(JCR)
Tarcisio Pazzaglia es un misionero comboniano de Italia que lleva en el norte de Uganda 50 años. Lo conocí, recién llegado yo en 1984, y al instante nos hicimos amigos. Ni yo sabía italiano, ni él español, y tampoco podíamos comunicarnos en inglés porque el veterano misionero nunca tuvo tiempo de aprender la lengua oficial de este país africano y apenas la chapurreaba un poco. “No te preocupes, si te sientas conmigo después de cenar al fresco y tomamos un poco de grappa en seguida aprenderás el italiano”, me dijo. Y en serio que este método dio resultado. Me esforcé en aprender italiano solo por comunicarme con él. Tarcisio fue para mí el confidente, el consultor, el amigo veintitantos años mayor que yo que me explicaba las cosas con paciencia y que resolvía mis dudas. Su sentido del humor, con sabor “meridional” me cautivó, sobre todo cuando hacía gala de él en medio de situaciones muy difíciles, que las tuvo y muchas.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya