Otra más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
10.05.08 @ 10:00:00. Archivado en José Ángel Crespo Flor, VIDA, TESTIMONIOS, COLABORACIONES
Los Derechos humanos son reconocidos y no pueden ser "inventados", dice el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú

(Desde El Canyamelar de Valencia, José Ángel CRESPO FLOR).- No nos vamos a cansar de abundar sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sobre todo en este año que se cumple el 60 aniversario de su redacción y puesta en practica.
Vamos a tomar para ello las palabras de las autoridades que tiene competencia en esta Declaración Universal y las vamos a presentar a todos ustedes para que en principio les "pique" la curiosidad y después acudan a las verdaderas fuentes (la Declaración Universal de los Derechos Humanos) y la lean, la estudien y la saboreen. Digo esto porque es importante que la hagamos nuestra, de todos ustedes y mía también, porque solos así el mundo dará un cambio radical, nos entenderemos todos mucho mejor y podremos caminar juntos hacia un futuro más fraterno, comunicativo y lo más importante de todo, solidario y en paz.
Pero les dejo con las palabras, mejor aún, con las reflexiones del cardenal Juan Luis Cipriani Thorne porque estoy completamente seguro que con palabras justas, ponderadas y sinceras nos ha alertado en la obligación que tenemos de estudiar, aprender y hacer esa Declaración Universal nuestra, de ustedes y mía.
Pero antes ahí va, a modo de 'aperitivo' el preámbulo de esa Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que en este 2008 se cumplen 60 años.
EL PREÁMBULO DE LA DECLARACIÓN
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
LAS PALABRAS DEL CARDENAL
Durante su programa radial semanal, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, recordó que los derechos humanos son reconocidos, no "inventados" por los organismos internacionales, pues responden al derecho natural y no la arbitrariedad de las convenciones.
"Los derechos humanos se basan en la ley natural, una ley que está inscrita en el corazón del hombre, en las diferentes culturas y civilizaciones", dijo el Cardenal. "Todo hombre los recibe por naturaleza, por el hecho de ser persona, porque están en nuestra propia identidad; y no los da las Naciones Unidas, ni una ley o una ONG", subrayó.
El Purpurado advirtió que el esfuerzo por crear nuevos "derechos" para supuestas "minorías" "corremos el gran riesgo de relativizar y quitarle validez a la expresión 'derechos humanos'".
"Cuando se intentan separar de su origen y reducir a un determinado derecho, hay el gravísimo riesgo de que empiece la manipulación. Esto es lo que a mí me preocupa cuando veo que determinadas instituciones, con el título de derechos humanos, limitan su accionar exclusivamente a derechos políticos de determinado 'color' o ideología. De esta forma están deformando y confundiendo a la gente, porque todos defendemos los derechos humanos", advirtió.
El Arzobispo limeño destacó especialmente el reclamo del llamado "derecho al propio cuerpo", argumentado actualmente por organismos feministas para justificar la legalización del aborto.
"Ese no es un derecho natural, la mujer no se dio por sí sola su cuerpo", dijo el Purpurado, al explicar que la vida humana en el cuerpo de la mujer no forma parte de su cuerpo. "Lo que hay es un derecho a la salud y la integridad física".
El Cardenal Cipriani recordó también que "a muchos derechos humanos corresponden unos deberes humanos y que van unidos; pues muchas veces escuchamos una queja por los derechos que no tenemos y un silencio a los deberes que no cumplimos".
El Arzobispo de Lima señaló que hay existe el derecho a la huelga y a la organización sindical; pero "no existe el derecho a actuar con violencia, maltratando a los demás, interrumpiendo las calles y destrozando la propiedad privada, porque eso no está en ningún derecho humano".
El Arzobispo de Lima afirmó que estas precisiones "buscan definir los principios de una sana convivencia, de un sano pluralismo y de una sana tolerancia, que supone de lado todo lo que sea arbitrariedad o descalificación. Hablo con la Doctrina Social de la Iglesia y con las palabras recientes del Papa Benedicto XVI en Estados Unidos, en las Naciones Unidas", concluyó.
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Luis Javier Moxó Soto
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