(JCR)
A los que llevan puesta la etiqueta de “revolucionarios” parece que se les perdona todo. O más bien se hace como que no se entera uno cuando oprimen al pueblo del que
esa raza de dictadores suele decir que le ama y le necesita. Eso ha pasado con Gadafi durante muchos años. Como ha ocurrido con Ben Alí y Mubarak, el líder libio ha sido un dictador brutal al que se le ha perdonado todo: unos, porque en Libia encontraban petróleo a buen precio y hacían buenos negocios, y otros porque les atraía la retórica del hombre que desafiaba a Estados Unidos con su carácter “anti-imperialista”, otra etiqueta por la que mucha gente simplista se vuelve loca y por la que están dispuestas a dejar de hacer preguntas en caso de abusos contra el pueblo.
Martes, 29 de mayo
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo