En cristiano

La afirmación por excelencia

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Por Carmen Pérez Rodríguez
He disfrutado pensando en la fuerza que tiene la palabra “afirmación”. Porque la afirmación a la que me voy a referir es la afirmación por excelencia. La afirmación que es la base de todo. Una afirmación sin la cual todo lo demás es vano. Entendemos fácilmente que la afirmación es la aceptación de una creencia como verdadera. Pero lo que quiero decir implica mucho porque hablo de una afirmación que es la manifestación de un conocimiento, de un asentimiento, de una realidad. Eso es, un asentimiento que radica y está en conexión con otras proposiciones, con otros juicios, en realidad, también con otras afirmaciones. No nos vamos a meter en diferenciaciones sobre el asentimiento. Sencillamente ponemos ante nosotros lo que cualquiera entiende por una afirmación, un asentimiento y lo que supone. Hablamos de una afirmación que hace referencia al conocimiento y a la verdad, es decir a la relación del conocimiento con la realidad. Hablo de la afirmación por excelencia, que tiene consistencia propia porque ella ayuda a comprender lo que significa realmente el cuerpo humano, la vida humana: La resurrección del Jesucristo, la resurrección del Señor. La afirmación de la resurrección de Jesucristo es una convicción basada en un hecho, en un acontecimiento real, y no un mito o una concepción, una idea inventada por los Apóstoles o producida por la comunidad de los primeros cristianos. Es la verdad, la afirmación contundente de la fe en Cristo. La afirmación paulina: si Cristo no resucitó nuestra fe es vana. ¿Pero que es esta afirmación si no sentimos y nos abrimos a la realidad de lo que significa? Porque esta afirmación renueva, transforma la vida. Si doy mi asentimiento a esta afirmación supone toda una serie de juicios y afirmaciones sobre el sentido de todo, y sobre la realidad cotidiana.
Si tenemos en nuestras manos la partitura del Mesías de Händel ¿qué tenemos? Sencillamente la partitura, ese texto que mediante un lenguaje propio, llamado sistema de notación, nos indica cómo debe ser interpretada una composición musical. ¿Verdad que notamos la diferencia para nosotros los profanos en tener entre nuestras manos solamente la partitura y escuchar El Mesías de Händel? ¿Cómo es posible que todo eso de lo que apenas conocemos sus nombres, pentagrama, notas musicales, figuras, bemoles, sostenidos etc. den como resultado la interpretación que nos transmite el concertista? Lo que ha producido esta afirmación de la resurrección lo podemos sentir en esa tercera parte del Mesías: yo sé que mi redentor vive y que se alzará en el último día sobre la tierra. Y aunque los gusanos destruyan este cuerpo, aún, en mi propia carne, veré a Dios. Porque ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que duermen. Por un hombre viene la resurrección de los muertos. La muerte se ha convertido en victoria. Si Dios está con nosotros ¿quién puede estar contra nosotros? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Si Dios les hace justos ¿quién podrá condenarlos? Sí, es Cristo, que murió, y más aún resucitó, quién está sentado a la derecha de Dios, quien intercede por nosotros. ¡Qué maravilla ese final único compuesto sobre el Apocalipsis¡: Digno es el Cordero que fue sacrificado y nos redimió ante Dios con su sangre, de recibir poder, riqueza, sabiduría, fuerza, honor, gloria y bendición. Bendición y honor, gloria y poder sean con Aquél que está sentado en el trono y con el Cordero por los siglos de los siglos.
Haendel puso música a la afirmación por excelencia, afirmación que a muchos puede parecer inaudita: la resurrección, no como una vivencia subjetiva de los discípulos de Cristo, sino que tiene consistencia propia. Podemos protestar ante esta afirmación, es mejor hacerlo, dice Romano Guardini, pues tenemos derecho a ello. Y a continuación preguntarnos ¿cómo es Dios si ha de ser posible esta Resurrección? Pues Dios es el que se revela precisamente en esta Resurrección. La resurrección de Cristo da a conocer lo que significa verdaderamente el cuerpo humano. El ser del hombre es muy distinto del del animal, y sólo es plenamente lo que debe ser, cuando ya no se le confunde con el cuerpo del animal. Frente a todo lo que se haya afirmado a lo largo de la historia S. Juan presenta dos realidades importantísimas: el Verbo se hizo carne, ha penetrado en la existencia humana hasta el punto de que el ser que ha surgido de esta unión era humano y divino, y la acciones que realizaba este hombre eran realizados por Dios. Y segundo: Cristo ha resucitado. Cristo ha introducido la humanidad en el existir del Hijo del Dios y ha sido admitida por toda la eternidad.
Si Cristo no resucitó todo es vano y nada tiene sentido. La afirmación, la gran afirmación de la vida y de la muerte, es la resurrección de Cristo. Y a su luz hay que entender absolutamente todo.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Wikipedia YouTube 19.07.10 | 21:03

    That Vwf is incredible.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Youtube - Wikipedia YouTube

    Wikipedia YouTube

  • Comentario por Jovi 11.05.09 | 11:59

    genial. Cristo ha resucitado y está vivo. Ha resucitado como primicia de todos los que han de resucitar. Ha vencido la muerte para que nosotros tengamos la vida eterna.

Martes, 29 de mayo

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