Se cumple el 150 aniversario del fallecimiento de Robert Alexander Schumann

(Desde El Canyamelar de Valencia, José Ángel Crespo Flor).- Mucho hemos hablado, aunque nunca es suficiente de Mozart y el 250 aniversario de su nacimiento que conmemoramos a lo largo de este 2006 que estamos viviendo.
Pero no es únicamente este gran artista él único del que se conmemora años.
Tenemos otros ejemplos que, poco a poco, los iremos dando a conocer. Hoy vamos a fijarnos en otro nombre que ocupa un lugar importante en la historia de la Música. Nos estamos refiriendo al alemán Robert Alexander Schumann (Nació en Zwickau, Alemania, el 8 de junio de 1810 y Murió el 29 de julio de 1856, hace 150 años, en Endenich, Alemania).
¡Que suene Schumann en Canterería!
No estaría nada mal que algún domingo en la parroquia de Cantertería se hiciera sonar la música de Schumann. Sería algo así como un homenaje, humilde si se quiere pero sincero de un templo que está haciendo de la Música Clásica, mejor, de sus Audiciones de Música Clásica, su tarjeta de visita sin olvidar eso sí, su santa obligación: ofrecer a todo el mundo el mensaje de Cristo que es un mensaje vivo, edificante y optimista.
Notas biográficas de Robert A. Schumann
Nació como Robert Alexander Schumann en la ciudad alemana de Zwickau, en lo que hoy es el estado federal de Sajonia del Norte. De niño Schumann ya puso de manifiesto sus dotes musicales. Su padre, August Schumann, de profesión editor, le apoyó y le procuró un profesor de piano. A los 7 años Schumann compuso sus primeras piezas musicales. Así, en esa etapa de su vida no sólo componía obras musicales sino que también redactaba ensayos y poemas y de hecho el joven Schumann se identifica tanto con la literatura como con la música. A los catorce años escribe un ensayo sobre la estética de la música.
Ya desde que estudiaba en el colegio absorbe la obra de Schiller, Goethe, Lord Byron, así como los dramaturgos de la Grecia Clásica; pero la influencia literaria más poderosa y permanente es sin duda la de Johann Paul Friedrich Richter. Tal influencia puede apreciarse en sus novelas de juventud, "Juniusabende" y "Selene", de las cuales sólo la primera fue concluida (1826).
Su interés por la música había sido estimulado desde niño al escuchar tocar a Ignaz Moscheles en Carlsbad, y en 1827 a través de las obras de Franz Schubert y Felix Mendelssohn.
Su padre, que tanto había fomentado la educación de Robert como pianista y escritor, fallece en 1826; su madre no aprueba la dedicación a la carrera musical y en 1828 le envía a estudiar derecho a la Universidad de Leipzig.
Pero no tardó en abandonar los estudios para consagrase enteramente a la música.
El abandono de la carrera de concertista
Hacia 1830, Schumann deseaba por encima de todo convertirse en un virtuoso, y admiraba la ejecución de los más admirados concertistas de su época, como Paganini, y Liszt. Por tanto el joven Schumann, de innegable talento como pianista, se empleó a fondo en perfeccionar su técnica de teclado, siendo sólo el azar o el destino lo que le obligó a abandonar este camino y le "obligó" finalmente a convertirse en uno de los más reconocidos compositores de su siglo.
Entre sus amigos se encontraba Friedrich Wieck (padre de Clara, su futura esposa), notable pedagogo musical, que le dio lecciones. Después de abandonar a Wieck prosiguió solo estudiando piano.
Existen varias fuentes que diferen respecto a cómo Schumann dañó su mano derecha en 1830, siendo la más aceptada la de que para fortalecer el cuarto dedo ideó un aparato que de hecho lo inutilizó casi completamente (la musculatura del cuarto dedo está conectada al tercer dedo, convirtiéndolo en el dedo más débil). Otras fuentes citan la cirugía fallida, o incluso los efectos secundarios de la medicación para la sífilis. De cualquier modo, las esperanzas de Robert Schumann de emular a los virtuosos, o tan siquiera de llegar a destacar como concertista, se desvanecieron.
Desde su adolescencia Schumann había compaginado sus otras actividades y sus estudios con la composición, y ya había creado obras importantes, sobre todo para piano, pero también sinfónicas y de cámara. Desde ese momento se entrega con pasión a la composición, y comienza a estudiar teoría con Heinrich Dorn, director de la ópera de Leizpig, y considera la posibilidad de escribir una ópera sobre Hamlet.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Martín Gelabert Ballester
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos