando que mi trabajo sea una obra bien hecha, un verdadero servicio, sea ayudando a solucionar las mil pequeñas cosas de la vida. Pero no se plantearme el bien y la alegría sin la fe en un Dios que me ama y que quiere, como un Padre para su hijo, lo mejor para mí. La fe y la esperanza son las coordenadas para vivir. El pesimismo no consiste en cansarse del mal que sentimos nos ocurre, sino que es producido por el bien que no hacemos. O por el hastío de la falsa alegría. Cuando por la razón que sea, lo bueno de la familia, del grupo de trabajo, de los amigos, deja de funcionar, todo a nuestro alrededor empieza a declinar. Es como si los alimentos no alimentaran, los remedios no curaran y no sintiéramos las bendiciones. Todo es consecuencia de que en esos momentos no pensamos en el bien que podemos hacer, y precisamente en esa situación.
FEDRIGO GANÓ LA ETAPA DE LOURDES
(Desde El Cañamelar de Valencia, José Ángel Crespo Flor).- Pierrick Fedrigo (Bouygues) fue más listo que Franco Pellizotti (Liquigas) en la línea de meta de Tarbes y se llevó la novena etapa del Tour de Francia tras completar una escapada de unos 149 kilómetros. El galo y el italiano se defendieron del duro ritmo impuesto por el pelotón en el último tramo de la etapa y lograron llegar con algo más de 30 segundos de ventaja para despedir Los Pirineos. El cántabro Óscar Freire abrió la entrada de un pelotón nutrido con 90 corredores, entre ellos todos los favoritos, muy inactivos. En el sprint de Lourdes, tras los dos escapados, el corredor español José Iván Gutiérrez ocupó la tercera posición.
Fuente: OMPRESS-HONDURAS (10-07-09) El director de Radio Progreso, Ismael Moreno, informó por carta que a raíz del golpe de Estado que tuvo lugar a primeras horas del domingo 28 de junio, la Radio Progreso fue intempestivamente invadida por un contingente de unos 25 militares. El grupo penetró en todas las instalaciones, mientras el personal estaba transmitiendo noticias sobre este acontecimiento político.
Los militares les obligaron a interrumpir totalmente la programación.
Mientras los militares estaban dentro de las instalaciones, un numeroso grupo de manifestantes rodeó las mismas exigiendo poder entrar para defender la radio y a todo su personal. Por suerte, y gracias a diversas mediaciones, se evitó que la confrontación llegara a extremos más violentos.
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Si Dios me concediese ver mi alma tal cual es, quizá sentiría una pena profunda al descubrirla tan llena de egoísmo, de maldad, de pecados. Quizá me dominaría un sentimiento de terror ante tanta oscuridad, tanta miseria, tantas cobardías.
Pero si Dios me concediera ver mi alma plenamente, en toda su pobreza y en toda su riqueza, descubriría también que está envuelta por un Amor inmenso, misericordioso, magnífico. Vería con claridad que Dios me ama.
Desde El Cañamelar, José Ángel Crespo Flor
Aprovechando la firma del Santo Padre Benedicto XVI a la última encíclica, totalmente social, 'Caritas in Veritate' del que los diversos medios ya se han encargado de profundizar sobre ella e incluso de encuadrarla en un marco social y político queremos hacernos eco en este blog de las diversas Encíclicas que, sobre el Santo Rosario, su práctica y devoción, han escrito y firmado los diversos pontífices. Las queremos recordar para hacer ver la importancia que aún hoy en día tiene esta Plegaria, para algunos pasada de moda y denostada, pero para los otros - que son siempre la gran mayoría- el Santo Rosario sigue siendo la mejor forma de revivir, recordar y sobre todo, reforzar lo que tantos y tantos cristianos sienten cuando rezan una parte del Santo Rosario.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Lo comentábamos un día unos amigos ante dos situaciones completamente distintas vividas por dos personas, una de triunfo, éxito, dinero, externamente le “van las cosas materiales bien”,y otra no digo de fracaso, exactamente, pero si de dolor, dificultades, problemas. Desde luego la reacción, la manera de estar, la actitud de una y otra, el trato, la expresión o no de paz, la cercanía o distancia, expresan cual en el fondo es más feliz de las dos, y cual es más para envidiar en el sentido de querer ser como ella, de dar gracias por encontrarse con una persona así, y que realmente sirve de referencia, de luz. En esta vida no hay éxitos ni fracasos solo consecuencias. Quizá lo oímos y no nos convence, pero ¡cuantas veces lo vemos en la vida¡
Por Carmen Pérez Rodríguez
Voy a arrancar hoy con un término de Ortega y Gasset que me dice mucho: vivencia. Yo soy mis vivencias, me experimento en mis vivencias. Vivencia: ese hecho concreto de experimentar algo, el hecho de vivir, de estar vivo. Pensar, amar, sentir, tender, anhelar, comprender, juzgar. La vida es el conjunto de vivencias. No son sólo acontecimientos sin más lo que ocurre. Es necesario darnos cuenta de ellos en nuestras vivencias: “sentirse vivir en las circunstancias y situaciones concretas. Vivir es saberse encontrar en el mundo. Las cosas no son sólo cuerpos, nos afectan, Cada uno de nosotros construye su mundo, que es, en suma, el conjunto de cosas que nos afectan. Es un hecho que para cada uno de nosotros la realidad radical es “mi vida” y en mi vida se me da todo. Esta vida son mis vivencias, los contenidos de mi vida, el conjunto de actos y sucesos que nos toca vivir.
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
En las discusiones sobre el aborto hay pasión y hay argumentos. A veces más lo primero que lo segundo. No nos puede dejar indiferente el que una mujer, una madre, sufra tanto ante un embarazo, se encuentre sola, tal vez presionada, y decida, por sí misma o por miedos, terminar con todo, acceder a un aborto.
En estas discusiones no falta quien acuse a los enemigos del aborto de usar su “ideología” para imponer su punto de vista a toda la sociedad. En esta acusación hay dos aspectos importantes.
Primero, un desprecio hacia la noción de ideología, una palabra no siempre bien traducida, pero que podríamos entender como un modo de pensar particular que puede llevar a imposiciones sociales excesivas.
El Levante del Centenario traspasa ya las fronteras. La bufanda de la temporada 1909 - 2009, bendecida por el arzobispo de Valencia mons. D. Carlos Osoro, ya está en el museo de Lourdes.
Con ocasión de la peregrinación de la Hospitalidad Diocesana Valenciana al Santuario de Lourdes donde el 11 de febrero de 1858 (hace por lo tanto 151 años) la Virgen Inmaculada se le apareció a Bernardita, aparición que volvió a hacerse durante 17 veces más hasta completar las 18, y gracias a la colaboración del periodista, socio y accionista del levante UD. José Ángel Crespo, uno de los 1500 peregrinos que acudieron hasta el Santuario francés, la bufanda del centenario está ya en el museo de Lourdes.
Por Carmen Pérez Rodríguez
¿Nunca hemos experimentado que necesitamos un viraje completo en nuestra vida? A lo mejor es lo que estamos necesitando realmente. Un viraje: un cambio de dirección, de orientación en las ideas, intereses, conducta, actitudes. Un viraje que hace vacilar todos nuestros esquemas, falsas seguridades, porque necesitamos enfrentarnos a todo de otra manera. O a lo mejor, en determinados momentos, intensos, ricos, nos parece haber realizado ese viraje porque vemos y sentimos que ahora estamos en el camino bueno, en la dirección conveniente, entendemos las cosas de otra manera, vemos con otra luz. Nuestro interior se esponja como si ese fuera el aire que necesita respirar y el horizonte en el que tiene que vivir. Sentimos como una libertad interior y otra manera de estar ante nosotros mismos, ante los demás y ante las cosas. Aunque haya otros momentos inseguros, sabemos donde está la realidad, lo que realmente nos hace bien, eso se sabe en el interior, y precisamente es lo que nos abre a nosotros mismos, a nuestra identidad. Es un viraje que nos permite mirar a la tierra y al cielo de frente. Pensemos en una situación concreta. Por ejemplo, nos ponemos con toda la verdad de que seamos capaces ante las Bienaventuranzas de Jesucristo y sentimos que hacen vacilar todos los valores de nuestro entorno, porque a partir de ellas hay que dar un viraje completo para ver lo que significan en nuestra orientación en la vida y en la vida diaria; en todos los instantes de la vida. No sólo en determinados momentos, sino siempre. Ponernos ante ellas sin ningún dualismo, ni separación. Son felices, son bienaventurados los señores de un nuevo orden, aquellos en los que en su interior arraiga el silencio, la humildad, la bondad, la claridad y paz ante Dios. El sermón de la Montaña es lo más grande que se ha dicho sobre la existencia de los hombres. Es la profunda justificación de nuestro vivir. La patente de nuestra dignidad. La señal de que podemos ser lo que sin saberlo de manera consciente anhelamos. Ninguna situación terrena puede darnos la garantía que nos dan las palabras de Jesucristo que es Quien realmente nos conoce y sabe lo que necesitamos. Para eso vivió y vive. Claro que en las Bienaventuranzas se percibe algo diferente, una potencia superior. No son enseñanzas de una moral superior, sino que son la proclama que da a conocer la grandeza de los hijos de Dios.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Hay días que siento muchísimo que esto sea un monólogo, aunque con algunos de Vds. hable después de esta ventana. Lo bueno sería que hoy esto fuera un diálogo en el pleno sentido socrático. Lo que estudiábamos hace tiempo Juanma, Sergio y yo. Una pregunta en la que nos ayudara primero la “ironía”, ese arma terrible de Sócrates contra la jactancia del ignorante que no sabe que lo es, y por eso se resiste a examinarse a si mismo y a reconocer sus propios límites. Una sacudida, que es como un torpedo marino. Nos sacude del torpor y nos comunica la duda que nos obliga, desde nuestro interior, a la búsqueda, en este caso, de lo que realmente es nuestra verdad cumbre. Esto sería el primer paso en nuestro proceso de liberación y encuentro con nosotros mismos. Y el segundo paso sería pensar juntos, dialogar. Un diálogo basado en una buena relación que nos garantiza la libertad de la búsqueda de algo que realmente nos importa, y en la que daríamos a luz lo mejor de nuestro interior y nos pondríamos en claro con nosotros mismos y con los demás. Porque el individualismo no es bueno, el diálogo tiene que llevar al reconocimiento del valor de la persona y de nuestras relaciones.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Otra vez soy como portavoz de un amigo, es el mismo que nos decía: ¡no más esa escalera¡ ¿Recuerdan? Ya les dije que era toledano, toledano. Se refería a la escalera metálica que aparece en Zocodover el día del Corpus. A quien corresponde, por favor no más esa escalera de andar por casa, no vuelvas a castigarnos con la visión de esa escalera. Ahora se pregunta con esa buenísima ironía que tiene ¿Un corpus laico? Es un hombre culto y crítico, en el mejor sentido de la palabra, yo le digo que donde pone el ojo pone la bala. Muchas veces le pregunto su opinión y su manera de pensar sobre todo tipo de cuestiones que salen a la palestra. Lo que ahora ha mandado a los periódicos es esa pregunta que se formula ¿Un Corpus laico? En vísperas de la Semana Grande del Corpus, oí decir en una emisora de radio que era deseo de la concejala de Juventud y Festejos, que “el Corpus fuera más laico” ¿Más laico? ¿Qué habrá querido decir? ¿Un Corpus más laico? Una contradicción en sus propios términos. ¡Ya está¡ ¡Ya caigo¡ Bautizos civiles, comuniones civiles, pues un Corpus laico o civil.¡Genial¡ La cuadratura del círculo. Si lo que quiere decir y desear es que haya más charangas callejeras, más actuaciones musicales, etc, ya las hay, las ha habido siempre y muy completas. No quiero pensar que lo que le gustaría sería introducir comparsas carnavalescas en la procesión en sustitución o como complemente o alguna cofradía. No creo que sea ese su pensamiento.
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
El año sacerdotal convocado por el Papa Benedicto XVI es un especial momento de gracia.
El año inició el 19 de junio de 2009, solemnidad del Sagrado Corazón y jornada de oración para la santificación de los sacerdotes. Terminará, Dios mediante, en la misma solemnidad, el 10 de junio de 2010.
La Iglesia aprovecha así un aniversario importante: el 4 de agosto de 2009 se cumplen los 150 años de la muerte de san Juan María Vianney, patrono de todos los párrocos del mundo. Pronto será proclamado por Benedicto XVI patrono de todos los sacerdotes.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Para todo, ante nosotros mismos y ante los demás, la clave es mostrar y reconocer el hombre que hay en nosotros. Reconocernos. ¿Qué imagen de hombre llevamos dentro? ¿Qué imagen de la humanidad es la nuestra? Teófilo de Antioquía expresó en un debate la raíz de lo que quiero decir: Si tú me dices: «Muéstrame a tu Dios», yo te diré a mi vez: «Muéstrame tú al hombre que hay en ti», y yo te mostraré a mi Dios. Muéstrame, por tanto, si los ojos de tu mente ven, y si oyen los oídos de tu corazón. Pues de la misma manera que los que ven con los ojos del cuerpo perciben con ellos las realidades de esta vida terrena y advierten las diferencias que se dan entre ellas —por ejemplo, entre la luz y las tinieblas, lo blanco y lo negro, lo deforme y lo bello, lo proporcionado y lo desproporcionado, lo que está bien formado y lo que no lo está, lo que es superfluo y lo que es deficiente en las cosas—, y lo mismo se diga de lo que cae bajo el dominio del oído —sonidos agudos, graves o agradables—, eso mismo hay que decir de los oídos del corazón y de los ojos de la mente, en cuanto a su poder para captar a Dios, para captar lo bueno”. Ahí está el problema muéstrame al hombre que hay en ti. Muéstrame al hombre que eres y se verá cual es tu relación con Dios. Y también Según sea tu relación con Dios así serás.
Por Carmen Pérez Rodríguez
Quizá muchos de Vds. han visto la película de Los diez mandamientos, fue la última que dirigió Cecil B. de Mille, un director que se distinguió por su tendencia a lo grandioso, a lo colosal. La gran espectacularidad y magnificencia de esta película han sido mundialmente reconocidas. Fue rodada en Egipto y en el monte Sinaí, sus decorados son impresionantes. El mismo Cecil B. de Mille hizo la presentación. Se apagaban las luces y empezaba a sonar una música. Un minuto después paraba la música y se iluminaba la pantalla apareciendo él en el escenario: Señoras y caballeros, jóvenes y ancianos. Es posible que sea un proceder insólito, hablarles antes de la proyección de un film, pero es que su tema también es insólito, la historia del nacimiento de la libertad, la historia de Moisés. Como todos Vds. saben, la Sagrada Biblia omite unos 30 años de la vida de Moisés. Ese período abarca desde que tenía tres meses, cuando fue hallado a la orilla del Nilo por Bithia, la hija del Faraón, quien lo adoptó y crió en la corte de Egipto, hasta el día en que él se enteró de que era hebreo y mató a un egipcio. Para llenar el vacío de esos años hemos recurrido a ciertos historiadores tales como Filón y Josefo.
Por Carmen Pérez Rodríguez
El credo no es de ninguna manera una cantinela infantil. Una lista de palabras que aprendemos más o menos convencionalmente de memoria y luego repetimos cuando “toca” soltar la cantinela. No es algo que hay que repetir. Ha sido una persona no creyente, a la que se unieron más, las que me han suscitado una reflexión y un examen sobre lo que llamamos el “credo”, sobre como pronuncio y digo realmente: Creo en Jesucristo… y si hago una profesión convencida de lo que es fundamental para el cristiano. Decir “lo creo”, o “ya lo creo que sí” lo utilizamos corrientemente en la vida para cosas evidentes, aunque no sea importantes. ¿Pero como digo creo en las verdades de mi fe, desde mi fe en un Dios Padre, todopoderoso, creador, hasta en la Iglesia, en el perdón de los pecados, en la resurrección, en la vida del mundo futuro? ¿Es realmente algo que está en mi vida diaria? ¿Algo de lo que estoy convencida y en lo que me va la vida y por lo que reconozco, veo y juzgo la realidad?
Lunes, 13 de febrero
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo
Urbano Sánchez García
Rodrigo del Pozo Fernández
JC Rodríguez, A Eisman