Por Carmen Pérez Rodríguez
A través de una fiesta de graduación vamos a encontrarnos con una persona, con la que merece la pena haberse encontrado en la vida. Mi experiencia en el encuentro con ella es de lo más rico. Cuando los alumnos de Bachillerato acaban ese período de su vida se suele hacer una fiesta de Graduación en los Centros. La experiencia de esta mujer, que es esposa, madre y profesora de física me ha gustado mucho y quiero revivirla con Vds. Es una gran propuesta para la vida no sólo de los estudiantes sino de todos a los que nos ha llegado. Conozco a la familia, y es una bendición de Dios para todos los que la conocemos y tratamos.. Un matrimonio con tres hijos, y ahora ha sido precisamente la fiesta de graduación de Laura, la pequeña de la familia. Una niña, que los que los conocemos y queremos, sabemos lo que ha significado en su vida. En un determinado momento de su intervención, saltó el corazón de la madre y dió gracias a Dios por el don de la vida que a veces es un auténtico milagro, como ha sido el caso de su hija Laura, contra todo pronóstico médico y a favor de tantas oraciones de muchos. Públicamente, dijo, quiero dar gracias de Dios y a todos los que habéis hecho posible este milagro. Ya se que cada hijo en la familia es único e insustituible. Pero recuerdo aquello que dice el pequeño de otra familia de seis hijos, hoy ya todo un joven que está trabajando: “mis padres nos tratan a todos igual, es decir a cada uno diferente” ese el es amor, la justicia, la verdad, el encuentro con la persona en toda su riqueza y circunstancias.
Decía esta profesora, esta madre, esta esposa, porque “las personas somos de una pieza”, que no estaba en la fiesta para impartir una clase de Física, algo mucha más sencillo que transmitir el mensaje que pretendía hacerles llegar, con la mezcla de sentimientos y emociones que surgían en su cabeza y en su corazón de profesora, madre y también antigua alumna del mismo colegio en el que durante tantos años ha sido una excelente profesora, que incluye en su más rica acepción el de “educadora”. En realidad en la vida “nos puede educar” todo, y evidentemente el profesor es siempre una referencia fundamental. Todos nosotros seguro que tenemos profesores que han sido y siguen siendo una referencia para nosotros, y su manera de ser, de estar, de comunicar ha ayudado a que descubramos lo mejor de nosotros mismos y nuestras posibilidades. Decía esta profesora a los nuevos bachilleres que habían terminado una etapa muy importante de su vida con todo lo que supone de aprendizaje académico, religioso y de convivencia. A partir de ahora ya se inicia otra etapa, continuación de la vivida, en la Universidad, donde se tiene la ocasión de aprender “el saber universal”, cada uno en la parcela que elija. ¿Verdad que nos gusta todo lo que transmite? Aprendizaje académico, religioso, de convivencia, y el aprender “el saber universal” cada uno en la parcela que elija. Una excelente profesora de física con este profundo sentido humanista. En su intervención hace sentir la libertad y la responsabilidad de cada uno: sólo una pequeña élite de los jóvenes de vuestra edad, les decía, tienen las necesidades básicas cubiertas y además muchos caprichos, la educación y formación académica correspondiente al grado de Bachiller que os permite el acceso a la Universidad para seguir avanzando en cualquier tipo de ciencia, la formación religiosa que os permite conocer a Dios y poder recibir el Don de la Fe, que algunos habéis afianzado voluntariamente a través del Sacramento de la Confirmación y que siempre dará sentido a vuestra vida.
Y ahora, el enfoque de vida que les proponía a estos jóvenes centrado en dos actitudes consecuentes con su situación: gratitud ante el pasado y responsabilidad ante el futuro. Como tenemos poco tiempo hoy solo sentir la necesidad de la gratitud algo tan esencial en la vida. Mañana la responsabilidad. La gratitud la centro en tres aspectos: gratitud por tener una familia que os quiere y os ha cuidado en todos los aspectos: físico, psicológico, intelectual, moral y religioso. Cada hijo es único e irrepetible y siempre amado por sus padres de una manera incondicional. Ninguna decepción acabará con ese cariño, es el único absolutamente gratuito y para siempre. Gratitud hacia el Colegio porque ha sido un elemento importante en el desarrollo integral de vuestra persona. Los profesores os hemos dado lo mejor de nosotros mismos para vuestra formación. Y vuestros compañeros os han enseñado a convivir y a aprender que es la amistad, un valor que debéis defender a lo largo de vuestra vida. Y sobre todo debemos dar gracias a Dios por el don de la vida que nos regala cada día y nos ha permitido llegar a disfrutar de este acontecimiento. Y aquí es cuando recordó el auténtico milagro de su hija pequeña. Por todo esto le parece un error gravísimo que el hombre y sus leyes traten de poner límites al principio y al final de la Vida, que tiene un valor infinito, sagrado.
¿Verdad que la experiencia y todo lo que nos transmite esta mujer, -digo “mujer” con toda la boca llena de respeto, admiración y también de gratitud-, en esa circunstancia que puede parecer tan corriente es una verdadera propuesta de vida? Sería realmente para que cada uno de nosotros comprendiéramos lo que puede ser una persona, una familia, un colegio, una sociedad que predica que la vida tiene un sentido y que el ser humano es el único que tiene el privilegio de preguntarse por ese sentido. Amar tanto la vida que transmitamos, como ella este sentimiento de gratitud a cuantas nos rodean. Hasta mañana.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos