En cristiano

El valor de unas colillas

17.10.06 | 23:00. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Carmen Pérez Rodríguez
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Por Carmen Pérez Rodríguez

Responsabilidad, en concreto, significa esa exigencia de llevar a cabo la realización de mis posibilidades, “depositar” valor en lo que hago. Lo comentaba en otro artículo, yo hago cada día que lo transitorio sea eterno. Como dice Unamuno: “vivir en el tiempo” pero anclado en la eternidad. La vida como responsabilidad significa siempre un deber. Esto es lo realmente valioso, nada es indiferente. Cada uno tenemos a nuestra disposición un “tipo” característico de ser. Nuestra manera de amar, de odiar, nuestra pretendida indiferencia refleja la personalidad íntegra de cada uno. Y, al mismo tiempo somos accesibles a todos los valores. Estamos abiertos a “todo”. Somos capaces de vicios y de virtudes. Ningún idioma es realmente intraducible. Somos la misma humanidad percibida desde alguna parte, Es toda la ciudad contemplada desde cierto ángulo, dice Paul Ricoeur. En cualquiera de nosotros caben todos los errores pero siempre según la forma inimitable de vida que cada uno hemos ido configurando. Hay tantos modos de ser desgraciado comos hombres hay. Y, claro, cada uno tenemos a nuestra disposición un tipo de liberación, de salvación, de plenitud característica nuestro.

Cualquier hecho, cualquier acontecimiento, cualquier actitud de una persona puede ser una propuesta. Lo importante es lo que somos capaces de reconocer. Hay que saber mirar la realidad. Cierto, lo esencial es invisible a los ojos que no saben mirar porque no”se ve con los ojos sino a través de ellos” como (dice Ortega y Gasset). Por ejemplo un sábado de este mes de octubre en el campo, un día delicioso de vivir y disfrutar juntos los de “Bocatas”, en el que experimentas el origen grande que constituye la vida, con esta visión que lo abarca todo.(¿Qué es “Bocatas”, Asociación pasión por el hombre? Puede buscarse, si interesa, en http://perso.wanadoo.es/bocatas/ ) Y todo esto se siente en la normalidad de cada instante. Narro una situación de lo más sencilla pero significativa. Soy una invitada en esta gran familia, en la que se presiente una gran propuesta llena de vida, de alegría, porque hay “comunión”. Se ha rezado el Angelus, en un clima cálido, en un momento particular en el que sientes el interior lleno de alegría, y en el que todo tiene sentido. Unos avisos que contribuyen al bienestar. Uno de ellos: procuremos no dejar colillas etc. Es tan humano y agradable todo que miro y veo tres colillas. Las cojo con naturalidad, porque como diría Sta. Teresa, hay que “hacer lo poquito que hay en mí”.Yo siento que en una situación de vida así sale lo mejor de uno mismo. Todo encaja y todo tiene su verdadera proporción. Es estupendo vivir con una visión que lo abarca todo. Al acabo de un rato, comiendo y disfrutando enormemente con la conversación de una profesora de derecho de la universidad, por cierto sobre derecho natural, se acerca un chico de veintidós años, y tras un cariñoso y, reconfortante saludo me dice: me has “obligado” a recoger colillas, ni las miraba porque yo tampoco fumo, pero me provocaste. Los que estábamos sentimos un chorro de luz y de frescura. Formidable que reaccionara así ante ¿algo tan insignificante?

“Vida” no significa algo vago, sino algo muy concreto y real como tener unos valores de actitud para recoger unas colillas que no se han fumado. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: “Quien tiene un por qué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Martes, 29 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Junio 2011
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
      12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    27282930   

    Sindicación