Por Melkon

Lo sabemos. Nos conforta saberlo y sabernos en tí. Y saber que todo lo sabes. Esto es algo más que un juego de palabras.
Es la certeza que tenemos cuando estamos ante Tí. Y nuestro deseo es estar más en Tí. Sabemos que sin Tí no podemos ser ni hacer nada. Saberlo no es suficiente. Necesitamos sentir nuestra mendicidad de Tí y la tuya de nuestra entrega. Para que no nos perdamos. Para que ningún dolor ni alegría se pierdan en vano. Para que todo desde Tí recobre su centro, equilibrio y origen primero. Lo sabemos, nada te es ajeno. Todo transcurre, todo pasa. Sólo Tú eres el mismo ayer, hoy, aquí y ahora, siempre. Y así, aunque nuestra existencia tuvo un principio, Tú nos has dicho que si creemos en Tí no moriremos para siempre. Y eso nos llena de confianza, seguridad, paz y alegría en Tu presencia. El final de la vida ya está en Tí, en nosotros, porque el Cielo eres tú. Así, más o menos nos lo recordaba Santa Isabel de la Trinidad hace unos dos o tres días, que no hace falta morirse para estar unidos a Tí, para vivir ya las primicias del Cielo, de nuestra plenitud en Tí. Tengamos más confianza y abandono en tus manos, en Tu Providencia. Porque nada te es ajeno. Y nos amas, y nos cuidas, mucho más que a los pajarillos y flores del campo. Por eso, con san Pablo, te decimos: "En tí vivimos, nos movemos y somos".
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos