Por Carmen Pérez Rodríguez
Es un libro de Olivier Clerc, Este pensador, traductor y editor francés es especialista en desarrollo personal. En sus libros trata de los más diversos problemas, pero siempre con el mismo objetivo: contribuir al equilibrio de la persona, hacernos ver, a través de pequeños relatos llenos finura y delicadeza las grandes cuestiones sobre la condición humana. Este libro en concreto, La rana que no sabía que estaba hervida, ha tenido gran éxito y se ha editado en varios países. El lenguaje simbólico que emplea el autor es un medio que induce a la reflexión. Está en la tradición de las fábulas de animales y plantas, y en siete lecciones de vida, como puede ser una rana en una olla hirviendo, o un brote de bambú que tarda en salir, nos ayuda a penetrar en el complejo mundo que nos rodea. Y todo esto para hablar del ser humano. Hoy nosotros nos centramos en La rana que no sabía que estaba hervida. Es la primera fábula y la que da nombre al libro. El autor se sirve de esta fábula para advertirnos de los cambios que se van produciendo poco a poco a nuestro alrededor sin que nos demos, en concreto en la perdida de valores de nuestra sociedad. Todo pasa lentamente, no percibimos los cambios, y solo nos damos cuenta en determinadas situaciones. Nuestros valores, nuestras relaciones, nuestras convicciones y principios se deterioran día a día pero no somos conscientes. Las consecuencias son funestas, y dañan, infectan gravemente nuestra salud y nuestro entorno familiar, laboral y social.
La fábula es la siguiente: en una cacerola nada tranquilamente una pequeña rana. Se enciende un fuego bajo la cacerola y el agua se pone tibia. La rana lo encuentra agradable y sigue nadando. La temperatura del agua va subiendo. El agua está caliente pero la rana todavía se encuentra bien aunque ya un poco cansada. La temperatura sigue subiendo y la rana aún sigue estando bien pero cada vez más cansada, sin embargo sigue sin asustarse. Poco a poco empieza a encontrar el agua desagradable, está muy debilitada, lo soporta y no hace nada. La temperatura sigue subiendo hasta que la rana termina simplemente cocinándose y muriendo. Si la rana fuera metida directamente en el agua a 50 grados, con un golpe de sus patas hubiera inmediatamente saltado fuera de la cacerola. Es nuestra situación. No vamos notando lo que pasa, pero nos vamos insensibilizando, y lo que ocurre deja indiferentes a la mayor parte de las personas. En nombre del progreso, de la técnica, de las mal llamadas libertades individuales, es constante el ataque a la dignidad, a las convicciones morales y religiosas, a la integridad de la persona. Nos van cocinando lentamente y con la complicidad de las mismas víctimas, inconscientes o incapaces de defenderse, se va matando la propia humanidad, la propia identidad, los valores. Y ante estos ataques a la vida, a la familia, a los principios y convicciones morales y religiosas, fundamentales en la sociedad, no se suscitan reacciones firmes como saltar de la cacerola en la que nos están cociendo, ni se toman medidas preventivas, eficaces. Sencillamente la sociedad vive en esas condiciones decadentes y dramáticas, dejándose cocinar y asesinar. Pero cada uno de nosotros tenemos el “aquí y ahora” en nuestras manos, demos un saludable salto.
Es una amarga lección lo que está ocurriendo con el aborto, con la eutanasia, con la huida de la responsabilidad, del sacrificio, con la prostitución de la sexualidad, con la destrucción de la familia. Sobre todo a los niños, adolescentes y jóvenes los “están cocinando”, están destruyendo su infancia, su adolescencia y su juventud. Toda la sociedad está debilitada, y medio muerta, metida en una gran olla No puede hacerse cargo la autoridad de lo que es asunto de conciencia, del ejercicio de la libertad. Su ideología, sus ramplones reduccionismos ocultan que existen valores incondicionados, que pueden ser conocidos. Se oculta por tanto que hay una verdad, que los valores se reúnen en la elevación de lo que se llama “el bien”, lo bueno, y que esto ha de realizarlo cada uno en su vida. La realización de los valores como el sentido sagrado de la vida, la fidelidad, la justicia, el respeto, el ánimo, el esfuerzo, el trabajo, la aceptación, la entrega generosa, llevan al hombre al meollo de su propia humanidad. No queremos una moral de lo prohibido, todo lo contrario. El saludable salto que cada uno podemos dar de esta olla nos lleva a hacer justicia a la elevación de lo que el hombre es capaz, a la grandeza y dignidad de su naturaleza. Nada de normas externas, sino la realización de lo que de veras hace a la persona ser persona. Ya Platón veía que el conocimiento del bien es motivo de alegría. Nuestra conciencia más profunda nos testimonia: somos personas. No puedo echar a perder mi dignidad. Los valores los realizamos por la responsabilidad de nuestra libertad. Nadie puede quitarnos el situarnos ante nosotros mismos con la sinceridad del juicio moral. Nadie puede quitarnos la responsabilidad de nuestras acciones, y lo que hagamos nos pasara factura o nos enriquecerá. Esto no se establece por decretos, ni con mal llamadas leyes. Nadie puede realmente decir “yo” de modo autónomo, sin estar religado a nada ni a nadie, ni por lo que establezca un gobierno o parlamento, la ideología o el pensador de turno, sino sustentado por ese Tú que es Dios. Mi yo real es desde Dios.
Los comentarios para este post están cerrados.
Es una amarga lección lo ocurrido con el divorcio. prohibido en base a unas versiones, traducciones, interpretaciones, de unos textos? Identificarse con la dictadura fascista? Satanizar a Romero y Ellacuría? El ecumenismo, unión de las iglesias cristianas, ya es un residuo sin mucho interés. Contacta con Panikkar, con franciscanos, dominicos, carmelitas, salesianos, claretianos, todos ellos en las antípodas de cierta jerarquía publicitada, y de los kikos. Varios papas han comulgado con Taizé cuando era calvinista Hoy es católico
"Un mensaje de pésame del Papa fue la única lectura religiosa. Pero el texto que hizo correr las lágrimas fue las reflexiones sobre lo efímero de El Principito." La Voz de Galicia, 04.06.09
Lo real desde Dios.
Martes, 29 de mayo
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis