(JCR)
Al acercarse la Misa de las familias en la plaza de Colón el próximo domingo 2 de enero volvemos a escuchar estos días declaraciones hablando de los peligros que sufren las familias en España. Hay un peligro que hace sufrir muchísimo a miles de familias en España y del que no recuerdo haber oído hablar mucho (¿o nada?) a los convocantes de este tipo de actos. Me refiero a la situación que sufren miles de inmigrantes en nuestro país que viven alejados de sus seres más queridos porque se les niega el derecho a la reagrupación familiar. Lo más elemental que necesita una familia para que sus miembros puedan viven y crecen en un ambiente de amor y de confianza es, sencillamente, poder estar juntos.
(JCR)
Durante estos días los medios de comunicación españoles presentan resúmenes de los acontecimientos más destacados del año que termina. Es curioso constatar cómo cuando se mira al panorama internacional es muy raro que se mencione a algún país africano. A los medios españoles sólo parecen interesarles dos cosas: el terrorismo de Al Qaeda en el Magreb , con sus secuestros de occidentales, y los piratas somalíes que atacan a barcos en aguas del Índico. Es decir, sólo nos llama la atención África cuando ocurren allí cosas que afectan a nuestros intereses. Pero África está formada por 54 países y durante este año 2010 han ocurrido muchas otras cosas que deberían despertar nuestro interés.
(AE)
Lo confieso, llevo varios meses escribiendo este post y la verdad es que la actualidad no termina de darme razones para que lo termine ya de una puñetera vez. Es más, creo que es pertinente hacerlo en
el periodo “solidario” por excelencia que es la Navidad, donde por algún mecanismo inconsciente nos volvemos un poquito más sensibles para las cuestiones sociales, nos damos cuenta de que cada hijo de vecino tiene su alma en su armario y creemos – pobres de nosotros, dirán algunos – que entre todos si nos da la gana podríamos hacer un mundo mejor. Por desgracia, luego llegan las rebajas de invierno y se nos quitan del disco duro todas esas inquietantes alucinaciones y las metemos en el mismo cajón donde guardamos el espumillón del Belén, esperando ser temporalmente revividas el año que viene en cuanto suene el monótono soniquete de la Lotería nacional. Un curioso mecanismo estacional que debería estudiarse mucho más en los anales científicos de psicología o sociología.
(AE)
La Navidad en esta parte de Uganda no tiene su punto álgido en la Misa de Nochebuena (o del Gallo) y supongo que esto es la consecuencia de los muchos años de inseguridad, cuando los rebeldes sembraban el miedo sobre todo en las
zonas rurales más vulnerables, haciendo imposible que los cristianos pudieran desplazarse a las iglesias durante las horas de oscuridad con unas mínimas garantías de seguridad.
Ahora la Misa se celebra a las 19:30 y parece que la estabilidad que vive la zona desde el año 2006 se va traduciendo en un número creciente de cristianos que asisten a este servicio. Mañana por la mañana, durante las celebraciones del día habrá casi tortas por poder entrar a la iglesia y serán los más rezagados los que se tengan que quedar fuera de los recintos eclesiales.
(JCR)
¿Cómo celebra la Navidad la gente en África? Aunque yo mismo pasé 20 años en Uganda y he visto muchas navidades allí, este año prefiero que sea Denis quien responda a esa pregunta. Denis es sobrino de mi mujer y trabaja como jefe de
contabilidad en una empresa extranjera en Kampala. Cuando le encontré allí hace tres semanas me contó que, como mucha gente en la capital de Uganda, ha estando ahorrando durante varios meses para poder viajar con su mujer y sus dos niños a Erussi, su pueblo natal, unos 500 kilómetros al norte. Ha tenido suerte, porque su jefe le ha dejado su coche para que pueda viajar. No es probable que en Europa nadie hiciera algo así en su lugar de trabajo, pero en Uganda como en la mayor parte de los lugares en África la gente se ayuda y el “hoy por ti y mañana por mi” se vive de esta y otras maneras.
