Fuente: ediciones-encuentro.es

Lo que nos interesa, por encima de todo, es el hombre Tomás, el intelectual Tomás; incluso, si se quiere, el santo Tomás; pero no, desde luego, un montón de doctrinas cosmológicas, antropológicas, morales, físicas, filosóficas y teológicas que llegaron a expresarse a través de su pluma en el siglo XIII y que algunos, a veces sin considerar atentamente el perfil actual de los problemas a que se refieren, pretenden darlas sin más como válidas hoy, si es que no perennemente (…). Tomás no fue para nada un fanático de lo tradicional ni un repetidor inmovilista de las soluciones ya trilladas. Tuvo abiertos sus ojos a las realidades de su época, se percató de los problemas, se esforzó incluso en formularlos como tales y en ponderar las razones que avalaban las respuestas que a él le parecían equivocadas. Cuando expresa las soluciones propias, aquellas que le perecen apropiadas, equilibradas y valiosas, no considera haber dado una respuesta enteramente indiscutible, dogmáticamente defendible y válida desde todos los respectos, para todas las circunstancias y en todos los tiempos. Es más, suele considerar una tesis tanto más válida cuanto más haya tenido en cuenta los matices, las razones del opuesto y las excepciones previsibles. Sus soluciones pretenden siempre ser integradoras, matizadas, temperantes. Y además novedosas. (de la Introducción del autor)
José Egido Serrano
Estudió Filosofía en las Universidades Comillas y Complutense de Madrid, en las que obtuvo las licenciaturas correspondientes en Filosofía y Filosofía y Letras. Completó estudios en la Facultad de Filosofía de Munich. Estudió también Teología en la Universidad Comillas y obtuvo el Doctorado en Filosofía en la UNED (Madrid), dentro del programa «Dimensiones de la racionalidad», con el tema «Fe e ilustración. El proyecto filosófico de José Gómez Caffarena» (1997). Catedrático de Instituto, director del Aula de Pensamiento de varios Colegios Mayores Universitarios de Madrid, ha sido también profesor de Iniciación a la Metafísica en la Universidad Pontificia de Comillas y de Filosofía de la Ilustración en la Universidad Carlos III.
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La personalidad más que la "doctrina" de un hombre de innegable influencia en la construcción de nustra Europa es, efectivamente, más interesante "a la luz de nuestro tiempo".
José Egido nos acerca además con exquisito respeto para los que, sin pertenecer al círculo de los filósofos, sí nos sentimos, humildemente, buscadores de la verdad.
Martes, 29 de mayo
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Asoc. Humanismo sin Credos