El Rosario concluyó con una oración que el Papa Juan Pablo II compuso en su viaje a Lourdes en 2004
(Desde El Cañamelar, Valencia, José Ángel Crespo Flor).- Han pasado ya cinco años y parece que fue ayer cuando el recordado Papa Juan Pablo II visitó Lourdes. Todavía recordamos en nuestras mentes esos intensos momentos de oración ante la Gruta de Massabielle, donde en 1858 La Inmaculada se le apareció a Bernardette.
El Papa sabía que era tal vez su última oportunidad de viajar a Lourdes y no quiso desaprovechar esta oportunidad. Lo hizo como un enfermo más y lo hizo como tantos otros que peregrinan a Lourdes, para dar gracias a La Señora por todo el bien que le había hecho. También quiso que viésemos en él a un enfermo pero al mismo tiempo a un hombre que ponía la enfermedad al servicio de los demás y que hacia de esta un regalo de Dios. ¡Ese es el gran mensaje que Juan Pablo II quiso dejarnos de esta peregrinación!. Bernardette también es un gran ejemplo de cómo a través de la enfermedad uno puede llegar a alcanzar la Gloria del Cielo.
Como feligrés de Nuestra Señora del Rosario no me canso en airear todo lo que tenga algo que ver con esta devoción y con esta practica. realmente considero importante hacer un esfuerzo para que el santo rosario reine en nuestras casas y sea la oración que, al termino de la jornada laboral, reúna a las familias.
Pero no basta con airear y publicitar su rezo, los sacerdotes, los que tienen la responsabilidad de dirigir las parroquias, tienen la obligación de hacer del rezo diario del Santo Rosario una preparación adecuada para participar más y mejor de la Eucaristía.
Les dejo ahora con la oración que Juan Pablo II compuso en Lourdes, precisamente en la peregrinación de 2004. Hace ahora cinco años. Hagánla suya y recenla al termino del Santo Rosario. Seguro que les sienta mejor porque de paso recordarán a Juan Pablo II, un papa que hizo del rezo diario del Santo Rosario una de sus prácticas de piedad a la que no faltaba un sólo día, a pesar de sus muchos compromisos a los que tenía que dar una pronta y certera solución.
Les dejo ahora con aquella oración que compuso en Lourdes el papa Juan Pablo II.
¡Dios te salve María, mujer pobre y humilde, bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nos asociamos a tu himno de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la liberación total del hombre.
¡Dios te salve María, humilde servidora del Señor, gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel, morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la voz del Espíritu,
atentos a sus llamamientos en la intimidad de nuestra conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
¡Dios te salve María, virgen dolorosa, Madre de los vivos!
Virgen esposa ante la Cruz, nueva Eva,
sé nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a transmitir el amor de Cristo,
enséñanos a permanecer contigo
junto a las innumerables cruces
en las que tu Hijo todavía está crucificado.
¡Dios te salve María, mujer de fe, primera entre los discípulos!
Virgen, Madre de la Iglesia, ayúdanos a testimoniar siempre
la esperanza que nos habita,
teniendo confianza en la bondad del hombre
y en el amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo, desde el interior:
en lo profundo del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
AMÉN
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis