(JCR)
La humareda que se levanta de la fogata donde la mujer de mirada perdida se afana por hervir la papilla de maíz hace que se cierren los ojos del niño envuelto en un retal de camiseta del Barça que luce el nombre de Eto’o. Su cuerpecillo de poco más de un año es piel y huesos, y por si quedara alguna duda luce una pelambrera rojiza que anuncia una desnutrición seria. La mujer que lo acoge en su regazo se llama Pauline y me cuenta que su madre murió durante el parto y ella se hizo cargo de él. Ya tiene otros cinco, pero en África las madres aceptan a un niño más con toda naturalidad. La escena tiene lugar en el suburbio de Nyabiunyu, a las afueras de Goma, la ciudad de la República Democrática del Congo que desde 1994 ha conocido una sucesión interminable de refugiados, epidemias y guerras de rapiña.
Martes, 29 de mayo
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo