Por Carmen Pérez Rodríguez
Aprendí de una persona una lección sobre el PERO, una persona que me influyó en mi formación, y por la que me dejé conscientemente influir. Siento una enorme gratitud hacia ella.. Sí, el pero como conjunción adversativa. Conjunción, su etimología latina es clara “cum” con y “jungo” juntar. O sea el “pero” como palabra que enlaza proposiciones, que junta, que enlaza. Y adversativa, palabra, también del latín, que denota oposición, contrariedad de sentido. O sea conjunción adversativa porque las expresiones que une las contrapone. Ese contraponer dos expresiones puede ser total o parcial, y evidentemente admite cantidad de matices como ocurre siempre en la riqueza del lenguaje. Lo que todos sabemos es que el “pero” es una conjunción adversativa, que expresa una especie de corrección, de restricción, de puntualización. Claro, que todos sabemos esto, lo aprendemos de niños. Newton trabajo en la termodinámica y la acústica, pero su lugar en la historia de la ciencia se lo debe sobre todo a su refundación de la mecánica. Me iría contigo pero no puedo. Esta persona ha hecho esto muy mal hecho pero hay que comprenderla. Sí, sí, eres amiga de esa persona pero no sabes como es. ¡Que distintos “peros”¡
Aquí esta la lección que aprendí ¿Cómo empleo el “pero” en mi vida”?. Es lo de siempre, el pero es un arma de dos filos. Esa persona hacia la que siento profunda gratitud y de la que aprendí tantísimo, y en concreto, ahora, la lección del “pero”, es el Dr. Gomá Muté, catedrático de la universidad de Barcelona. Sus “PEROS” eran geniales, hasta por el tono. “Peros” siempre positivos, siempre esclarecedores, siempre para determinar lo mejor y más preciso. Recuerdo a otra persona que, veía la parte negativa del “pero” y nos decía que no fuéramos de esas personas que van con un “pero” en la boca. Por ejemplo ante la admiración lanzada por alguien: ¡que inteligente es esta persona¡ La expresión torcida del que siempre pone un “pero”: pero hay que ver como es en tal otro aspecto. Vamos ese estilo de manera de ser que siempre “encuentra peros”, “tiene muchos peros”, pone ”muchos peros”, y no precisamente desde una cara positiva, sino desde un disfraz de algo nada bueno interno. Muchas veces son expresión de sentimientos perjudiciales como la envidia, el resentimiento, la cobardía. Cuando ya en la universidad me encontré con este excepcional profesor, entendí mucho más claro lo que de pequeña había empezado a intuir con el “pero”. El empleo del “pero” pone bastante de manifiesto la psicología de la persona y su actitud ante la vida. Incluso me fijo en el empleo de los “peros” en la lectura, por eso me ha venido esta lección que aprendí. Al leer el fragmento del Evangelio de S. Lucas sobre los discípulos de Emaús, el “pero” me ha ayudado a ponerme “contra la pared”. Iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaus. Uno de ellos llamado Cleofás le dijo: nosotros esperábamos pero no ha respondido a lo que esperábamos. Esperaban, pero antes que nada esperaban un libertador de Israel. Hablaba de libertad y verdad pero que el libertador no hubiese querido libertar a los demás ni a sí mismo…Querían a Jesús pero aquel fin repentino, infamante sin gloria, y sin resistencia contrastaba con lo que ellos esperaban… Se compadecían con toda sinceridad de la terrible crucifixión de Jesús de Nazaret, pero al mismo tiempo estaban tentados de suponer que se habían engañado acerca de su ser verdadero. Cuando iban llegando al pueblo, El hizo ademán de seguir, pero ellos le forzaron diciéndole: quédate con nosotros. Ya sienten la esperanza. ¿Verdad que aquí el “pero” expresa estupendamente la situación de estos decepcionados, desilusionados, desesperanzados, y su transforamción? ¿Cuántos “peros” de estos hay en mi vida?.
El “`perooo” de mi querido profesor era de lo más rico, y positivo. Esos alumnos simpáticos que siempre hay en las clases, lo imitaban maravillosamente. “Perooo”..Sus clases estaban a tope, venían de otras facultades a escucharle. Asignatura que él daba, yo la escogía. Nunca le oí un “pero” destructivo, todo lo contrario, era un arma genial en su lenguaje, que ponía de manifiesto su riquísima personalidad, su cercanía con las personas, su profesionalidad, ponía las cosas en su sitio. Creo que es muy gráfico ver como empleamos nuestros “peros”, nos ayudará primero a conocernos a nosotros mismos, también a saber ver, como mi profesor, la realidad con toda fuerza y claridad.
Un último y positivísimo “pero”, este de Jesucristo: Yo pediré al Padre para vosotros el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros y en vosotros está. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mi y yo en vosotros. Bueno, para despedirnos hoy, han sido dos últimos y positivísimos “peros”.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos