En cristiano

La lección de la mariposa

17.10.06 | 22:30. Archivado en TESTIMONIOS, COLABORACIONES, Carmen Pérez Rodríguez
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Por Carmen Pérez Rodríguez

Qué importante es que comprendamos nuestra “misión” en la vida. Las personas que buscan la autorrealización directamente, separada de su misión en la vida, de hecho no lo logran. Es completamente vacía esta autorrealización, como un músico que quiera escribir música sin pentagrama, o un jugador de ajedrez que solo tuviera fichas, y no el tablero. Es significativa “la lección de la mariposa” que me acaba de mandar una muy amiga mía:

“Un día, en una pequeña abertura apareció una oruga; un hombre se sentó a observar a la mariposa durante varias horas, viendo cómo se esforzaba para hacer que su cuerpo saliera a través de aquel pequeño agujero.

Llegó un momento en que pareció que la oruga, a pesar de su esfuerzo, no avanzaba nada.

Parecía que había llegado a un punto en que ya no podía avanzar más.

Entonces el hombre decidió ayudar a la oruga y agrandó el agujero. La mariposa salió sin dificultad. Pero su cuerpo estaba débil, las alas no estaban desarrolladas y las patitas no la sostenían.

El hombre continuó observándola esperando que en cualquier momento se lanzara a caminar y emprendería el vuelo a través de las flores. Pero nada sucedió. La verdad es que la mariposa pasó toda la vida arrastrándose por el suelo. Fue incapaz de elevar el vuelo.

Lo que el hombre, que con toda su buena voluntad quiso ayudar a la mariposa, no entendía es que, al hacer un gran esfuerzo para atravesar el pequeño agujero, los jugos vitales se iban distribuyendo y extendiendo por las partes del cuerpo que requerían fortaleza para volar. Al pasar el agujero sin ese esfuerzo, las alas no recibieron la sustancia necesaria
Si Dios nos permitiera pasar por nuestras vidas sin obstáculos, quedaríamos débiles. No llegaríamos a ser tan fuertes como deberíamos. Nunca podríamos llegar a volar. Algunas veces necesitamos el esfuerzo y la dificultad en nuestra vida.

Yo pedí fuerza...
Y Dios me dió la dificultades para hacerme fuerte.

Yo pedí sabiduría...
Y Dios me dio problemas por resolver

Yo pedí prosperidad...
Y Dios me dió inteligencia y músculos para trabajar

Yo pedí coraje...
Y Dios me dio obstáculos para superar

Yo pedí amor...
Y Dios me dió personas con problemas a quienes ayudar

Yo pedí favores...
Y Dios me dio oportunidades

Yo no recibí nada de lo que pedí...
Pero he recibido todo lo que necesitaba”

Quiero vivir mi vida sin miedo, convencida de que Dios es mi Padre, sabiendo que tiene pleno sentido absolutamente todo lo que me pueda ocurrir ¡De que manera tan genial describe Sta. Teresa en las moradas la salida de la mariposa del capullo¡ Lo que importa es la imagen. Y como dice ella con esa profunda intuición femenina: fui por amor criada, en sus entrañas pintada, si me pierdo, he de buscarme en El. Y siempre me holgaré de verme tan bien pintada. Soy su casa, su morada. Para hallarle buscarle tengo en mi intimidad. No hay cosa a que comparar la gran hermosura de mi interior y mi gran capacidad.


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