(JCR)
Si aún no se han decidido sobre qué regalo de Navidad van a hacer a algún amigo o familiar, me permito darles un consejo convencidísimo de que acertarán: si viven en Madrid vayan a la sede de Manos Unidas (calle Barquillo, 38) y compren el excelente libro “Cincuenta Historias de Solidaridad”. Recién salido de la imprenta, ofrece cincuenta historias, acompañadas de excelentes fotografías, sobre cincuenta hombres y mujeres que muestran lo mejor del buen hacer de la Iglesia con los más desfavorecidos en lugares como Kenia, Malawi, Angola, India, Filipinas, Brasil, Guatemala o Perú. Es lo mejor que ha podido hacer Manos Unidas –galardonada con el premio Príncipe de Asturias a la Concordia de este año- para celebrar su 50 aniversario: rendir un homenaje a las personas en las que se apoyan para llevar a cabo su labor en la geografía de la pobreza.
(JCR)
Desde el mes pasado en Uganda hay campaña electoral hasta en la sopa. La gran diferencia entre estas campañas en Europa y en África la marca la televisión. Mientras en los países ricos los políticos lanzan sus mensajes y buscan votos utilizando las pantallas como medio, en países como Uganda donde muy poca gente tiene una televisión hay que ganar adeptos yendo pueblo por pueblo, lo que obliga a que la campaña dure varios meses. Además de esta campaña “puerta por puerta”, en Kampala y otras ciudades se encuentra uno con grandes carteles electorales. Uno de los que más me llama la atención muestra al actual presidente, Yoweri Museveni, vestido con una bata blanca visitando un centro público de salud.
(JCR)
“!No queremos irnos de vacaciones!” ¿Habrá en alguna parte del mundo una protesta de estudiantes basada en esta “reivindicación”? En Kitgum, en el norte de Uganda, sí ha ocurrido. Fue el pasado 3 de diciembre, fecha en que todas las escuelas del país se iniciaban las vacaciones de Navidad. En la escuela para niños discapacitados dirigida por la ONG local NUCBACD (siglas que significan Acción Comunitaria del Norte de Uganda por los Niños Discapacitados) sus 126 alumnos se plantaron en el patio y dijeron que ellos no se movían de allí.
(JCR)
Acabo de volver de un viaje por Uganda que me ha llevado a lugares donde viví hace no mucho tiempo. Uno de ellos es Kitgum, una pequeña localidad a
unos 50 kilómetros de la frontera con Sudán donde funciona un hospital misionero que hace pocos días celebró su 50 aniversario. En aquella misión trabajé nueve años durante un periodo muy duro de guerra en el que había emboscadas, ataques con muertos y secuestros de niños a diario. Me ha alegrado enormemente encontrarme con este lugar en paz y con sus habitantes de regreso a sus aldeas. Atrás queda la pesadilla de vivir en campos de desplazados, aunque para la gran mayoría de la gente la pobreza sigue siendo su inseparable compañera.
(AE)
Lo sabíamos o lo podíamos intuir, pero a veces es difícil cuantificar el daño que se hace, aun sin quererlo. En un devastador artículo, Ian Birrel del
periodico The Guardian se hace eco del creciente fenómeno del turismo de voluntarios a corto plazo que quieren “hacer caridad” en instituciones benéficas, si es posible en algún orfanato de niños enfermos de SIDA o una institución similar. Un reciente estudio revela las consecuencias de tales prácticas:
(AE)
Creo que este debería ser el lema de los correspondientes ministerios de educación de los países del G20. Suena la cosa algo ruda y provocadora, pero no por eso falta de razón. Me explico. Parece que
cuanto más crece el bienestar de un país y más acceso se tiene a la educación, más se cae en el error (especialmente por parte de las generaciones más jóvenes) de no valorarla en su debida medida. El “derecho universal a la educación” se llega a entender como algo inherente, sobreentendido, natural, tan normal y prosaico como el aire que uno respira...
Pensaba sobre todas estas cosas cuando visité la misión de Omianyima, no muy lejos de la ciudad de Kitgum en el Norte de Uganda. Allí me encontré al P. Josef Gerner, un misionero alemán y un hombre de Dios lleno de pasión por lo que hace. En cuanto llegué me enseñó la escuela secundaria que está construyendo gracias al apoyo de un grupo filantrópico alemán. Hasta que llega ese día de poder abrir ese complejo educativo, sigue concentrando todos sus esfuerzos en la escuela primaria que funciona ya en ese lugar.
Martes, 29 de mayo
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo